IGLESIA CATÓLICA 

Francisco reanuda viajes para facilitar inclusión cristiana; su primer destino es Irak 

“Es realmente el mejor regalo de Navidad que el papa les puede hacer”, dice María Lozano, portavoz de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada.

Papa Francisco. Foto: AFP
Papa Francisco estuvo sin viajar por la pandemia. Foto: AFP

Tras más de un año sin viajes internacionales por la pandemia, Francisco ha elegido Irak como destino, en una visita histórica destinada a facilitar la inclusión de los cristianos y llevarles consuelo tras la brutal persecución sufrida a manos del grupo terrorista Estado Islámico (EI).

Mientras se trabaja en el programa, el portavoz vaticano, Matteo Bruni, reveló que el papa recorrerá, del 5 al 8 de marzo, Bagdad, Ur, vinculada a los orígenes de Abraham; Erbil, Mosul y Qaraqosh, en la llanura de Nínive, donde poco a poco los cristianos están comenzado a volver.

“Es realmente el mejor regalo de Navidad que el papa les puede hacer”, dice María Lozano, portavoz de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, sobre la gran emoción causada por el anuncio del viaje entre la minoría cristiana en Irak, obligados a un éxodo masivo del que parecen empezar a recuperarse tras estar a punto de desaparecer.

El auténtico “vía crucis” vivido por los cristianos iraquíes desde la autoproclamación del “califato” por el EI el 29 de junio de 2014 en zonas de Irak y Siria tiene dos episodios especialmente trágicos, explica Lozano en un foro organizado por la productora Rome Report en el que participó Efe.

El 18 de julio de 2014, los últimos cristianos salían de Mosul y unos días después, el 6 de agosto, el EI arrasó sus asentamientos de la llanura de Nínive y unos 120.000 tuvieron que huir de la noche a la mañana. “Se pensó que era el último de los capítulos de los cristianos en la tierra de Abraham”, asegura.

En Irak, antes de 2003 y de la caída del dictador Saddam Hussein, había entre 1 y 1,4 millones de cristianos. La guerra y después la ocupación de Nínive por EI, entre 2014 y 2017, los redujo a entre 300.000 y 400.000.

Cerca del 45% de las familias han podido volver y cerca del 54% de las casas donde vivían en Nínive han sido reconstruidas, aunque muchos siguen en campos de refugiados.

“Hasta abril de 2020 ha regresado el 45% de las familias, aunque muchas de ellas segregadas, sólo han vuelto parte de los miembros que las constituían, y un total de 8.166 casas que estaban dañadas y destruidas han sido reparadas”, explica la portavoz de la fundación.

Ayuda a la Iglesia necesitada lo considera casi un “milagro”, ya que tras la caída del EI sólo el 3% expresaba su deseo de volver y ahora creen que “la visita del papa abre un nuevo capitulo en esta historia milenaria”.

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