ALEMANIA

Horas de definiciones para el futuro de Angela Merkel

Duras negociaciones con los socialdemócratas de Schulz.

La canciller alemana arribando a la reunión con SPD. Foto: Reuters
La canciller alemana arribando a la reunión con SPD. Foto: Reuters

La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, apelaron ayer a todas sus dotes negociadoras en busca de un preacuerdo para formar gobierno y evitar nuevas elecciones. La última jornada en la ronda de reuniones denominadas de "sondeo" se abrió a primera hora de la mañana y seguía abierta esta madrugada.

Tras un primer fracaso en noviembre en su intento de formar gobierno con los ecologistas y los liberales, Merkel, de 63 años, en el poder desde hace doce años, necesita cerrar una alianza con los socialdemócratas del SPD si quiere gobernar otros cuatro años.

La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera, liderada por Horst Seehofer, acudieron a la cita dispuestos a ceñirse a la consigna de discreción, después de que el Partido Socialdemócrata (SPD) de Schulz los responsabilizara de las filtraciones a los medios en días anteriores.

A lo largo de las horas trascendieron informaciones sobre supuestos acuerdos o principios de acuerdo en torno a cuestiones impositivas y planes sociales. Pero persistían los disensos en política migratoria y en las restricciones impuestas en 2016 a la reagrupación familiar de los refugiados, que deberían levantarse en marzo. Con la esperanza de detener el auge de la extrema derecha, los conservadores apuestan por endurecer la política migratoria. Alemania acogió desde 2015 a más de un millón de refugiados, en su mayoría sirios y afganos.

Merkel entró a la reunión de ayer jueves comprometida a hacer "cuanto esté en nuestra mano por lograr un compromiso", aunque como Schulz reconoció que persistían "grandes escollos" para un acuerdo definitivo. "Será una dura jornada", dijo Merkel.

El destino político de la canciller y el líder socialdemócrata está supeditado a lo que ocurra en esta compleja negociación.

Ni uno ni otro pueden desear ir a nuevas elecciones, ya que, según la mayoría de los sondeos, sus partidos perderían apoyo y podría salir beneficiada la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Según un sondeo publicado esta semana por la revista Der Spiegel, AfD tiene el 14,5% de la intención de voto, un mejor resultado que el que obtuvo en las elecciones legislativas (12,6%).

Alemania lleva más de tres meses y medio esperando la formación de Gobierno, desde las elecciones generales del 24 de septiembre, aunque la anómala situación política, que ha dañado la credibilidad tanto de Merkel como de Schulz, no ha hecho mella por el momento en su fortaleza económica, según datos oficiales.

La economía alemana cerró 2017 con un crecimiento del PIB del 2,2%, el mayor impulso registrado en seis años, debido principalmente al consumo y las inversiones, como grandes factores de impulso interno.

La popularidad de Merkel sí se ha resentido y un 56% de los ciudadanos cree ahora que, incluso si llega a formar gobierno, no terminará la legislatura, sino que delegará en un sucesor, según una encuesta publicada ayer por el diario económico Handelsblatt.

Los resultados de la negociación deberán ser sometidos al visto bueno de un congreso extraordinario del SPD, primero, y de una consulta entre la militancia, después, lo que se prevé complejo, ya que las juventudes socialdemócratas y otros sectores del partido están en pie de guerra contra una nueva gran coalición.

Para el politólogo Karl-Rudolf Korte, la canciller Merkel "estaría acabada" en caso de un nuevo revés. Lo mismo ocurriría con su aliado Seehofer, y con el líder de los socialdemócratas Schulz.

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