Japón

Ghosn, la caída en picada del líder de la industria automotriz

Ejecutivo de Nissan, Renault y Mitsubishi arrestado en Tokio.

Investigación de Nissan descubrió el fraude fiscal. Foto: AFP
Investigación de Nissan descubrió el fraude fiscal. Foto: AFP

Carlos Ghosn, venerado en Japón por haber salvado a Nissan de la quiebra, fue arrestado ayer lunes en Tokio por presunta malversación tras una investigación interna del fabricante de automóviles.

La noticia cayó al final de la tarde en Japón. Los medios de comunicación anunciaron primero que Ghosn —que concentra los cargos de consejero delegado de Renault y presidente de los consejos de administración de Nissan y Mitsubishi— estaba declarando ante la fiscalía de Tokio y más tarde que había sido detenido bajo sospechas de haber ocultado ingresos al fisco.

En un comunicado publicado poco después, Nissan dio detalló que Ghosn "declaró durante años ingresos inferiores al real". "Además, se descubrieron otras malversaciones, como el uso de bienes de la empresa con fines personales", agregó el grupo diciendo que iba a proponer al consejo de administración que le "destituya de su cargo rápidamente". Este se reunirá el jueves para tratar la destitución.

Mitsubishi también tiene previsto proponer la destitución del ejecutivo. Por su parte, Renault indicó que "reunirá lo más rápido posible" su consejo de administración.

Ghosn habría dejado de declarar al regulador bursátil de Tokio un total de 5.000 millones de yenes (38,7 millones de euros) de sus ingresos durante los últimos cinco años. Estos son hechos "que no puede tolerar la compañía", afirmó el CEO de Nissan Motor, Hiroto Saikawa, al comparecer ante los periodistas durante hora y media para dar explicaciones de los hechos.

Ghosn, de 64 años, ciudadano francés, nacido en Brasil y de origen libanés comenzó su carrera en el fabricante de neumáticos Michelin en 1978, para luego ser contratado por Renault en 1996, donde supervisó una reestructuración que le valió el apodo de "Le Cost Killer" (El asesino de costos). Llegó a Tokio en 1999 para salvar a Nissan, que acababa de unirse al grupo francés Renault. Fue nombrado presidente dos años después.

En abril de 2017 pasó sus funciones a su delfín Saikawa, aunque siguió al frente del consejo de administración para concentrarse más en la alianza con Renault y Mitsubishi Motors.

Ghosn ha liderado durante años la lista de los directivos mejor pagados de Japón. Como presidente de Nissan, cobró entre abril de 2016 y marzo de 2017 cerca de 1.100 millones de yenes (8,8 millones de euros al cambio de entonces). Ganaba también más de 7 millones de euros anuales en Renault.

La asociación Renault-Nissan-Mitsubishi es hoy una construcción con equilibrios complejos, constituida por empresas distintas ligadas por participaciones cruzadas no mayoritarias. Renault posee un 43% de Nissan, que a su vez tiene un 15% de Renault y un 34% de Mitsubishi Motors.

Desde Bruselas, el presidente francés Emmanuel Macron declaró que el Estado francés será "sumamente vigilante en cuanto a la estabilidad" de Renault y de la alianza con Nissan.

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