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Francisco pide que el diálogo supere a la dinastía

“Hoy renovamos estos lazos de cooperación y amistad, para que la Iglesia siga acompañando y alentando al pueblo cubano”, dijo el Papa Francisco al arribar ayer a La Habana. Además, destacó el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU., “un acontecimiento que nos llena de esperanza”.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Critica a Estados Unidos y que esté orientado al consumismo. Foto: Reuters.

“Es un proceso, un signo de la victoria de la cultura del encuentro, del diálogo, del sistema del acrecimiento universal sobre el sistema muerto para siempre de dinastía y de grupos, como decía José Martí”, expresó. “Animo a los responsables políticos a continuar avanzando (...). El mundo necesita reconciliación en esta atmósfera de tercera guerra mundial que vivimos”.

Después de haber sido protagonista de la histórica reanudación de relaciones que estuvieron interrumpidas durante 53 años, Francisco, el primer papa latinoamericano de la historia, realiza desde ayer un viaje —"el más largo y complejo", según definición del vocero del Vaticano, Federico Lombardi— por Cuba —uno de los pocos regímenes marxistas que quedan en el mundo— y Estados Unidos, la superpotencia que es símbolo del capitalismo y la democracia y líder de Occidente.

Francisco está en Cuba con su palabra de fe, de defensa de la libertad y la vida, de impulso a las relaciones armoniosas en la sociedad y de condena a la opresión y las situaciones sociales inicuas.

Su primer gran acto y mensaje será hoy, en la Plaza de la Revolución, en La Habana, donde celebrará misa ante la que se espera sea una multitud de fieles, en un país que, más allá de tener un gobierno y una estructura comunistas, la Iglesia Católica tiene un alto número de adherentes y donde se destaca la figura del arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, de 78 años, quien tiene diálogo directo con el presidente Raúl Castro.

Durante nueve días, el Papa, de 78 años, recorrerá los dos países para desarrollar un programa muy denso e intenso, que incluye 26 discursos —ocho en Cuba y 18 en Estados Unidos, cuatro de ellos en inglés—, y sostener encuentros con los presidentes Raúl Castro y Barack Obama.

Entre el inicio de su gira en la Plaza de la Revolución, en la capital cubana, que ocurre 17 años después de la visita de Juan Pablo II y tres años después de la presencia de Benedicto XVI, y el cierre el 27 de septiembre con una misa en el Benjamin Franklin Parkway de Philadelphia, Estados Unidos, en un acto internacional de familias católicas, las etapas del viaje tendrán repercusion mundial, debido a los temas trascendentes, que Francisco enfocará en los diferentes actos y reuniones.

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Nueva realidad.

En Cuba, la Iglesia Católica ha asumido un papel destacado como interlocutor con el gobierno que preside Raúl Castro, y en el que su hermano Fidel continúa como líder histórico. El reto del Papa y de la Iglesia es ganar más espacio y reconocimiento. Con el lema Misionero de la Misericordia, Francisco verá una Cuba muy diferente a la que encontró Juan Pablo II, en enero de 1998, cuya visita marcó un hito en la aproximación entre la Iglesia y el Estado, tras décadas de desencuentros y tensión con la revolución.

"La visita de Juan Pablo II marcó un antes y un después, dio visibilidad pública e imprimió un dinamismo nuevo" a la Iglesia Católica cubana, explicó el padre José Félix Pérez, vocero

de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. A partir de entonces se puso en marcha un acercamiento que profundizó Raúl Castro, en el poder desde 2008, y que anotó otro mojón en 2010, cuando acometió un importante proceso de excarcelación de presos políticos, después de un inédito diálogo con la jerarquía católica del país.

"Ahora tenemos una mejor comunicación, más fluida. Hay un espíritu positivo y de cordialidad", señaló el padre Pérez.

Esa valoración es compartida por el gobernante Partido Comunista —única fuerza política permitida en la isla— para el que las relaciones con la Iglesia están en un buen nivel, según dijo Caridad Diego, jefa de la Oficina de Asuntos Religiosos de esa organización, en una reciente entrevista con EFE.

En medio de esa renovada relación, el Estado ha llevado a cabo la devolución de templos, inmuebles y terrenos que fueron propiedad de la Iglesia Católica que expropió la revolución. Este año, por primera vez desde 1959, el gobierno autorizó la construcción de dos nuevas iglesias, una en La Habana y otra en la provincia de Pinar del Río. Asimismo, permite que las religiosas asistan a enfermos en hospitales o a personas de la tercera edad, en un país que se enfrenta un progresivo envejecimiento poblacional.

Pero, la Iglesia reclama más espacios públicos de contacto con el pueblo en áreas como la educación o mayor presencia en los medios de comunicación, que en la isla son todos de titularidad estatal y por consiguiente siguen la línea del gobierno.

En el área educativa, la Iglesia desarrolla desde finales de los años 90 cursos de formación complementaria y, desde 2012, unos 500 pequeños empresarios de La Habana se han beneficiado del programa CubaEmprende, que busca capacitar a los llamados "cuentapropistas" o trabajadores autónomos.

Escépticos.

En principio, el programa de la visita no incluye reuniones con representantes de la oposición. El Papa está en visita oficial como Jefe de Esta-

do y en esa calidad puede abstenerse de dialogar con figuras contrarias al gobierno.

Sin embargo, la oposición confía que reclame respeto a los derechos humanos. El líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos —organización ilegal aunque tolerada por las autoridades— Elizardo Sánchez, estimó que "Francisco desea que su visita tenga un gran impacto, pero no podrá hacer milagros, porque eso depende de la voluntad política del gobierno cubano, que no tiene ninguna".

A su vez, el dirigente opositor Antonio Rodiles señaló que "la principal expectativa es que el Papa se manifieste sobre el tema de las libertades fundamentales, el hostigamiento a los opositores, y que logre algún compromiso del gobierno".

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, Premio Sajarov del Parlamento Europeo en 2005, estimó que "la visita de Francisco no traerá nada positivo para los opositores. Se habla mucho del acercamiento con Estados Unidos, pero nada se dice de la represión, de justicia, de libertad". Soler pidió una audiencia con el santo padre, a través de la Nunciatura.

José Daniel Ferrer, quien dirige la Unión Patriótica de Cuba, dijo a AFP: "No esperamos milagros en ese terreno, pero no se pierde la esperanza de que el Papa pueda pedir al gobierno más democracia y respeto a los derechos humanos, aunque fuera en privado". Respecto del indulto a 3.523 presos otorgado por las autoridades la semana pasada, Ferrer dijo que desde el punto de vista humanitario se alegra por el hecho, pero en su enfoque es "una de esas jugadas maestras a las que el régimen nos tiene acostumbrados".

Por su parte, Sánchez lo calificó de "gesto muy limitado, pues no se ha excarcelado a ningún preso político". Indicó que hay 60 presos políticos, aunque oficialmente no existe ninguno.

Primera vez.

El martes próximo, Francisco hará el vuelo de La Habana a Washington. "Es una oportunidad de hablar a todos los ciudadanos estadounidenses", dijo el vocero Lombardi. Y, también será la primera oportunidad que Francisco visita Estados Unidos, donde hablará ante una sesión conjunta del Congreso, antes de trasladarse a Nueva York y Philadelphia.

El ex arzobispo de Buenos Aires, siempre se mantuvo alejado de Estados Unidos, país que tiene la cuarta población católica más grande del mundo. Esperó hasta ahora para conocer al gigante. Quienes conocen a Franciso, antes y después de ser elegido Papa, señalan que los motivos de su ausencia tienen que ver con su identidad distintiva. Es un latinoamericano crítico de la hegemonía económica y política de Estados Unidos, un jesuita con ancestros italianos que mira más a Europa que a Norteamérica, que habla en español pero no se siente del todo confortable haciéndolo en inglés y un pastor que desdeña "a los obispos de aeropuerto", una definición que usa para los prelados que pasan más tiempo viajando por el mundo que sirviendo en sus diócesis.

No se opone a todo lo que representa Estados Unidos. Pero siente desasosiego por los pueblos y naciones privilegiados que consumen en exceso y dan la espalda a los vulnerables. El mensaje que probablemente expondrá es que Estados Unidos fue bendecido con grandes dones, pero que de quienes han recibido mucho, también se espera mucho.

"Creo que lo que él critica de Estados Unidos es la absoluta libertad y autonomía del mercado", dijo el reverendo Juan C. Scannone, profesor emérito de filosofía en el Colegio Máximo, un centro educativo jesuita prominente cerca de Buenos Aires. "Debemos admirar la democracia de Estados Unidos y el bienestar de su pueblo, pero lo que él criticaría es el consumismo y que todo esté orientado hacia el consumismo".

El reverendo Richard Ryscavenge, de la Universidad de Fairfield dijo que "resulta bastante difícil para los jesuitas norteamericanos aceptar esa perspectiva de las cosas, debido a que proviene de un ángulo muy diferente".

En el Vaticano, Su Santidad ha dado la bienvenida a varios estadounidenses prominentes, incluyendo al presidente Barack Obama y al vicepresidente Joe Biden. Sin embargo, para un pontífice que habla a través de los gestos, su itinerario en Estados Unidos transmite su mensaje. Después de hacer un discurso ante la reunión conjunta del Congreso, se dirigirá directamente a un almuerzo con personas sin hogar, otras que tienen enfermedades mentales y con inmigrantes que concurren a la Caridad Católica. El encuentro será en carpas levantadas en una calle de Washington. No tendrá un almuerzo en los corredores del poder con los legisladores, sino compartirá el pan con los pobres.

Un proceso de actualización.

El diario oficial del Partido Comunista Granma afirmó que los cubanos escucharán al Papa como un pueblo "educado y noble, que como digno anfitrión le presentará su historia, cultura y tradición, inmerso en un proceso de actualización de su modelo socieconómico, comprometido en la defensa de la soberanía nacional, para preservar sus conquistas sociales y alcanzar el máximo bienestar".

Agregó que la visita servirá para comprobar el buen estado de las relaciones con la Santa Sede. "Despediremos al primer Papa latinoamericano desde la heroica ciudad de Santiago de Cuba, después de haberle ofrecido una fehaciente demostración de nuestra unidad, solidaridad y compromiso con la humanidad", concluyó el editorial.

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