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Incendios, destrozos, policías heridos y más de 200 detenidos en Baltimore

La tensión continúa en el estado de Maryland, Estados Unidos, ante las protestas de la población por un nuevo caso de violencia racial ocurrido en los últimos días por parte de la Policía. La Guardia Nacional pidió el apoyo de cinco mil agentes para controlar la situación.

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La Guardia Nacional del estado de Maryland (Estados Unidos) pidió hoy hasta 5 mil agentes más y la Policía estatal otros 500 agentes adicionales para controlar las protestas violentas en Baltimore.

En una rueda de prensa con el gobernador de Maryland, Larry Hogan, responsables de ambos cuerpos de las fuerzas de seguridad anunciaron las peticiones de apoyo, mientras que el gobernador aseguró que la movilización de la Guardia Nacional es "el último recurso para restaurar el orden".

Según informó The Washington Post, esta mañana se reportaron al menos 15 edificios y 144 autos incendiados. Además, se elevó a 200 el número de personas detenidas. También hubo saqueos a varios comercios.

Hay al menos 19 policías heridos, algunos con fracturas y uno que perdió la consciencia. 

El gobernador republicano, que hoy declaró el estado de emergencia en Baltimore, explicó que ha estado "en contacto" con el presidente Barack Obama para tratar la situación en la ciudad.

En un comunicado, la fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, quien también trató los disturbios con Obama, urgió a la población a "adherirse a los principios de la no violencia" y recordó que el departamento de Justicia y el FBI están llevando a cabo una investigación sobre la muerte del joven negro que desencadenó las protestas.

"Condeno los actos de violencia sin sentido que algunos individuos llevan a cabo en Baltimore y que ha resultado en agentes heridos, propiedades destrozadas y la destrucción de la paz en la ciudad", indicó Lynch.

Por su parte, la alcaldesa de la localidad, Stephanie Rawlings-Blake, declaró hoy un toque de queda en la ciudad que se empezará a aplicar a partir de las 10 de la noche del martes y que se prolongará durante una semana entera.

El origen de la protesta es la muerte de Freddie Gray, de 25 años, quien sufrió un golpe en la espalda cuando la Policía de Baltimore procedía a su detención el 12 de abril y pese a que solicitó asistencia médica nunca le fue otorgada.

Una semana después, el 19 de abril, Gray falleció en el hospital debido a la herida.

Luego del funeral del joven en Baltimore, al que asistieron miles de personas y que transcurrió de forma pacífica, se desencadenaron protestas violentas que se expandieron por gran parte de la ciudad.

Este nuevo caso ha reabierto las heridas en la comunidad negra, que, tras la muerte de Michael Brown en Ferguson (Misuri) el pasado mes de agosto, denuncia que existe un notorio uso desproporcionado de la fuerza por parte de los policías con la población negra.

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