Brasil

Gisele, blanco de una ministra por “mala brasileña”

La famosa modelo se enfrascó en una polémica con la ministra de Agricultura de Bolsonaro.

Foto: Reuters
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La imagen de Brasil en el mundo depende en muy buena medida de sus futbolistas, sus músicos… y de la modelo Gisele Bündchen. Un detalle que preocupa al novel gobierno del presidente Jair Bolsonaro, pero al que le salió el tiro por la culata.

La modelo se enfrascó esta semana en una polémica con la ministra de Agricultura, Tereza Cristina Correa da Costa Dias, a la que respondió en tono contundente y respetuoso, pero con una pizca de ironía, después de que la jerarca del gobierno dijera en una entrevista que Bündchen no debería “salir (en los medio) criticando a Brasil sin conocer los hechos”.

La ministra ubicó a la modelo, también embajadora de Buena Voluntad para el medio ambiente de la ONU, entre los “malos brasileños”.

La supermodelo le replica por carta que “los malos brasileños son los que deforestan”, según la misiva reproducida por el diario Folha de S.Paulo, después de recordarle que está implicada activamente en la defensa del medio ambiente desde 2006 y que ha visitado en varias ocasiones la Amazonia.

“Estoy siempre buscando conocimiento a través de lecturas y contactos con científicos, investigadores, agricultores, organizaciones corporativas y ambientales, de modo que durante mi vida, pude aprender mucho y continuo aprendiendo todos los días”, destacó Bündchen en referencia a la crítica de la ministra de que hablaba sin conocimiento de causa.

Bündchen no es ambientalista de ocasión. Hace 12 años que utiliza sus redes -que suman 26 millones de seguidores; solo en Instagram tiene 15 millones- para apoyar la preservación ambiental y presionar al gobierno brasileño a implementar o cambiar políticas en ese sentido. En más de una ocasión, ha enviado mensajes directamente a los presidentes de la República sobre la conservación de zonas protegidas, sobre todo en la Amazonia.

El año pasado, Bündchen abrió el festival de música Rock in Rio para lanzar el proyecto Believe Earth /Amazonia Live y pronunció, entre lágrimas, un discurso con el que la multitud gritó “Fuera Temer” (contra el entonces presidente Michel Temer). “Sueño con el día en que encontremos el equilibrio entre el tener y el ser... el disfrutar y el preservar, (...) en que vivamos en armonía, en total armonía, con la Madre Tierra. Cada uno tiene un impacto en ese mundo, sólo tenemos que decidir qué impacto queremos tener”, dijo.

Bolsonaro ha levantado ampollas entre los ambientalistas con el nombramiento como ministra de Correa, exdiputada federal y jefa de la bancada parlamentaria que defiende los intereses de la poderosa industria agropecuaria. Este sector y los ambientalistas libran una durísima batalla omnipresente en la política de Brasil.

Bündchen, que vive en Estados Unidos desde hace años aunque nació y creció en Horizontina, en el estado de Río Grande del Sur, le recordó a la ministra los últimos datos oficiales “ampliamente divulgados por la prensa”, apunta. Y sigue: “La deforestación en la Amazonia creció en 2018 más del 13%, lo que supone el peor dato en una década”.

“Valoro mucho el papel tan importante que la agricultura y los agricultores tienen para nuestro país”, escribe, “pero creo que la producción agropecuaria y la conservación ambiental necesitan caminar juntas para que nuestro desarrollo pueda ser sostenible”.

En sus redes, Gisele se ha convertido en una poderosa aliada para las ONG, tomando postura siempre que se debaten proyectos o leyes dañinos con la mayor extensión vegetal del planeta.

Cuando en 2017 el gobierno de Temer pretendía aprobar un proyecto de minería en la foresta amazónica, poniendo en riesgo zonas protegidas y comunidades indígenas, publicó en Twitter: “¡La vergüenza! ¡Están subastando nuestra Amazonia! No podemos destruir nuestras áreas protegidas en favor de intereses privados”.

Poco después, Gisele mencionó directamente al presidente Temer para quejarse sobre la reducción del Jamanxim, que perdería 600.000 hectáreas por medio de una medida propuesta por el gobierno. “Michel Temer, veto las propuestas que amenazan a 600k de hectáreas de área protegida en la Amazonia brasileña”, protestó en cuatro tuits, dos en portugués y dos en inglés. En aquella ocasión, Temer no resistió a la presión de las ONG y ambientalistas y anuló las medidas. Al presidente menos popular de la historia de Brasil no le beneficiaba caerle mal a la personalidad más famosa del país, una mujer poderosa, rica, bella y preocupada por el presente y el futuro del planeta. Queda por ver si el poder y la influencia de la Gisele ambientalista tendrán algún efecto sobre las políticas del gobierno de Bolsonaro.

La modelo escribió a la ministra en tono exquisito. Encabezó su carta con un “Excelentísima Señora Ministra de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, Tereza Cristina”.

Todos en Brasil conocen a la ministra, como a la modelo, por su nombre de pila. Gisele cerró la carta en el mismo tono. “Con respeto, Gisele Bündchen”.

La invitación que no fue.

Todo el lío comenzó el lunes 14 cuando la ministra anunció que invitaría a la modelo para que sea embajadora de Brasil y divulgue las medidas a favor de la “preservación” adoptadas por productores rurales.

“En la (emisora) Jovem Pan señalicé que Gisele Bündchen podía ser embajadora de Brasil para mostrar que producimos alimentos para el mundo preservando la naturaleza. La modelo va a recibir, en breve, una invitación nuestra”, resaltó Correa en su cuenta de Twitter.

“Disculpe, Gisele Bündchen, usted debería ser nuestra embajadora, decir que nuestro país preserva, que nuestro país está en la vanguardia del mundo de la preservación y no venir aquí y criticar a Brasil sin conocimiento de causa”, ironizó Correa en la entrevista a la cadena Jovem Pam.

La ministra calificó de “absurdo lo que se hace con la imagen de Brasil”, uno de los mayores productores de alimentos del mundo. “Son malos brasileños que van ahí fuera a llevar una imagen de Brasil y del sector productivo que no es verdadera”, sostuvo Correa, sin citar nombres.

La ministra afirmó que la gran mayoría de los productores rurales de Brasil “preserva” el medioambiente y recordó que ningún otro país tiene una ley tan rígida en ese sentido. “Si tenemos el 67% de los bosques y selvas nativos preservados es porque el productor los preservó”, agregó Correa, quien defendió incentivos económicos a los productores para la preservación del medioambiente.

La polémica entre Gisele y la ministra Correa se da en momentos en que el gobierno de Bolsonaro está adoptando sus primeras medidas para el sector agropecuario.

Precisamente ayer viernes, Correa defendió las intenciones del presidente de desarrollar el agronegocio en territorios indígenas, argumentando que las críticas son exageradas y asegurando que el país quiere preservar la Amazonía.

“No existen todos esos riesgos que se presentan como casi una histeria que en Brasil ahora vamos a acabar con los indígenas, que vamos a acabar con las quilombolas (poblados por exesclavos fugitivos)”, dijo la ministra durante un encuentro con corresponsales extranjeros.

Apenas se instaló el 1 de enero, el gobierno de Bolsonaro traspasó al ministerio de Agricultura la demarcación de las tierras indígenas y el servicio de vigilancia forestal.

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