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Francisco y una visita histórica a EE.UU.

El papa Francisco llegó ayer a Estados Unidos después de cuatro días en Cuba, la segunda etapa de un viaje de gran simbolismo por el papel que ha desempeñado el pontífice en la reconciliación entre los dos países.

En la base aérea de Andrews (Maryland), lo recibió el presidente Barack Obama.

Ambos se saludaron con un largo apretón de manos; luego lo hizo con su esposa, Michelle, sus hijas, su madre, así como del vicepresidente, Joseph Biden, su esposa, Jill, y dos de sus nietas.

Varios centenares de personas esperaron al pontífice en la base durante varias horas y lo recibieron al grito de "Francisco, Francisco" y "Se nota, se siente, el Papa está presente", en español.

Durante su estadía, Bergoglio —el cuarto pontífice que pisa suelo estadounidense— tendrá una agenda cargadísima de actividades que lo llevarán a Washington, Nueva York y Filadelfia. El primer compromiso oficial será hoy en la Casa Blanca, donde visitará al presidente Obama. Unas 20.000 personas son esperadas en los jardines de la sede presidencial, donde Francisco deberá pronunciar una disertación en inglés.

En tanto, mañana dará su esperado discurso ante las dos cámaras del Congreso estadounidense, una aloucación que ya tiene escrita, según reconoció a la prensa a bordo del avión que lo trasladó desde Santiago de Cuba a Washington.

En el Congreso también tiene previsto saludar desde un balcón a una multitud que se estima podría superar las 50.000 personas.

Luego, se reunirá con representantes de grupos católicos de caridad, antes de trasladarse a Nueva York, donde hablará ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Sobre el embargo.

En el avión que lo transportó a Washington habló media hora. Entre otros temas, se refirió al levantamiento del embargo de Estados Unidos a Cuba. "Mi deseo es que terminen con un buen resultado, que lleguen a un acuerdo que satisfaga a ambas partes, un acuerdo, ciertamente", expresó.

"Esto es algo público que se mueve en el camino de las buenas relaciones que (ambos países) están buscando", expresó.

El pontífice recordó al respecto que "papas anteriores han hablado", que hay una postura de la Santa Sede "respecto a los bloqueos" y que también la doctrina social de la Iglesia se refiere al asunto.

Estados Unidos anunció el viernes nuevas normas que alivian más el comercio con la isla, incluyendo permitir a ciertas empresas estadounidenses abrir oficinas y expandir las actividades bancarias, pero se necesitaría una ley del Congreso para levantar el embargo de 53 años.

El primer Papa latinoamericano desempeñó un papel crucial en la facilitación de un canal de comunicación entre Cuba y Estados Unidos, incluyendo el envío de misivas a los presidentes Barack Obama y Raúl Castro en el 2014, lo cual ayudó a que se lograra la restauración de las relaciones diplomáticas en julio.

Francisco evitó los temas controversiales durante su visita a Cuba. El Gobierno de Castro tenía expectativas de que el Papa condenara el embargo, cuyo levantamiento ha sido pedido por Obama al Congreso estadounidense controlado por los republicanos.

Los reclamos.

Como siempre durante los viajes internacionales, poco después de que el vuelo AZ 4001 de Alitalia despegó desde Santiago de Cuba con destino a Washington, el Papa se trasladó a la parte trasera del avión y se quedó treinta minutos. Respondió a siete preguntas, la mayoría centradas en por qué no recibió a disidentes cubanos y por qué tuvo un discurso percibido por ellos como demasiado "soft" con el régimen comunista de la isla.

Francisco respondió en forma diplomática, sin profundizar ninguna de esas cuestiones. Explicó que no recibió a disidentes porque no estaba previsto que tuviera audiencias privadas durante la etapa cubana. Incluso reveló que le negó audiencia a "un jefe de Estado" que le había pedido un encuentro, probablemente la presidenta Cristina Kirchner. "Estaba bien claro que yo no iba a dar audiencias. Porque se pidieron audiencias de otros sectores, incluso de algún jefe de Estado. Y no, yo estoy en una visita, en un país, y no estaba previsto ninguna audiencia con los disidentes, ni con otros", aseguró. Y agregó asimismo que desconocía que hubiera habido detenciones de disidentes fuera de la nunciatura cuando estuvo en La Habana.

Cuando se le preguntó porqué razón sus planteos acerca del régimen comunista que domina la isla habían sido tan suaves comparados con sus críticas al capitalismo, el Papa lo negó. "En los discursos que he hecho en Cuba, siempre he puesto el acento en la doctrina social de la Iglesia. Pero las cosas que se deben corregir las he dicho claramente, no perfumadamente, soft. Pero también la primera parte de su pregunta: más que lo que yo he escrito —y duramente— en la encíclica, también en la Evangelii Gaudium sobre el capitalismo salvaje, liberal- no lo he dicho. Todo está escrito allí. Yo no recuerdo haber dicho nada más que eso", respondió.

Un recibimiento menos caluroso

La llegada de Francisco a EE.UU. fue aprovechada por varios manifestantes. Los empleados del Capitolio, el edificio que abriga el Congreso estadounidense en Washington, se encuentran en huelga para reajustes salariales. Los funcionarios reivindican al Papa "y su mensaje por los trabajadores pobres". Por su parte, víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes se manifestaron ante la catedral de San Mateo, alegando que la visita les hace recordar "los sufrimientos" vividos, informó la Red de Sobrevivientes de Abusos por parte de Sacerdotes. También se sumó una manifestación de monjas bajo la consigna "Cerrar las brechas: transformar la política".

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