CIUDAD DEL VATICANO

Francisco fuerza la salida de miembro potente de la Curia

El Papa pidió la renuncia a Angelo Becciu, tras ser salpicado por las irregularidades en la gestión del Óbolo del San Pedro.

El cardenal Angelo Becciu está en el centro del manejo opaco de fondos en el Vaticano. Foto: Reuters
El cardenal Angelo Becciu está en el centro del manejo opaco de fondos en el Vaticano. Foto: Reuters

El papa Francisco demuestra que no le tiembla la mano a la hora de hacer limpieza en el Vaticano al forzar la retirada de uno de los hombres más potentes de la Curia durante años y ahora prefecto de la Congregación para las causas de los Santos, Angelo Becciu, que incluso renuncia a los derechos del cardenalato y no podrá participar en el cónclave, tras ser salpicado por las irregularidades en la gestión del Óbolo del San Pedro.

En un inusual comunicado a las 20:00 horas del jueves, el Vaticano informaba con un par de líneas, sin más explicaciones, que el papa aceptaba la renuncia presentada por Becciu a su cargo de prefecto, pero también a los derechos cómo cardenal, aunque no al título.

Becciu, de 72 años, no perderá el título, pero no participará en un futuro cónclave.

El prefecto de la Congregación para las causas de los Santos tenía el jueves una normal reunión con el papa para presentarle la aprobación de los nuevos decretos de beatificaciones y canonización, pero lo que sucedió es que el pontífice le pidió su abandono del cargo.

Se creía que podría haber sido el propio Becciu en dar un paso atrás, pero fue Francisco quien se lo pidió, como confirmó el cardenal al diario “Il Messaggero”: “Estoy impactado. Preocupado. Un golpe para mí, mi familia, la gente de mi pueblo. Por el espíritu de obediencia y por el amor que llevo a la Iglesia y al Papa, acepté su pedido de hacerme a un lado. Pero soy inocente y lo probaré. Le pido al Santo Padre que tenga derecho a defenderme”.

Tras la llegada del sustituto de Becciu, el venezolano Edgar Peña Parra comenzaron a tirarse de los hilos de la gestión del Óbolo de San Pedro, la institución que gestiona las ofertas que van para las obras de caridad. Todo estalló cuando Peña Parra pidió un préstamo al banco vaticano (IOR) para cubrir el desbarajuste de la operación financiera de la compraventa de un edificio en Londres, lo que levantó las sospechas y se activaron los protocolos anticorrupción puestos en marcha por Francisco.

Poco después en el marco de la investigación vaticana, era arrestado el financiero italiano Gianluigi Torzi, por los delitos de extorsión, malversación, estafa agravada y blanqueo de capitales, al ser el intermediario de la operación del edificio de Sloane Avenue. La operación inmobiliaria acabó costando a las arcas vaticanas casi 400 millones de euros.

Becciu no resulta investigado, pero la bomba tenía aún que estallar y el papa Francisco se adelantó.

El semanario L’Espresso tenía preparada una investigación sobre la gestión por parte del Becciu del Obolo de San Pedro sobre cómo desvió fondos para las empresas de su familia.

Becciu habría solicitado y obtenido dos veces de la Conferencia Episcopal Italiana y una vez del Obolo préstamos no reembolsable a favor de la cooperativa Spes, brazo operativo de la Caritas de la localidad Ozieri, provincia de Sassari, cuyo propietario y representante legal es su hermano Tonino.

L’Espresso añade que, según las investigaciones que está realizando la fiscalía vaticana, casi 650 millones de fondos del Obolo fueron gestionados de manera opaca.

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