Florida se preparaba el domingo con preocupación por la llegada prevista para el martes del poderoso huracán Ike, clavando tablas en las ventanas, acumulando botellas de agua y llenando tanques de combustible.
El huracán Ike, actualmente de categoría 3 (de cinco), por el que el presidente Bush declaró el estado de emergencia en Florida el domingo, es "extremadamente peligroso", según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) y algunos habitantes del sur de la península se retiraron hacia el norte, tras los consejos de las autoridades locales.
La población cubrió las ventanas y cerró todas las aberturas, acumuló botellas de agua, pilas y combustible y la mayoría de las tiendas estaban cerradas el domingo en la ruta 1, un puente que une los cayos entre ellos, hasta Key West (Cayo Hueso), la ciudad más meridional de Estados Unidos.
"Aprendimos las lecciones del pasado, (los huracanes) son caprichosos", explicó Rob Mitchell, propietario de una tienda de material de buceo en Cayo Largo.
Si rodea a los cayos de Florida el martes, Ike podría causar muertos, desencadenar corrientes de agua y provocar lluvias torrenciales, según los meteorólogos.
AFP