La larga sombra del narco

Una fuga con ecos mafiosos

Los tres presos más importantes del crimen organizado protagonizan escandalosa evasión.

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El inicio del juicio oral por el crimen de General Rodríguez.

Una fuga inaudita que para algunos tiene la clave de un mensaje mafioso contra el Gobierno de Mauricio Macri, agita las aguas por estas horas en una Argentina aquejada por la urgencia de las inundaciones. Se trata de los tres condenados por el triple crimen de General Rodríguez, un caso que cobró notoriedad con ese nombre en 2008. Los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci fueron los únicos condenados por los asesinatos mafiosos de los empresarios Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón, involucrados en el tráfico de efedrina. Un oscuro caso cuyas ramificaciones llegan hasta los primeros círculos del kirchnerismo, concretamente hasta el exjefe de Gabinete de Cristina Kirchner y excandidato a gobernador, Aníbal Fernández. Así lo aseguró hace unos meses uno de los ahora prófugos, Martín Lanatta, al periodista Jorge Lanata.

Los convictos contaron con un arma de juguete y un vehículo para neutralizar a los guardicárceles y secuestrar a uno de ellos. Ahora la búsqueda involucra a la Policía Federal, a Interpol, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI, ex SIDE) y el Grupo Halcón de la Policía Bonaerense. El Gobierno ofrece una recompensa de dos millones de pesos argentinos (unos 150.000 dólares) a quien aporte información.

La fuga.

Cerca de las 2:30 de la pasada madrugada, los tres internos redujeron y maniataron a los dos guardias que estaban encargados de su custodia en el sector de sanidad de la cárcel, según informaron fuentes judiciales a la agencia Télam.

Los presos, que estaban vestidos con ropas oscuras —similares a las que utiliza personal del Servicio Penitenciario Bonaerense (SBP)—, dejaron a los guardiacárceles en uno de los baños y caminaron por los pasillos que tiene el penal hasta llegar al exterior.

Luego, se apoderaron de un auto Fiat, propiedad de un empleado del SPB, con el que recorrieron los casi 200 metros hasta llegar al Puesto 1, donde redujeron al guardia que estaba apostado en el lugar, lo amordazaron y lo tomaron como rehén.

Después de tomar como cautivo al custodio, de apellido Santos, los internos manejaron el Fiat hasta Villa Belgrano, un barrio ubicado a un par de cuadras de la Unidad. Allí, los hermanos Lanatta y Schillachi descendieron del auto y dejaron en su interior al guardia, según captó a las 2:45 una cámara de seguridad ubicada en el cruce de las avenidas Belgrano y 9 de Julio.

En la imagen también se observa el paso de una camioneta negra que dobló a gran velocidad por la prolongación de 9 de Julio, con dirección a la ruta nacional 205. Minutos después, el guardia que había quedado en el Fiat pidió ayuda a vecinos del lugar, quienes llamaron a Emergencias Policiales. En ese auto, los efectivos secuestraron una réplica de un arma de fuego que pudo ser utilizada para reducir al personal penitenciario.

Consecuencias.

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, dispuso el cese inmediato de toda la cúpula del SBP. El subdirector del servicio asumió el mando.

Pero también los hechos provocaron la inmediata reacción de algunos sectores políticos. Por lo pronto, el Frente Renovador que lidera el diputado nacional y excandidato Sergio Massa, pide que se investiguen las conexiones políticas del episodio.

Walter Martello, exdiputado y actual dirigente del Frente Renovador especialista en Transparencia, expresó: "Hay que poner todo el esfuerzo del Estado para encontrar con vida a los prófugos".

"Hay que investigar las posibles incitaciones políticas a esta fuga que no ha sido planeada de un día para otro, y las conexiones y resabios de los operadores de la pasada etapa sciolista con el servicio penitenciario, que llegaron a permitir visitas políticas con frecuencias inusitadas", subrayó Martello. Por último, aseguró: "Los presos más importantes del país no salen de una cárcel sin apoyaturas ni pactos. Hay dos grandes favorecidos: los que estaban sospechados, y Pérez Corradi, el único prófugo hasta ahora".

En tanto la diputada nacional del partido GEN (izquierda), Margarita Stolbitzer, lo interpretó como un "mensaje mafioso". "La fuga de los hermanos Lanatta es escandalosa. Muestra fragilidad y complicidad. Pero por sobre todo envía un mensaje mafioso al nuevo gobierno. No es fácil y las luces de los festejos no estarán prendidas para siempre. Los involucrados en episodios de narcotráfico y corrupción durante los últimos años no se andan con chiquitas", sostuvo en un comunicado.

“Ingenuidad y continuismo”.

La diputada Margarita Stolbitzer lamentó que María Eugenia Vidal haya ratificado la política penitenciaria de Daniel Scioli , pero aclaró que cree en las "buenas intenciones" de la gobernadora. "Está claro que si a la corrupción, las complicidades, el delito y la debilidad del sistema penitenciario, se le agrega ingenuidad y continuismo, eso termina siendo una bomba", apuntó la legisladora de la oposición.

El intento de fuga de 2013 frustrado por guardias.

Los hermanos Cristian y Martín Lanatta, los condenados por el triple crimen de General Rodríguez, ya habían intentado escapar en 2013 de la cárcel de Sierra Chica, pero el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) frustró la evasión. Aquel intento también ocurrió durante la época de las fiestas de fin de año. El 20 de diciembre de 2013, los efectivos penitenciarios descubrieron que los hermanos Lanatta y Marcelo Schillaci ya habían limado y desmontado una de las rejas del pabellón en el que se hallaban. Los presos habían ocultado el trabajo con cal. En la celda se secuestraron tres teléfonos celulares. Se detectaron movimientos extraños en el exterior del penal de Sierra Chica, por lo que se presumió que contaban con un grupo de apoyo externo para la fuga.

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