NUEVO RUMBO

Gabinete “moderado” para un Perú políticamente inestable

El presidente Pedro Castillo se distanció de su padrino político, en un intento por arrimarse a la oposición que controla el Congreso.

El presidente de Perú, Pedro Castillo, al frente de su consejo de ministros. Foto: AFP
El presidente de Perú, Pedro Castillo, al frente de su consejo de ministros. Foto: AFP

Pedro Castillo ganó las elecciones en Perú por una ínfima diferencia a la derechista Keiko Fujimori en el balotaje del pasado 6 de junio. Su triunfo se confirmó luego de varios días de verificación de votos en medio de sospechas cruzadas de fraude. La candidatura de Castillo, un maestro rural sin experiencia política, la promovió Vladimir Cerrón, el líder del partido marxista Perú Libre con causas judiciales abiertas. Es decir, es un presidente sin una base partidaria propia, y sin mayoría en el Congreso controlado por la oposición. El partido Perú libre apenas es la primera minoría con 37 de las 130 bancas.

La campaña electoral se desarrolló en medio de temores de buena parte de los peruanos de que el país terminara, en caso de que se impusieran la ideas de Cerrón, como Venezuela bajo el régimen de Nicolás Maduro.

En este contexto asumió Castillo el 28 de julio por un período de cinco años.

Setenta días después de esa fecha, el presidente enfrenta su primera gran crisis de gabinete, pero que aprovechó para tomar distancia del líder de la izquierda radical que lo apadrinó políticamente, y acercarse a los sectores moderados con la esperanza de que así le sea más fácil entenderse con los partidos que controlan el Congreso.

En total Castillo cambió a siete ministros, incluido el polémico primer ministro, Guido Bellido, el hombre de confianza que representaba los intereses de Cerrón en el gobierno.

De este forma, Castillo ha optado por quedarse con el ala moderada de la izquierda peruana y prescindir de los radicales, varios de ellos en el punto de mira de la oposición para ser censurados en el Parlamento. Entre ellos Bellido.

El detonante.

Los problemas entre Castillo y su ex primer ministro Bellido se arrastran desde el inicio del gobierno. Apenas de manera sorpresiva Castillo lo designase como su primer ministro, Bellido, quien está investigado por la Fiscalía por presunta apología al terrorismo, usó las redes sociales para tomar las riendas del Gobierno y hacer importantes anuncios que habitualmente le corresponderían al presidente.

Así, Bellido se permitió el lujo de enseñar la puerta de salida al ministro de Relaciones Exteriores, Óscar Maúrtua, e incluso tomó la iniciativa casi a título propio de revisar los contratos del yacimiento de gas de Camisea.

También desde Twitter, Cerrón no contribuyó a la conciliación interna del Gobierno con alusiones directas a los ministros ajenos a su partido, como es el caso del titular de Economía y Finanzas, Pedro Francke, al que rechazó por considerarlo “neoliberal”.

Para Cerrón, un médico formado políticamente en Cuba y exgobernador de Junín condenado por corrupción, el partido Perú Libre era el ganador de las elecciones y, por lo tanto, veía como intrusos en el Gobierno a ministros de otros partidos de izquierda que apoyaron a Castillo en la campaña.

“El cambio de gabinete debe excluir a derechistas, ‘caviares’ (izquierda acomodada) y traidores. Es momento de que Perú Libre exija su cuota de poder, garantizando su presencia real o la bancada tomar posición firme. Nuevo Perú y Frente Amplio ya fueron servidos”, escribió este miércoles Cerrón.

Pedro Castillo, presidente de Perú. Foto: AFP
Pedro Castillo, presidente de Perú. Foto: AFP

La gota que colmó el vaso fue la revelación la pasada semana por el medio virtual Epicentro TV de un chat del grupo parlamentario de Perú Libre donde Cerrón y Bellido pedían a la bancada que sacase un comunicado en el que exigieran la destitución del canciller Maúrtua.

La conversación revelaba una cercana comunicación entre Cerrón y Bellido con el objetivo de conspirar contra Maúrtua, el segundo canciller del mandato de Castillo tras haber reemplazado a Héctor Béjar, quien dimitió en las primeras semanas del Gobierno por unas controvertidas declaraciones sobre la Armada peruana.

Primera ministra.

La elegida para ser la nueva primera ministra fue Mirtha Vásquez, abogada ambientalista y activista por los derechos humanos, que pertenece al Frente Amplio peruano, y que dirigió el Congreso entre noviembre de 2020 y julio de 2021 durante el gobierno del presidente Francisco Sagasti.

“Por Dios, por este país de mujeres y hombres que todos los días luchan por vivir con dignidad, sin discriminación, y que promueven reales cambios, ¡Sí, juro!”, dijo la nueva jefa del gabinete ministerial.

La proclama resonó como una respuesta a las algaradas machistas y misóginas de las que hizo gala Bellido durante su corta gestión de nueve semanas. Ayer jueves Vásquez celebró su primera sesión con Castillo en el Palacio de Gobierno de Lima.

Vásquez y sus ministros tienen la misión de aliviar la aguda confrontación política con la oposición, que domina el Congreso, así como frenar la crisis económica, fortalecer el combate de la pandemia del COVID-19 y lograr consensos mínimos para mantener la gobernabilidad.

En principio, la oposición sa-ludó la designación de la nueva primera ministra en reemplazo del polémico Bellido.

Salvo sectores de ultraderecha, la mayoría de los políticos y analistas consideraron que Castillo ha ofrecido mayor espacio en su gabinete a un ala de izquierda moderada, por lo que manifestaron su disposición a dialogar con la nueva primera ministra.

El nuevo gabinete.

El presidente reformó este miércoles su Gobierno con el cambio de siete ministros, incluido Bellido, y el ingreso de Luis Barranzuela, en Interior; Carlos Gallardo, en Educación; Betssy Chávez, en Trabajo; José Incio, en Producción; Eduardo González, en Energía y Minas, y Gisela Ortiz, en Cultura.

En el gabinete que ahora preside Vásquez se mantienen Óscar Maúrtua, en Relaciones Exteriores; Walter Ayala, en Defensa; Pedro Francke, en Economía y Finanzas; Aníbal Torres, en Justicia y Derechos Humanos; Hernando Cevallos, en Salud, y Víctor Mayta, en Agricultura y Riego.

También mantuvieron sus puestos, Roberto Sánchez, en Comercio Exterior y Turismo; Juan Francisco Silva, en Transportes y Comunicaciones; Geiner Alvarado, en Vivienda, Construcción y Saneamiento; Anahí Durand, en Mujer y Poblaciones Vulnerables, y la vicepresidenta Dina Boluarte, en Desarrollo e Inclusión Social.

Gobernabilidad.

Vásquez debe preparar su presentación ante el Congreso para solicitar el voto de confianza, en un plazo máximo de 30 días.

Aunque no ofreció declaraciones, la nueva ministra de Trabajo y Promoción del Empleo, Betssy Chávez, ratificó que el Ejecutivo buscará generar un clima de gobernabilidad en su país para alejarse “del ruido político”.

El presidente Castillo saluda a la nueva primera ministra, Mirtha Vásquez. Foto: AFP
El presidente Castillo saluda a la nueva primera ministra, Mirtha Vásquez. Foto: AFP

“El trabajo de nosotros es generar un clima de gobernabilidad, no queremos ruido político, tiene que haber el debate, eso es saludable, pero ante todo, el país necesita estabilidad, necesita resolver los problemas urgentes y en esa línea va el Ejecutivo”, sostuvo.

Chávez aseguró que la primera ministra impulsará el diálogo con el grupo parlamentario de Perú Libre, que ha rechazado su designación, y evalúa reunirse con todas las bancadas parlamentarias antes de su presentación ante el Congreso.

Por su parte, el ahora ex primer ministro Bellido aseguró en la emisora local RPP que todas las acciones y medidas tomadas durante su gestión de 70 días fueron coordinadas con Castillo.

También indicó que el desarrollo de su gestión fue “complicado” porque él no propuso a ninguno de los ministros que lo acompañaron, sino que “ya estaba armado todo el gabinete” cuando asumió el cargo.

Bellido consideró que hay “una desazón” entre los seguidores de Castillo, ya que, según dijo, “no se está haciendo equipo con el pueblo que ha planteado el cambio que ha llevado a este proceso”.

“El presidente ha tomado la decisión de conformar un gabinete, de acuerdo a intenciones y necesidad que tiene. Hay que ver qué van a plantear, cómo van a trabajar. En ese proceso se van tomando posturas”, sostuvo.

Primer efecto.

Los cambios en el gabinete peruano, principalmente con la salida de Bellido, lograron detener la subida del precio del dólar y recuperar estabilidad en los mercados financieros.

Después de largas semanas de incremento en el tipo de cambio del dólar, la moneda verde bajó de 4.138 soles a 4.094 soles a nivel interbancario, es decir una caída de 1,21%, según informó el Banco Central de Reserva.

Al inicio de la jornada, el dólar alcanzó una cotización de 4.074 soles y cerró en 4.094 soles, lo que representa un incremento de 14,6% en los últimos doce meses y de 13,13% en lo que va del 2021.

Tras la elección de Castillo y de su asunción en el poder, el dólar comenzó un incremento semanal debido a la incertidumbre de sus planes en materia económica.

Castillo ha planteado convocar a una Asamblea Constituyente y la renegociación de contratos sobre actividades extractivas, siendo el primero que revisará el firmado con el consorcio internacional que explota el yacimiento de gas de Camisea.

El economista Kurt Burneo comentó que la permanencia de Pedro Francke en el ministerio de Economía “ayuda a la estabilidad” económica.

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