INVESTIGACIÓN

La historia detrás del narcolaboratorio en la hacienda del embajador colombiano

Seguimientos, fotos satelitales y un informante permitieron establecer que el laboratorio estaba ubicado en una zona exclusiva, donde hay haciendas, hostales, restaurantes y una reserva.

Siete toneladas de insumos químicos fueron incautados en la finca del embajador Sanclemente. Foto: Policía de Colombia
Siete toneladas de insumos químicos fueron incautados en la finca del embajador Sanclemente. Foto: Policía de Colombia

Agentes federales apostados en la embajada de Estados Unidos en Bogotá ubicaron desde hace 20 días las coordenadas exactas de un narcolaboratorio que venía nutriendo a una red mafiosa que usa el aeropuerto El Dorado de Bogotá para sus envíos a Estados Unidos y Europa.

Seguimientos, fotos satelitales y un informante permitieron establecer que estaba ubicado en una zona exclusiva de la Sabana de Bogotá, en Guasca, donde hay haciendas, hostales, restaurantes y una reserva.

La información se les entregó a la Fiscalía y a la Policía Antinarcóticos, que manejaron el tema de manera reservada, pero tras la explosión controlada de los químicos y de la base de coca el pasado miércoles, el caso trascendió a los medios.

En ese momento se supo que el narcolaboratorio estaba en la hacienda que por décadas ha pertenecido a la familia Sanclemente Alzate. La atención se centró en que entre los dueños del predio están el actual embajador de Colombia en Uruguay, Fernando Sanclemente, y su familia.

El diplomático –exdirector de la Aerocivil y de la empresa de transporte TransMilenio– emitió un comunicado en el que se declaró sorprendido y víctima de los hallazgos, postura que apoyó la Cancillería.

Según dijo, desde el 15 de junio de 2017 se alquiló una parte del predio a unos paperos y es posible que en esa zona hubiera estado el narcolaboratorio.

“El potencial de producción es de 1,8 toneladas de cocaína al mes. Los insumos químicos hallados no son de poca monta”, dijo la fiscal del caso.

Los insumos químicos

Sanclemente indicó que la mitad del predio lo tiene su familia y el resto, los Spiwak, grupo dueño de la organización hotelera Dann, que también se declararon víctimas.

Aunque para miembros del Gobierno el tema fue “políticamente mal manejado”, los agentes federales le están haciendo seguimiento al caso.

Además de la captura de cinco de los trabajadores del complejo mafioso –Cristian Aníbal Gómez Vanegas, Jhon Jairo Morales Zambrano, Dumer Gustavo Bohórquez, Yefer Iván Castillo y Pablo Emilio Perilla– hay dos pistas claves.

En las caballerizas encontraron diez kilos de coca procesados, listos para ser embalados para sacarlos del país, y ningún cultivo de papa a su alrededor. Además hallaron siete toneladas de precursores químicos, a los que los agentes les seguían la pista desde su importación.

Fuentes extraoficiales le dijeron a El Tiempo que ya se sabe el nombre de una de las firmas importadoras de las sustancias controladas que se encontraron en el predio. Además indicaron que estaría vinculada con una camioneta blindada que merodeaba la zona y en la que se sacaba la coca.

El caso ha llamado la atención porque tiene coincidencias con el escándalo de los 'narcojets' que salieron del aeropuerto El Dorado en diciembre de 2017 y enero de 2018. En ese caso quedó una punta de la investigación sin tirar: el nexo con una camioneta blindada y con ‘los boyacos’, un grupo de narcoparamilitares que estaba moviendo pasta de coca para procesarla en cristalizaderos de Cundinamarca.

Se trata de pequeños carteles que le sacan provecho a la narcobonanza que vive Colombia.

Los implicados.

La Fiscalía acusó a los cinco detenidos como los encargados de custodiar y trabajar en los tres laboratorios y les formuló cargos por tráfico de estupefacientes agravado y tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos.

Como estrategia de defensa, ninguno de los capturados aceptó cargos. Pero las cosas se le complicaron a Pablo Emilio Perilla, quien portaba un arma al momento de su detención.

Tras el ruido que causó el tema, no ha trascendido mayor información sobre los datos entregados por los agentes federales de Inmigración y Aduanas. Lo único que está claro es que la explosión del laboratorio ya deja 30 hectáreas de bosque arrasado, que hubo un sexto capturado el viernes y que faltan cuatro personas más.

“Queremos ubicar a un mayordomo que es clave dentro de la investigación”, le dijo a El Tiempo un investigador.

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