Sínodo de la familia también trató homosexualidad y educación sexual

La Iglesia da un nuevo paso para integrar a divorciados

Los "bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar deben ser más integrados en las comunidades cristianas de las diferentes maneras posibles, pero evitando en cualquier caso causar escándalo", reza uno de los puntos del documento aprobado ayer en el Vaticano por el Sínodo de los obispos.

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Jornada decisiva al finalizar el encuentro en que se aprobó el documento de 94 puntos. Foto: AFP.

En medio de un clima de enorme expectativa y luego de tres semanas de debate, 265 padres sinodales de todo el mundo aprobaron, por la mayoría calificada de dos tercios, el documento de 94 párrafos sobre la misión y vocación de la familia en la actualidad.

Aunque se sabía que no iba a haber cambios de doctrina ni grandes novedades pastorales, se consideró una virtual victoria del papa Francisco y de su visión de Iglesia fundada en la misericordia, el hecho de que se aprobara un párrafo que propone la "vía del discernimiento" para los divorciados vueltos a casar. El documento final le dejó al Papa las puertas abiertas para seguir construyendo una Iglesia que no condena, sino que incluye a todos.

Citando el punto 84 de la exhortación apostólica Familiaris Consortio de Juan Pablo II, el documento final dice que "es tarea de los presbíteros acompañar a las personas interesadas sobre la vía del discernimiento según la enseñanza de la Iglesia y las orientaciones del obispo (...). El discernimiento pastoral, aún teniendo en cuenta la conciencia rectamente formada por las personas, debe hacerse cargo de estas situaciones".

Durante tres semanas de debates, el sector conservador peleó para evitar esta tibia apertura. Pero fracasó porque no logró que este párrafo no recibiera la mayoría calificada.

"Aunque hubo algunos puntos más peleados, a diferencia del año pasado (cuando tuvo lugar el primer sínodo sobre la familia, etapa de un proceso que culminó ayer), todos los 94 párrafos obtuvieron una mayoría de dos tercios", destacó el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede, en conferencia de prensa. Lombardi consideró "extraordinario" el camino realizado por la comisión que redactó el documento final, que calificó como "rico, denso, equilibrado y bien organizado".

Sólo reflexiones.

Lombardi también subrayó que para dejar en claro que no se trata de un documento conclusivo, sino tan sólo de "reflexiones" que los obispos le entregaron al Papa, el informe final no fue votado globalmente, sino párrafo por párrafo.

En un discurso final, el Papa volvió a reiterar el significado de este proceso sinodal que tuvo lugar en dos etapas y en el que se consultó a través de dos cuestionarios a los mismos fieles católicos sobre la realidad de la familia de hoy, algo sin precedente.

"¿Qué significará para la Iglesia concluir este sínodo dedicado a la familia? Ciertamente no significa que se hayan encontrado soluciones a todas las dificultades", admitió Francisco.

"Significa haber dado testimonio a todos de que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quienes quieren adoctrinarlo en piedras muertas para lanzarlas contra los demás", agregó.

En una frase en la que pareció fustigar a los conservadores, el Papa destacó que este proceso "significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas". Reiteró que "la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no sólo de los justos y de los santos; o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores".

Las palabras finales del Sumo Pontífice fueron recibidas con una ovación.

No distribuir anatemas.

Al final del Sínodo de la familia celebrado en el Vaticano, el papa Francisco dijo que el "primer deber" de la Iglesia Católica "no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios". El pontífice señaló que la labor de la Iglesia debe ser "conducir a todos los hombres a la salvación del Señor" y agregó que "los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra, sino el espíritu".

PUNTOS MÁS IMPORTANTES.

El tema más discutido: el divorcio.

En el punto 85, el que más votos en contra tuvo (80 frente a 178 a favor), se recuerda que Juan Pablo II (en su exhortación apostólica

Familiaris consortio de 1981) ofreció el criterio de la valoración caso por caso, de los divorciados católicos y vueltos a casar, para recibir los sacramentos. "Es por tanto deber de los presbíteros acompañar a las personas

en el camino del discernimiento, según las enseñanzas de la Iglesia y las orientaciones del obispo".

Dignidad de la persona homosexual.

Poco espacio ha tenido otro tema que tanto dio que hablar en el anterior Sínodo: el acercamiento a los homosexuales. Queda recogido en un solo punto, en el que se explica que "cada persona, independientemente de su propia tendencia sexual, tiene que ser respetada en su dignidad, y acogida con respeto, con el cuidado de evitar cualquier marca de injusta discriminación". La Iglesia reivindica su total oposición a equiparar las uniones homosexuales al matrimonio entre hombre y mujer.

Educación sexual y protección.

Se incluye la necesidad de que "sea mejorada la catequesis prematrimonial" para evitar los divorcios. Pide que la Iglesia dé apoyo a las parejas, jóvenes y adolescentes en el tema de la "sexualidad", al considerar que "la familia, aunque es el lugar pedagógico principal, no puede ser el único lugar en el que se aborde la educación sexual". Pide la atención a casos de violencia familiar y "promover la protección de los menores del abuso sexual".

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