Brasil decide: entre dos extremos

Haddad, el candidato con la fuerza y a la sombra de Lula

"¿Hadah?", "¿Hadila?", "¿Andrade?". Cuando Fernando Haddad asumió la candidatura del Partido de los Trabajadores, este exalcalde de San Pablo escuchó una gran cantidad de pronunciaciones creativas de seguidores que nunca habían oído su nombre.

Fernando Haddad. Foto: Reuters
Fernando Haddad. Foto: Reuters

Sin embargo, los votantes sí entendieron lo que representaba el sustituto de Lula da Silva. "¡Haddad es Lula! ¡Lula es Haddad!", su eslogan de campaña declarado.

El mensaje lo ayudó a subir en las encuestas.

Prometiendo hacer a Brasil "feliz de nuevo", Haddad, de 55 años, apeló a la nostalgia de los brasileños de clase trabajadora cuyo nivel de vida mejoró considerablemente hace una década gracias con los programas sociales de Lula.

El mensaje ha conectado con los votantes más pobres en bastiones del PT, como el noreste de Brasil.

Sin embargo, se enfrenta a la reacción negativa de los brasileños que culpan a Lula y al PT por la corrupción desenfrenada y una profunda recesión económica, tras encabezar el gobierno durante 13 de los últimos 15 años.

El desafío de Haddad será deshacerse de la imagen de peón de Lula, lidiar con los líderes del partido escépticos de su ascenso y convencer a los votantes de que puede evitar los errores económicos de los últimos años y los escándalos de corrupción.

Haddad, un profesor de derecho de modales amables con un título en economía y sólo una victoria electoral a su nombre, ha comenzado a trabajar para calmar a los inversionistas afectados por la ola de gastos públicos bajo el gobierno de Dilma Rousseff, destituida en el 2016 por violar normas presupuestales.

Los analistas financieros dijeron que los inversionistas lo encontraron más abierto de lo que esperaban y más razonable que el PT en general, pero persisten las preocupaciones sobre un giro de las políticas hacia la izquierda.

"Haddad se está moviendo económicamente hacia el centro y podemos esperar un gobierno más cercano a la administración del primer mandato de Lula que a la de Dilma Rousseff en términos de ortodoxia económica", dijo Fabio Knijnik, un economista educado en Stanford y director gerente del fondo de riqueza K2 Capital.

Haddad, quien fue ministro de Educación de Lula y se montó en la popularidad de su mentor para ser alcalde de San Pablo, ha cuestionado políticas de Rousseff. En un artículo en la revista Piaui el año pasado, cuestionó sus esfuerzos por contener la inflación al reducir los costos de los servicios públicos, como las tarifas eléctricas y los precios de la gasolina.

Su intento de ser reelecto como alcalde en 2016 se encontró con una derrota sorprendente en la primera ronda, pero Haddad se jacta de dejar la ciudad más grande de Brasil con fondos para inversiones a largo plazo, una deuda reestructurada y una calificación de grado de inversión otorgado por agencias internacionales.

Knijnik dijo que Haddad se movería más hacia al centro antes de la segunda ronda de las elecciones y podría elegir a un economista en desacuerdo con muchos en el PT sin perder la base del partido.

El mercado espera que Haddad se mantenga cerca del actual asesor económico Marcos Lisboa, quien es muy respetado por los inversionistas.

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