ELECCIONES EN EE.UU.

Si gana, Trump promete la revolución "fiscal más grande desde Reagan"

El recorte fiscal alcanzaría a "empresas y familias", para abrir "una nueva era de prosperidad en Estados Unidos", dijo el candidato republicano.

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Trump está 12 puntos debajo de Clinton, según el último sondeo. Foto: Reuters

El candidato presidencial republicano, Donald Trump, prometió "la más grande revolución fiscal desde los tiempos de Ronald Reagan" en caso de llegar a la Casa Blanca, con un generalizado recorte de los impuestos.

El recorte fiscal alcanzaría a "empresas y familias", para abrir "una nueva era de prosperidad en Estados Unidos" y sostener el objetivo de un crecimiento del PBI del 4 por ciento anual, tal como propone Trump.

El candidato ilustró su plan para la economía en Detroit, la capital de la industria automovilística que pasó de la gloria de ser la "ciudad del motor" a una galopante desocupación que, en su opinión, fue consecuencia de políticas fallidas de las que la que su rival demócrata, Hillary Clinton, es ahora la portavoz.

"Ella es el pasado, nosotros representamos el futuro", disparó.
Pero la importancia del discurso de Detroit va más allá de la agenda económica del candidato republicano a la Casa Blanca. Es un momento en que tiene que recuperar la cima después de una "semana horrible" durante la cual se ha hundido en las encuestas.

El último sondeo conocido le adjudica a Hillary Clinton una ventaja de 12 puntos.

En consecuencia, la aparición de Trump desde el palco del Club Económico de Detroit fue más tensa de lo común y con un ambiente menos seguro en sus definiciones.

Trump ya no habla a rienda suelta como solía hacer, como así también hace pocos días debió debió expresar entre dientes su aceptación a las directivas de sus "rivales" de partido, Paul Ryan y John McCain, a cambio de la unidad republicana durante la campaña electoral.

El mensaje de los líderes republicanos, después del caos de la última semana, parece haber llegado alto y claro: no hay más espacio para los errores, para actuar como un "rebelde".

El partido republicano apoyará a Trump si se alinea en el camino, o lo abandonará a su destino, a costa de regalar la Casa Blanca a Clinton.
Y Trump, dejando al menos por el momento cualquier exceso, presenta una receta económica que remarca las coincidencias con las grandes líneas de los republicanos en el Congreso.

Una plataforma en la que la reducción de la presión fiscal aparece en el primer lugar. Una revolución que, de aplicarse, costará -según las estimaciones de sus asesores- menos de 2 billones de dólares en una década.

"Tasas más bajas ayudarán a hacer reingresar a Estados Unidos la riqueza y los puestos de trabajo del exterior", explicó Trump, dejando de lado las anatemas y las amenazas a los empresarios que deslocalizan sus fábricas y las trasladan al exterior para pagar menos impuestos.
También propuso reducir los impuestos el 15 por ciento para las empresas y del 10 por ciento para los que retornen sus capitales desde el exterior.

Con respecto a las personas físicas, sin embargo, mantendrá tres tasas (12%, 25% y 33%) en función del nivel de ingresos.

"También los ricos tienen que pagar lo justo - subrayó el candidato - pero no hay necesidad de destruir nuestra capacidad para competir y crear puestos de trabajo".

A continuación, anunció que mantendrá "el impuesto sobre el patrimonio" e "impuestos iguales a cero" para los más desfavorecidos.

La segunda etapa del plan para reactivar la economía de Estados Unidos es una revisión exhaustiva de los acuerdos comerciales.

Pero, también en este tema Trump evita los pesados ataques del pasado contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y asegura que no alienta el aislamiento comercial de Estados Unidos.

Al mismo tiempo reitera sus estocadas contra China: "la desafiaremos, como manipuladora de la moneda y como responsable de la mitad de nuestro déficit".

Mientras tanto, Hillary Clinton busca el apoyo de dos ex secretarios de Estado poderosos como Henry Kissinger y Condoleezza Rice, republicanos que transitan por el campo de los independientes.

También Evan McMullin, 40 años, responsable político de la House Republican Conference en la Cámara de Representantes del Congreso, ha tomado distancia del candidato de su partido.

"Necesitamos una nueva generación de líderes. Y Estados Unidos se merece algo mucho mejor que Donald Trump y Hillary Clinton", afirmó.
Algunos lo consideran como el anti-Trump que expresa a los republicanos decepcionados. Pero es poco probable que tenga algo que decir.

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