El enemigo de Occidente

Golpeado, el terrorismo aún da pelea

Estado Islámico cercado en Siria, Trump lo da por vencido, pero expertos advierten peligro.

Trasladan a un hombre hallado entre los escombros, en la zona siria donde opera el ISIS. Foto: AFP
Trasladan a un hombre hallado entre los escombros, en la zona siria donde opera el ISIS. Foto: AFP

A lo largo de dos curvas pronunciadas del río Eufrates, en el noroeste de Siria, el Estado Islámico (EI o ISIS) sigue peleando para retener la última pisca del enorme territorio que controló en otros años.

En su apogeo, el grupo impuso su versión brutal del gobierno islámico en casi 160.000 kilómetros cuadrados en Siria e Irak. Ahora, está apretado entre dos poblados que ocupan apenas 4 kilómetros cuadrados. Allí, sus combatientes libran duros combates con las Fuerzas Demócraticas Sirias, lideradas por las milicias kurdas, que luchan para recuperar ese terreno, de acuerdo con lo que indican un vocero de las milicias y otros observadores en la zona.

Pese al derrumbe del Califato proclamado por el EI en Irak y Siria, funcionarios de Occidente advierten que este no es el final de la amenaza violenta de los terroristas. El grupo ha continuado lanzando ataques devastadores a medida que vuelve a sus raíces insurgentes.

"Creo que es el final de una fase y el comienzo de otra pelea", indica el coronel Sean Ryan, vocero en Bagdad de la coalición liderada por Estados Unidos que combate al EI. "Ahora reanudarán ataques más pequeños. Todos deben parmanecer vigilantes".

La Casa Blanca sostiene que el grupo está terminado y en su estertor final. Pero, afirmar que el EI ha sido derrotado, como proclama el presidente Donald Trump, es ignorar las lecciones recientes de la historia. El grupo ha sido declarado aniquilado otras veces, pero mostró que los políticos se equivocaron y volvió con más fuerza.

Siria: El Estado Islámico también está en retirada en Irak. Foto: EFE
Foto: EFE

"Algunas personas cometen el error de pensar que es lineal, y que al perder territorio seguirán en derrota", dice Seth G. Jones, asesor del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales. "Cuando grupos inteligentes pierden territorio, giran hacia la estrategia y táctica de la guerrrilla, incluyendo asesinatos, embocadas, ataques y bomardeos", añade.

Metas.

La ambición del EI siempre fue global y sus afiliados en Afganistán, África Oeste, Filipinas, Yemen, Somalia y en otros lugares, siguen creciendo, señalan los expertos. En territorios de Siria e Irak, el grupo todavía tiene entre 20.000 y 30.000 combatientes, de acuerdo con estimaciones que hicieron por separado el Pentágono, Naciones Unidas y el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales. Si bien muchos combatientes fueron abatidos desde que se hicieron esos cálculos el año pasado, varios analistas sostienen que gran numero de ellos se han mezclado con la población.

Los dos poblados que están en poder del EI representan el 0,01% final de su Califato en Irak y Siria. Después de meses de duras batallas en las que se han producido miles de bajas, las milicias lideradas por los kurdos lograron significativos avances.

No resulta sorprendente que la mayoría de los combatientes del EI que se rindieron son extranjeros. El grupo terrorista, al establecer su Califato en 2014, reclutó en más de 100 países.

Cambian de estrategia al ver que el Ejército de EE.UU. los derrotaba

El giro del Estado Islámico (EI) hacia una estrategia de guerrilla, fue confirmado por el propio grupo terrorista a comienzos de 2017, en un artículo difundido en Naba, su newsletter semanal, indica Hassan Hassan, integrante del Instituto Tahrir de Política de Medio Oriente, con sede en Washington.

Hassan explica que en su estrategia los integrante del EI "dedican tiempo a aprender la rutina de las nuevas fuerzas de seguridad desplegadas en los centros poblados. Buscan brechas en la seguridad y estudian los esquemas. Una vez que advierten la existencia de brechas actúan a través de las mismas".

Soldado de EEUU. El Pentágono pretende un ejército más móvil y con efectivos mas letales. Foto: AFP.
Foto: AFP.

Más allá de los duros golpes que ha recibido, el EI confirma que todavía tiene la fuerza suficiente para atacar, como lo demostró hace dos semanas en la explosión provocada por un comando suicida en un resturante de la ciudad de Manjib (Siria), en el que murieron 15 personas, incluyendo dos estadounidenses, un civil que trabajaba en el Departamento de Defensa y un contratista militar. Asimismo, atacó a un convoy militar estadounidense.

"Si se encuentran en condiciones de operar en Manjib, a 300 kilómetros de donde todavían ocupan territorio, ¿se puede decir que están derrotados?", pregunta Amedi, vocero de las Fuerzas Demócraticas Sirias. "El grupo tiene poder, tiene células esperando y se ha preparado para esto durante años.", agrega. "Decir que el EI ha sido derrotado significa no conocer nada sobre el terrorismo y sus incursiones". (The New York Times)

Retorno a una ciudad en ruinas

"Quiero regresar a casa. ¿Por qué me lo impiden?", pregunta Jaled Abed en el antiguo bastión del grupo Estado Islámico en la ciudad de Hayin, en Siria. A mediados de diciembre, la alianza árabo-kurda de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) conquistó Hajin, la ciudad más grande del último reducto en poder del EI, en la provincia oriental de Deir Ezzor. Hayin se ha convertido en un montón de ruinas y de edificios reventados por los bombardeos de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos, que apoya a las FDS. El centro está acordonado. "Prohibido a los civiles", repiten a lo largo del día los combatientes que montan guardia. Esgrimen que hay operaciones de desminado en curso.

Los habitantes insisten. Algunos quieren volver a toda costa. "Fueron nuestros hijos los que la liberaron, ¿por qué no nos autorizan a volver?", pregunta a gritos Jaled Abed, delante de combatientes que bloquean el acceso. Sus cuatro hijos forman parte de las FDS. "¡Es injusto!", protesta este hombre. Hace más de un año que él se fue de la ciudad para refugiarse en uno de los campos de desplazados en el este de Deir Ezzor. Hace una semana regresó a Hayin por primera vez y vio que cinco casas de su familia están destruidas.

EEUU acusa al régimen de Al Asad del ataque, pero el ejército lo niega. Foto: AFP
Foto: AFP

"Déjennos volver a nuestras casas. Nos desharemos nosotros mismos de las minas, nos hemos vuelto expertos, nos hemos topado con todo tipo de armas", recalca.

En algunos barrios, autorizan el regreso de los habitantes. El comandante Abu Jaled, estina que el centro de Hayin estará accesible cuando se hayan quitado las minas colocadas por los yihadistas.

Asswad al Ayash, de 60 años, está dispuesto a sacrificar a sus cabras para llegar hasta su casa en ruinas. "Haremos que las cabras vayan delante" por si estallara una mina, explica.

El alcance de los destrozos en las infraestructuras de la ciudad es tremendo.

En la entrada de Hayin un niño vende cigarrillos y un poco más lejos un hombre ofrece fueloil para la calefacción. Un blindado de las FDS se acerca y un combatiente reparte botellas de agua entre los niños. (Fuente: AFP)

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