CUMBRE INTERNACIONAL

G7: Macron fuerza diálogo con Irán al invitar a canciller

Negociador de Teherán llegó por sorpresa a la cumbre en el sur de Francia.

Emmanuel Macron y Donald Trump. Foto: AFP
Emmanuel Macron y donald Trump. Foto: AFP

Irán “se coló” ayer por sorpresa en la cumbre del G7 en Biarritz con la irrupción del negociador iraní, Mohamed Yavad Zarif, en un golpe de efecto que cobra mayor trascendencia por el marco y la forma en que se produjo.

Zarif, el mismo hombre al que Estados Unidos desechó como intermediario hace menos de un mes al imponerle sanciones, emergió en el País Vasco francés con una puesta en escena propia de la ficción.

Poco después de mediodía, la web de rastreo de vuelos Flight Radar lanzó una alerta: en el aeropuerto de Biarritz acababa de aterrizar un avión oficial iraní, que resultó ser el que transportaba a Zarif. Con esta jugada, el presidente francés, Emmanuel Macron busca forzar una negociación que calme las tensiones con Irán, guste o no a Donald Trump.

Una vez aterrizado el jerarca iraní, Macron y el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, lo recibieron para una reunión de la que participaron delegaciones de Alemania y Gran Bretaña, pero no de Estados Unidos.

Preguntado por este asunto, Trump solo alcanzó a soltar un lacónico “sin comentarios”. No está claro si el presidente de Estados Unidos dio el visto bueno a la operación. Fuentes del gobierno francés aseguran que fue informado, pero desde la Casa Blanca lo desmienten.

Como sea, tampoco protestó y, pese a encontrarse en Biarritz, Trump pasó la tarde publicando mensajes en la red social Twitter sobre otros asuntos como un sondeo electoral de Estados Unidos o el aniversario del actor Sean Connery.

Acercamiento.

La reunión fue “positiva”, según una fuente gubernamental francesa, y será continuada por contactos a lo largo de esta noche y mañana, aunque Zarif abandonó a última hora de la tarde Biarritz en el mismo avión en que había llegado.

“La razón por la que (Zarif) ha venido es que anoche hubo una conversación muy sustancial entre los líderes del G7 y nos pareció importante hacer balance con él para sentar las bases de una desescalada y una pausa que permita negociar”, señalaron las fuentes diplomáticas francesas.

Los responsables de las democracias más desarrolladas (Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Canadá, Japón y EE.UU.) coincidieron en que cualquier diálogo debe tener dos objetivos: impedir que el régimen de los ayatolás se haga con el arma nuclear y garantizar la estabilidad en la región.

Al desembarco del negociador iraní en Biarritz no le faltó de nada. Vino precedido por un embrollo diplomático entre París y Washington durante la jornada a cuenta del supuesto papel como mediador que Macron había pretendido arrogarse.

La Presidencia francesa anunció por la mañana que el G7 había encomendado a Macron “hablar y dirigir un mensaje” a Irán. Minutos después, Trump enmendó la plana a los portavoces galos y negó que Francia hubiese recibido esa misión.

Al final, Macron tuvo que comparecer para deshacer el entuerto y reconocer que el G7 “no otorga mandatos formales”.

La última jornada de la convulsionada cumbre del G7 en Biarritz, que se celebra hoy lunes, permitirá medir la reacción estadounidense ante los movimientos diplomáticos europeos.

El “sin comentarios” que espetó Trump como respuesta a la visita de Zarif se presta a todo tipo de interpretaciones: ¿Golpe de mano unilateral de Macron? ¿Estrategia coordinada de “poli bueno, poli malo”?

Pero, aún más importante será descubrir si este nuevo impulso a las negociaciones con Irán permite resucitar un pacto nuclear en estado de muerte clínica después de que EE.UU. decidiese abandonarlo en 2018 y de que el régimen de los ayatolás haya proseguido sus actividades de enriquecimiento de uranio.

El acuerdo de las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU con Irán, más Alemania, aprobado en 2015, es motivo de discordia entre EE UU y sus aliados desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, en 2017.

Estados Unidos se retiró del acuerdo negociado por la Administración de Obama, en 2018. El objetivo del pacto era frenar el programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento de las sanciones internacionales. Tras la retirada de Washington, Francia, Alemania, el Reino Unido, Rusia y China mantuvieron el acuerdo, pero Teherán ha puesto en duda los compromisos con dicho texto.

El G7 nuclea a las naciones industrializadas de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Durante la cumbre estalló la problemática de Irán, a pesar de que el G7 es un foro “informal”, sin cometidos de seguridad.

Las claves de una cumbre caliente.
Manifestantes con retratos invertidos de Emmanuel Macron. Foto: AFP

Tensión comercial. La cumbre del G7 subrayó ayer su inquietud por las tensiones comerciales, en especial entre EE.UU. y China.

Según un alto funcionario europeo, los líderes coincidieron en que “China es una amenaza” de distorsión del comercio, pero no hay acuerdo sobre cómo tratar con él. Trump aclaró que ninguno de los líderes le pidió cambiar su política de aplicar aranceles a las importaciones chinas.

Amazonia. Los líderes de EE.UU., Japón, Alemania, Canadá, Italia, Francia y Gran Bretaña se pusieron de acuerdo en ayudar a los países afectados por los incendios en la Amazonía "lo más rápido posible". "Estamos estudiando una ayuda, sobre todo logística", indicó Angela Merkel y evitó entrar en polémica con Jair Bolsonaro.

Sin Rusia. Los líderes del G7 siguen divididos sobre el retorno de Rusia a este foro. En la cena de líderes del G7 del sábado “tuvimos una discusión sobre Rusia” para decidir “si los invitamos de vuelta o no”, dijo  Trump. Rusia fue excluida del hasta entonces G8 tras la invasión y anexión de Crimea, en 2014. Trump la quiere de regreso.

Brexit. Trump prometió un acuerdo bilateral de comercio “bastante rápido” al primer ministro británico, Boris Johnson, una vez que el Reino Unido abandone la Unión Europea.

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