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Golpe terrorista en Año Nuevo

Un hombre irrumpió en un boliche en Estambul que celebraba el comienzo del 2017 y mató a balazos al menos a 39 personas. Decenas de personas se agolparon en la puerta del local tras la matanza.

Matanza en discoteca de Estambul deja 39 muertos en Año Nuevo
Matanza en discoteca de Estambul deja 39 muertos en Año Nuevo

Las autoridades turcas buscaban ayer al hombre que mató a 39 personas, de las cuales al menos 15 de ellas extranjeras, al abrir fuego contra una famosa discoteca de Estambul, donde cientos de personas celebraban el Año Nuevo.

El ataque marca un sangriento inicio de año en Turquía, tras un 2016 en el que el país se vio sacudido por numerosos atentados y un golpe de Estado fallido.

El atacante empezó a disparar a las 01:15 de ayer en el famoso y exclusivo club Reina, situado a orillas del Bósforo, donde 800 personas festejaban Año Nuevo.

La televisión NTV afirmó que el atacante había disparado entre 120 y 180 veces durante unos siete minutos sembrando el pánico, lo que hizo que incluso algunas personas se lanzaran a las gélidas aguas del estrecho para escapar a la matanza.

El primer ministro turco Binali Yildirim calificó de "infundadas" las informaciones aparecidas en la prensa según las cuales el asaltante iba disfrazado de Papá Noel, y explicó que el agresor había dejado el arma en el lugar de la masacre y había "aprovechado la anarquía" del momento para huir.

Una mujer herida de bala es trasladada hacia una ambulancia. Foto: Reuters
Una mujer herida de bala es trasladada hacia una ambulancia. Foto: Reuters

"Las operaciones de búsqueda del terrorista están todavía en curso. Espero que sea capturado rápidamente", declaró el ministro del Interior, Suleyman Soylu, que habló de "atentado terrorista".

Según el último balance provisional de las autoridades, 39 personas murieron, de las cuales al menos 15 extranjeros y 65 resultados heridas en este ataque que aún no ha sido reivindicado y que el gobierno de momento no ha achacado a ningún grupo.

Aunque por el momento, los responsables turcos no han precisado las nacionalidades de las víctimas extranjeras, habría al menos un ciudadano belgo-turco, una franco-tunecina, una israelí, tres jordanos, dos tunecinos, tres libaneses, varios saudíes, un libio, dos indios y varios marroquíes, según las respectivas autoridades nacionales.

"Primeros detalles".

Los viandantes dejaban flores y velas bajo la mirada de una decena de policías armados con metralletas que seguían custodiando el lugar en la noche del 1º de enero, constató una periodista de la AFP.

Una lona azul cubría la fachada del establecimiento, frente al cual había un charco de sangre.

Antes de entrar y de abrir fuego en este club nocturno, muy frecuentado por extranjeros, el asaltante abatió a un policía y a un civil que se encontraban delante de la discoteca, precisó el gobernador de la ciudad, Vasip Sahin.

"Es un ataque terrorista", insistió Sahin en una rueda de prensa.

"De una forma salvaje e implacable, ametralló a la gente que simplemente había venido a celebrar el Año Nuevo", declaró el gobernador.

Las autoridades habían anunciado un despliegue de 17.000 policías en Estambul en el marco de los festejos del Año Nuevo.

"Habíamos venido para pasar un buen rato, pero todo se transformó en caos, en una noche de terror", explicó a la AFP Maximilien, un turista italiano que hacía la cola en la entrada cuando llegó el agresor.

El futbolista Sefa Boydas, otro de los asistentes a la fiesta, contó a la AFP que, conforme avanzaba para escapar de la pesadilla, "las personas se pisoteaban las unas a las otras".

"Sembrar el caos".

En su primera reacción a la matanza, el presidente Recep Tayyip Erdogan afirmó ayer que este atentado busca "destruir la moral del país y sembrar el caos tomando deliberadamente por blanco la paz de la nación y los civiles con estos ataques de odio".

"Estamos decididos a eliminar estas amenazas en su punto de origen", dijo el jefe de Estado.

"Turquía está determinado a hacer lo que sea necesario en la región para mantener la seguridad y paz de los ciudadanos turcos", dijo el presidente en aparente referencia a la lucha del ejército turco contra el grupo terrorista "Estado Islámico" (EI) en Siria.

En ese sentido, Erdogan hizo un llamamiento al pueblo turco a mantenerse unido y en calma.

El ejército turco emitió también un comunicado en el que asegura que su "lucha contra el terrorismo seguirá con la misma determinación".

Turquía ha sido objeto de varios ataques vinculados con la rebelión separatista del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) o atribuidos al grupo yihadista Estado Islámico (EI) que han golpeado especialmente Estambul y Ankara.

La agencia de noticias Firat, cercana al PKK, citó a su líder Murat Karayilan diciendo que ninguna fuerza kurda estaba implicada en el ataque.

Repercusión global.

El ataque suscitó una ola de reacciones de indignación en el mundo. Washington, Moscú, París y Berlín.

La canciller alemana, Angela Merkel, calificó el atentado de "inhumano y alevoso" en un mensaje enviado al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

"Los terroristas han vuelto a golpear su país", dijo la líder alemana, quien además transmite sus condolencias a las familias y allegados de las víctimas.

El presidente francés, François Hollande, denunció "con fuerza e indignación el acto terrorista" e insistió en la "solidaridad" de Francia con Turquía ante este atentado, y en que "continuará la lucha implacable contra esta plaga con sus aliados".

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo que "cuesta imaginar un crimen más cínico que el asesinato de personas pacíficas en el apogeo de la fiesta de Año Nuevo. Pero a los terroristas les son completamente ajenos los conceptos de la moral humana".

Para Estados Unidos, el hecho de que "tal atrocidad pudiera ser perpetrada sobre personas inocentes subraya el salvajismo de los atacantes".

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ned Price, en un comunicado, reafirmó el "apoyo" de Estados Unidos a Turquía, país socio en la lucha contra "todas las formas de terrorismo" y un importante aliado de Washington en la OTAN, alianza a la que Turquía pertenece desde 1952.

La alta representante para la política Exterior de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, lamentó que 2017 arranque con un atentado y aseguró que "continuaremos trabajando para prevenir estas tragedias".

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, escribió en Twitter que el Reino Unido se solidariza con Turquía después de "un acto de terrorismo cobarde", y resaltó que el Reino Unido está junto a "nuestros amigos turcos".

"La tragedia de Estambul nos recuerda que la lucha contra el terror no conoce pausas, ni fiestas, ni países o continentes. Es necesaria la unidad. A cualquier precio", señaló el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Angelino Alfano. También el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha expresado su pesar.

"Una mancha de sangre que envuelve al mundo"

El papa Francisco condenó ayer el atentado en Estambul, en el que murieron 39 personas, y criticó "la plaga del terrorismo y esa mancha de sangre que envuelve el mundo con una sombra de miedo y de pérdida".

"Por desgracia, la violencia ha golpeado también esta noche de celebración y esperanza. Con profundo dolor, expreso mi cercanía al pueblo turco, rezo por las numerosas víctimas y los heridos, y por toda la nación en luto", dijo el papa tras el rezo del Ángelus.

Angustia de los familiares después del atentado

Grita, dice que tiene que pasar, que conoce a alguien dentro de la discoteca Reina, en el corazón de Estambul, donde un atacante acaba de cometer una matanza. Un policía le pasa el brazo por encima de los hombros y el hombre estalla en llanto. Como decenas de personas, este hombre se precipitó a Ortakoy, elegante barrio de la orilla europea de Estambul, en cuanto escuchó que la exclusiva discoteca había sido blanco de un ataque que dejó 39 muertos, entre ellos al menos 15 extranjeros, y 65 heridos, según las autoridades.

Enseguida, policías y curiosos lo apartan de los periodistas. Se desmorona, llora, grita. Un grupo de hombres trata de tranquilizarlo, uno de ellos le cede su chaqueta para protegerle del frío.

A la 1.15 del 1º de enero, una persona armada con un fusil se plantó delante de la discoteca y disparó contra un policía y un civil que se encontraban delante, antes de entrar en el local y abrir fuego contra cientos de personas que celebraban el Año Nuevo.

Rápidamente, ambulancias y vehículos de la policía llegan al lugar ante la atónita mirada de muchas personas vestidas de fiesta.

"Vinimos para pasar un buen rato hoy, pero todo se transformó repentinamente en caos y en una noche de horror", cuenta a la AFP Maximilien, un turista italiano.

Decenas de periodistas locales y extranjeros se agolpan detrás del cordón policial. Entre ellos hay también allegados de las personas que estaban en la discoteca en el momento del atentado.

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