Reforma

Francia elimina de su Constitución la palabra "raza"

No hace “distinción de sexo, de origen o de religión”, dice el texto.

Emmanuel Mcron. Foto: AFP
Emmanuel Mcron. Foto: AFP

Francia dio esta semana un primer y simbólico paso para eliminar la palabra "raza" de su Constitución. La Asamblea Nacional votó por unanimidad el jueves un proyecto de reforma constitucional que establece que la República francesa "asegura la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de sexo, de origen o de religión", en lugar de "sin distinción de origen, raza o de religión" como dice el texto actual.

A finales de junio, la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo (Licra) pidió que el actual proceso de reforma de la Constitución francesa se aproveche para eliminar la palabra "raza" en la Carta Magna por sus connotaciones negativas. "Ha sido el fundamento de ideologías que nos han llevado al borde del abismo. Ha servido para justificar los peores crímenes, los cometidos contra la humanidad. Por ello, tiene que desaparecer de nuestro ordenamiento jurídico", opinó entonces en una tribuna en el diario Le Monde su presidente, Mario Stasi.

Los diputados franceses comenzaron esta semana a debatir la controvertida reforma de la Constitución impulsada por el presidente Emmanuel Macron, que persigue hacer más eficaces las instituciones, pero que, según la oposición, debilita al Legislativo en beneficio del Gobierno.

Se trata de la primera reforma de la Carta Magna francesa desde 2008.

La enmienda que elimina la referencia a la "raza" entrará en vigor siempre que la reforma constitucional se apruebe en su integridad.

La reforma contempla, entre otros puntos, una mención a la especificidad de la isla de Córcega, además de la supresión del Tribunal de Justicia de la República, que juzga a miembros del gobierno por crímenes y delitos cometidos durante sus funciones. Irá acompañada de una reforma legislativa para reducir en un 30% el número de parlamentarios y limitar a tres sus mandatos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la IV República proclamó en la Constitución de 1946 que "todo ser humano, sin distinción de raza, de religión ni de creencia, posee derechos inalienables y sagrados". Los redactores recordaban que esta se aprobaba "tras la victoria lograda por los pueblos libres sobre regímenes que esclavizaron y degradaron a la persona humana". La lucha contra el racismo era la prioridad, aun a riesgo de aceptar la existencia de razas. La Constitución de 1958, que fundó la vigente V República, retomó el término.

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