Entre dolor e indignación

Historia convertida en hoguera

El fuego arrasa el Museo Nacional de Río, consume 20 millones de piezas y 537.000 títulos.

Un día después del fuego: vista aérea del Museo Nacional de Río de Janeiro, uno de los más antiguos de Brasil. Foto: AFP
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Momentos de tristeza y tensión, con forcejeos entre manifestantes y policías, se vivieron ayer lunes frente al Museo Nacional de Río de Janeiro, devastado por un incendio que colocó en primer plano el debate sobre los recortes presupuestarios en Brasil.

"No sirve solo llorar. Es necesario que el gobierno federal, que dispone de recursos, ayude al Museo a reconstruir su historia", afirmó ante el devastado edificio el director de la bicentenaria institución, Alexandre Keller. "Clamamos por ayuda. Que las personas se indignen por lo que sucedió acá. Parte de esta tragedia pudo evitarse. No sirve solo llorar. Ahora tenemos que actuar", insistió.

El gobierno de Michel Temer, cuestionado por los recortes, anunció la creación de una "red de apoyo económico" con grandes empresas públicas y privadas para facilitar la reconstrucción de esta joya del acervo brasileño, aunque sin detallar los recursos previstos.

Un bombero rescata objetos durante el incendio. Foto: Reuters
Un bombero rescata objetos durante el incendio. Foto: Reuters

Vinculada a la Universidad Federal de Rio de Janeiro, la institución había sufrido recortes en la financiación, que le obligaron a cerrar al público varios de sus espacios, y estaba pendiente de recibir un patrocinio por valor de 21,7 millones de reales (US$ 5,3 millones) firmado en junio por el Bndes (el banco de fomento brasileño).

El siniestro se declaró el domingo de noche cuando ya había cerrado las puertas al público. Sus cuatro vigilantes consiguieron salir y no se dio parte de víctimas.

Pero las llamas se extendieron rápidamente por sus tres plantas, que contenían materiales altamente inflamables. La veintena de cuarteles de bomberos movilizados tardó seis horas en controlarlo. Visiblemente chamuscada, la fachada del imponente edificio resistió a las llamas, pero poco quedó en el interior. Los hierros retorcidos y los escombros se acumulan en la planta baja, el techo desapareció y una de las alas del segundo y del tercer piso se derrumbó.

Por la mañana, los bomberos ingresaron con prudencia en las ruinas del edificio, para verificar si todavía se podía salvar algo del inmenso patrimonio, informó un vocero de ese cuerpo. Pero, casi todo quedó destruido.

La gente observa incrédula como el fuego destruye el Museo Nacional de Brasil en Río de Janeiro, Foto: Reuters
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Causa dudosa

Las autoridades no informaron aún la causa del incendio. El ministro de Cultura, Sergio Leitao, dijo al diario Estado de S. Paulo que es probable que las llamas fueran provocadas por un cortocircuito o un farolillo de papel casero que podría haber aterrizado ardiendo en el tejado. La fachada amarillo pastel del edificio seguía en pie, pero un vistazo por sus gigantes ventanales revelaba un interior sin techo, con pasillos ennegrecidos y vigas carbonizadas y humeantes. Los bomberos salían con una vasija o un cuadro que lograron rescatar.

ESCENARIO.

Destruidas 1.560 obras únicas de la naturaleza

El Museo Nacional de Río de Janeiro es la mayor institución de historia natural y antropológica de América Latina, con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de 537.000 títulos. Creado en 1818 por el rey Juan VI e instalado desde 1892 en el expalacio imperial de San Cristóbal, está situado en el parque de Boa Vista, en el norte de Río, que también alberga un excepcional jardín botánico de 40 hectáreas. El museo, que celebró en junio su bicentenario, recibe a 150.000 visitantes por año y es un gran centro de investigación y estudio, integrado desde 1946 a la Universidad Federal de Río. El edificio tenía una extensión de 11.400 m2, de los cuales 3.500 se destinaban a salas de exposiciones. Su biblioteca contaba con 1.560 obras únicas, como una Historia Natural de 1481.

La pérdida de Luzia, que tenía 12.000 años

La riqueza del Departamento de Paleontología, con más de 26.000 fósiles, entre ellos un esqueleto de dinosaurio descubierto en Minas Gerais y numerosos ejempalres de otras especies extinguidas (perezosos gigantes y tigres dientes de sable) era una de las características más destacadas y valiosas de la institución. Con 6,5 millones de especímenes, su Departamento de Zoología incluye una excepcional colección de 600.000 peces, 100.000 anfibios, moluscos, reptiles, corales y mariposas.

Su colección de Antropología Biológica comprende al más antiguo fósil humano descubierto en Brasil, conocido con el nombre de Luzia, "la primera brasileña", que vivió hace más de 12.000 años en estos parajes de las Américas. Su herbario, que reúne 550.000 plantas, fue creado en 1831. Es la institución científica más antigua de Brasil.

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