El divorcio del Reino Unido y la UE

Gibraltar, pequeño enclave con gran peso en España

El opositor PP cuestiona la gestión del gobierno socialista.

El Peñón: con apenas 6,2 km2 de superficie y 30.000 habitantes, este territorio ha sido motivo de disputa durante 3 siglos. Foto: Reuters
El Peñón: con apenas 6,2 km2 de superficie y 30.000 habitantes, este territorio ha sido motivo de disputa durante 3 siglos. Foto: Reuters

Gibraltar, cedido a Gran Bretaña hace tres siglos, sigue siendo un territorio de enorme importancia simbólica y controversia interna en España, lo que explica la amenaza del presidente Pedro Sánchez de hacer descarrilar el Brexit. “Es una cuestión que afecta a la esencia de nuestro país”, dice Sánchez.

Desde hace décadas, Madrid reclama este minúsculo pero estratégico enclave de 6,2 km2 y 30.000 habitantes que cedieron en 1713 a la Corona Británica después de que la flota anglo-holandesa lo tomara en 1704. Ubicado en el extremo sur de España, dominando el estrecho que une el Mediterráneo con el Atlántico, Gibraltar fue uno de los pilares de la política nacionalista del dictador Francisco Franco que llegó a cerrar la frontera en 1969.

En 1980, con la llegada de la democracia, Madrid adoptó “una actitud pragmática” pero “a nadie escapa que Gibraltar es un asunto de enorme importancia simbólica (y no solo) para España” que no descuida sus pretensiones, señala un informe publicado ayer viernes por el Instituto Elcano.

Antes incluso de que empezaran las negociaciones del Brexit, el gobierno español arrancó de sus socios europeos el compromiso de que “cualquier acuerdo entre la UE y el Reino Unido no se aplicará en el territorio de Gibraltar” sin el consentimiento de España.

Pero la cláusula no aparece en el texto del acuerdo, lo que encolerizó al gobierno de Sánchez. “Es un tema importante porque tiene que ver con la soberanía nacional”, estima Oriol Bartomeus, politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Es un tema que la derecha ha jugado históricamente, el tema de «Gibraltar español»” y que utiliza todavía en la campaña de las elecciones regionales del 2 de diciembre en Andalucía, donde se ubica el enclave británico.

Virulento, el Partido Popular calificó la gestión del caso Gibraltar como “el mayor fiasco de la política externa española de los cien últimos años”. Y su líder Pablo Casado advirtió que no “tolerará una humillación internacional de España”.

La derecha española ya se abalanzó contra el ministro de Exteriores Josep Borrell cuando anunció que no reclamaría la soberanía sobre Gibraltar en las negociaciones del Brexit.

El Peñón no será “una piedra en el camino” para cerrar el Brexit, había aseverado el ministro, matizando que esto no suponía renunciar a sus pretensiones históricas sobre el territorio. Su idea era aplazar el espinoso debate para hacer avanzar las negociaciones bilaterales con Londres sobre problemas más concretos como los trabajadores fronterizos o el contrabando de tabaco.

De hecho, esta misma semana Londres, Madrid y Gibraltar lograron un principio de acuerdo sobre estas cuestiones.

Pero “ese perfil bajo le ha costado al actual gobierno fuertes críticas desde la oposición (...) por eso es muy difícil que ceda ahora” y “si Theresa May no calcula que España va en serio, este domingo tendremos un sonoro fracaso”, estimó en una columna Ignacio Molina, analista del Instituto Elcano.

Premier británica se mantiene inflexible
La primera ministra británica anunció el inicio de los bombardeos. Foto: EFE

(EFE)
La primera ministra británica, Theresa May, a pesar de las quejas expresadas por España, no cambiará su postura respecto a Gibraltar. En una sesión de preguntas y respuestas con ciudadanos británicos en Radio 5 Live de la cadena BBC, la premier reconoció que el acuerdo aún debe terminar de sellarse el domingo en la cumbre de la UE de Bruselas, si bien “más allá de eso” está centrada en convencer a los parlamentarios, para que den su apoyo al acuerdo. A pesar de las reticencias que ha expresado el Estado español al borrador del acuerdo de retirada porque, a su juicio, no brinda las suficientes garantías jurídicas de que tendrá la última palabra sobre Gibraltar, May afirmó que no cambiará su postura. “Nuestra posición sobre Gibraltar y su soberanía no ha cambiado ni cambiará, y se trata de respetar los deseos del pueblo de Gibraltar”, contestó la líder conservadora al ser preguntada sobre los actuales problemas en relación al Peñón. 

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