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En guerra contra un libro

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LA BITÁCORA

Tras afirmar que tiene "un botón rojo más grande y poderoso" que el del norcoreano Kim Jong-un, el presidente Donald Trump le declaró la guerra a un libro. El magnate que habita la Casa Blanca dice que sus páginas mienten y procura impedir que salida a la venta.

El autor de Fuego y Furia, Michael Wolff, es un periodista aficionado al escándalo que siempre va por la cornisa del amarillismo y la mentira. Pero sus libros y artículos también reflejan realidades. Y en este caso, las realidades son las que enfurecen a Trump.

Una de las revelaciones con grandes visos de ser cierta, es que Trump no contaba con la posibilidad de ganar la elección que lo hizo presidente.

Lo que no dice Wolff es que Trump se metió a las primarias republicanas con el objetivo de promover un canal de noticias que reemplazara a Fox como vocero de los conservadores. Pensaba que perdería la interna y su plan era explicar que su derrota fue causad por el establishment y sus medios de comunicación, por ser él quien de verdad expresa lo que piensa el pueblo norteamericano. Entonces lanzaría la cadena de noticias que expresara ese supuesto pensamiento silenciado por los medios del establishment.

Su receta para promover una nueva cadena de noticias, lo llevó inesperadamente a la presidencia. Y la forma en la que se comporta en ella hace creíble lo que cuenta Wolff en su libro. La última prueba de su falta de preparación y de temperamento para el cargo, la dio al responder a una bravuconeada de Kim Jong-un de una manera insólita y banal: "Yo tengo un botón rojo más grande y poderoso", tuiteó el presidente.

Al contraste que resalta el absurdo de tal respuesta a una frase del líder norcoreano que aludía a su poderío nuclear, lo marcó la inmediata reacción del presidente de Corea de Sur. Moon Jae-in deparó en que la declaración del dictador del norte contenía un párrafo en el que entreabría una puerta al diálogo. Por eso de inmediato respondió proponiendo una negociación directa, que daría sus primeros pasos en los próximos días.

El hecho es que Trump respondió de una manera infantil y banal, ante un mensaje donde lo más relevante no era la bravuconada del líder norcoreano, algo habitual en el dictador de ese totalitarismo militarista, sino la señal negociadora que supo ver y sondear el presidente surcoreano.

A partir de la iniciativa de Moon, se abrió la tenue esperanza de una negociación como la que sostuvieron en 1990 Kim Jong-il con Roh Tae-woo, arribando al acuerdo por el cual se congeló el proyecto nuclear norcoreano y Estados Unidos retiró sus ojivas atómicas de Corea del Sur.

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