Primeras medidas del nuevo gobierno

La guerra al crimen en Brasil

Moro ordena el envío de 300 militares al estado de Ceará para frenar la ola de violencia desatada por bandas de narcotráfico.

Bolsonaro en el acto de relevo de la dirección del alto Comando de la Aeronáutica. Foto: AFP
Bolsonaro en el acto de relevo de la dirección del alto Comando de la Aeronáutica. Foto: AFP

El estado de Ceará, con 9 millones de habitantes en el noreste de Brasil, está pasando por una ola de atentados de bandas criminales, por lo que el nuevo gobierno de Jair Bolsonaro, a través de su ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, decidió actuar rápido y poner en práctica lo que predicó durante la campaña electoral: una guerra sin cuartel a la delincuencia.

La orden fue firmada por Moro ante la multiplicación de "ataques a autobuses, edificios públicos (...) y tentativas de explosión de obras públicas", relacionados "con acciones de grupos criminales". Moro ordenó el envío de unos 300 efectivos de la Fuerza Nacional, por un lapso de 30 días, a pedido del gobernador de Ceará, Camilo Santana, del opositor Partido de los Trabajadores (PT).

Fortaleza, la capital del estado de Ceará, registró al menos 41 ataques incendiarios de criminales en los últimos dos días. Los ataques se registraron entre la noche del miércoles y la madrugada del viernes en todos los municipios que forman parte de la región metropolitana de Fortaleza y tuvieron como blancos, principalmente, autobuses, edificaciones públicas y hasta bancos, según la secretaría regional de Seguridad Pública.

Entre las edificaciones atacadas con artefactos incendiarios figuran la Alcaldía del municipio de Maracanaú y la sede del Departamento de Tránsito de Fortaleza, en tanto que algunas comisarías fueron atacadas a tiros. Los incidentes se desataron después del anuncio de medidas de endurecimiento del control de las cárceles, desde las cuales operan jefes de varias organizaciones de narcotraficantes. Una persona murió y dos resultaron heridas en enfrentamientos con la policía.

El estado de Ceará fue el tercero que registró más muertes violentas en Brasil en 2017, con una tasa de 59,1 por cada 100.000 habitantes.

La decisión de enviar a los 300 efectivos de la Fuerza Nacional se anunció tras una reunión de emergencia entre el presidente Bolsonaro y los ministros Moro, Augusto Heleno (Seguridad Institucional) y Fernando Azevedo (Defensa).

Gobernador "opositor".

En Ceará actúan tres bandas: el Comando Vermelho (CV), que tiene su base en Rio de Janeiro; el Primer Comando de la Capital (PCC) de San Pablo y los Guardianes del Estado (GDE), una facción local.

Dos de esas ellas, el CV y el GDE, habrían sellado un "pacto de no agresión" en su guerra por el control de territorio, para poner en jaque los planes del gobierno.

Moro había desestimado el jueves un primer pedido de envío de tropas, pero ayer viernes acabó por aceptarlo.

El gobernador de Ceará, Camilo Santana, es miembro del PT, liderado por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que desde abril de 2017 cumple una condena de 12 años y un mes de prisión en Curitiba por corrupción y lavado de activo. Lula fue procesado por Moro cuando era el juez que lideraba la Operación Lava Jato, que investigó la trama de corrupción en Petrobras.

Bolsonaro dijo ayer viernes que Moro al ordenar el envió de militares fue "hábil, rápido y eficaz" y aseguró que atendió "a una necesidad del pueblo de Ceará", sin consideraciones acerca del hecho de que "el gobernador reelecto es un opositor radical" al gobierno federal.

Así y todo, afirmó que a las autoridades de Ceará les faltó exponer "la real necesidad de la presencia de la Fuerza Nacional ante su incapacidad de resolver el problema".

Varias ciudades de Ceará ya fueron blanco de ataques simultáneos en marzo pasado, tras la instalación de bloqueadores de señal de teléfonos celulares en las cárceles.

Antes de autorizar el envío de tropas federales a Ceará, Moro ya había anunciado el jueves que los agentes de la Policía Federal y del Departamento de Administración Penitenciaria recibieron órdenes para colaborar con las investigaciones y en la represión a los crímenes registrados.

El ministro también ofreció cupos en presidios federales de máxima seguridad para que el estado de Ceará pueda retirar los presos más peligrosos de las cárceles regionales.

Brasil suma la tercera mayor población carcelaria del mundo con 726.712 presos (en 2016), que generalmente viven en condiciones de hacinamiento sórdido y bajo el mando de facciones que se disputan el control del tráfico de drogas y se libran a frecuentes y sangrientos ajustes de cuentas.

Defensa de policías.

Ayer viernes Bolsonaro destacó su deseo de que se apruebe rápidamente un proyecto de ley para proteger a los funcionarios de seguridad.

El presidente advirtió en un tuit que los altos niveles de violencia solo bajarán si se aprueban leyes que eximan a policías y militares de ser procesados cuando estén en servicio activo. "Los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial tienen que adoptar este compromiso con urgencia", escribió.

Durante la campaña electoral, Bolsonaro dijo que quería dar tranquilidad a policías y soldados para que puedan realizar operaciones a menudo violentas, al tiempo que abogó por ampliar el acceso a las armas para que la gente pueda defenderse. Los críticos argumentan que este tipo de medidas solo aumentarán la violencia en las calles y empeorarán el registro de asesinatos en Brasil, que llegó a casi 64.000 personas en 2017, un máximo histórico.

Misión militar.

Bolsonaro volvió a enaltecer ayer viernes la fuerte presencia de los militares en su Gobierno al asistir al relevo de la dirección del alto Comando de la Aeronáutica. El presidente participó así en su tercer acto con el sector militar en sus primeros tres días en el gobierno.

El mandatario habló en el Comando de la Aeronáutica, pero el nuevo papel de los militares en el Gobierno fue destacado por cada uno de los oradores.

El teniente brigadier Antonio Carlos Moretti Bermudez recibió el cargo de comandante de la Aeronáutica del brigadier Nivaldo Luiz Rossato y destacó su "orgullo" por asumir esa responsabilidad en momentos en que "nuevos rumbos son establecidos".

Según dijo Bermudez, en el Brasil de hoy se imponen unos "valores distintos", junto con "una mentalidad diferente y otra visión del mundo", que "renuevan la esperanza" en el futuro del país.

También subrayó que la Fuerza Aérea está "consciente" de su papel constitucional, que le impone "la misión de defender a la Patria, garantizar los poderes constituidos y velar por la ley y el orden". Dirigiéndose a Bolsonaro, el nuevo comandante de la Aeronáutica anticipó que "podrán surgir dificultades", sea por la escasez de los presupuestos "o por los inconformismos con un Gobierno diferente", pero aseguró que "nada de eso será suficiente para impedir el avance del país".

Investigan intolerancia contra líder religiosa

La fiscalía de Bahía investigará los actos de odio y de intolerancia religiosa contra Mae Stella de Oxóssi, una de las principales sacerdotisas del candomblé, fallecida el pasado 27 de diciembre a los 93 años. Según la Fiscalía, representantes de uno de los "terreiros" denunciaron que Mae Stella fue blanco de ofensas y mensajes de odio después de que la Alcaldía de Salvador, la capital regional de Bahía, anunciase el nombramiento de una avenida en tributo a la líder religiosa.

Bolsonaro abre la puerta a base militar de EE.UU.

El presidente de Brasil sugirió que los Estados Unidos podrían llegar a tener una base militar en el país y que el gobierno de Donald Trump tiene interés en ese asunto en otras naciones sudamericanas.

"Estamos preocupados con nuestra seguridad, nuestra soberanía, y tengo al pueblo norteamericano como amigo", declaró ayer viernes Bolsonaro a periodistas en el Comando de la Aeronáutica, tras ser consultado sobre la posibilidad de que Brasil autorice la presencia de militares estadounidenses en su territorio. Bolsonaro indicó también que Estados Unidos tiene intereses de esa naturaleza en "varios países sudamericanos".

La noche del jueves, el presidente también comentó el asunto en una entrevista que concedió al canal de televisión SBT, en la que fue preguntado directamente sobre la posible instalación de una base militar en Brasil.

"La cuestión física puede ser hasta simbólica. Hoy en día, el poderío de las fuerzas armadas norteamericanas, chinas, soviéticas, alcanza el mundo todo independientemente de bases", indicó Bolsonaro.

Sin embargo, agregó que "de acuerdo con lo que pueda acontecer en el mundo, quizás se tenga que discutir esa cuestión en un futuro".

El nuevo presidente, ya ha declarado su intención de avanzar hacia un amplio acuerdo de seguridad y defensa con Estados Unidos.

En la entrevista con SBT, también dijo que está preparando la que sería su primera visita oficial a Estados Unidos, posiblemente en marzo. (EFE)

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