JUAN MANUEL SANTOS

"Las FARC se cansaron de la guerra y de su inutilidad"

El presidente de Colombia está convencido de que su principal logro como presidente de Colombia es haber logrado el acuerdo de paz con las FARC.

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Presidente Juan M. Santos. Foto: Archivo El País.

Nació en Bogotá hace 64 años y tiene estudios de Economía y Administración de Empresas en la Universidad de Kansas y posgrado en la Escuela de Economía de Londres, la Universidad de Harvard y la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia. Desde hace casi seis años es presidente de Colombia. Abrió las negociaciones con las FARC y pese al riesgo implícto, afirma que “siempre he creído que vamos a llegar a buen puerto”. Por otra parte, dijo que Venezuela tiene una crisis económica y política muy seria, pero hizo un gran aporte al proceso de paz.

Juan Manuel Santos está convencido de que su principal logro como presidente de Colombia es haber logrado el acuerdo de paz con las FARC. “Será un hito histórico. Tomé una decisión impopular para algunos sectores, me mantuve y valió la pena todo este esfuerzo. Tengo claro que para que Colombia desarrolle todo su potencial como nación debe eliminar ese freno que representa la persistencia del conflicto. Este es un logro de toda la sociedad colombiana que por muchos años ha anhelado vivir en paz. Prueba de ello es que todos los gobiernos de los últimos 35 años, incluyendo el anterior, han buscado una salida negociada al conficto”.

—¿Cuál fue la fase más complicada del proceso?

—Si le dijera que un punto de la agenda fue más complicado que otro, le estaría mintiendo. A pesar de las dificultades propias de la negociación y de los ataques y mitos difundidos por la oposición, siempre he creído que vamos a llegar a buen puerto. Y así lo entienden millones de colombianos, los que apoyan y los que no apoyan al Gobierno, quienes están convencidos de que los acuerdos a que hemos llegado con las FARC son la mejor opción para una sociedad que ha sido golpeada por el conflicto armado por más de 50 años.

—El Perú también vivió una guerra contra el terrorismo y sabemos que sanar las heridas es muy difícil. ¿Los colombianos están preparados para voltear la página?

—Estoy convencido de que los colombianos anhelan dejar atrás el conflicto. Tendremos que aprender a ver a los que piensen distinto de nosotros como opositores legítimos, no como enemigos. Construir la paz es una tarea de toda la sociedad.

—Viendo el conflicto del otro lado, ¿cree que los guerrilleros están listos para la vida civil? ¿No hay peligro de que se conviertan en delincuentes o criminales comunes?

—Yo creo que, al igual que la inmensa mayoría de los colombianos, las FARC se cansaron de la guerra y de su inutilidad. Comprendieron que por la vía armada no se llega a ninguna parte, entendieron que este conflicto absurdo ha producido mucho dolor y les ha fracturado la vida y la existencia a millones de colombianos. Colombia tiene gran experiencia en materia de reintegración de ex combatientes. En los últimos 13 años, la Agencia Colombiana de Reintegración ha atendido a más de 50 mil personas con unos niveles de éxito muy importantes. La gran mayoría de los que dejan las armas prefiere la legalidad a la ilegalidad. Y esa es una ganancia para toda la sociedad.

—Pronto se realizará un plebiscito para refrendar los acuerdos de paz. Su gobierno está apostando por el Sí. ¿Pero qué pasará si los colombianos dicen No? ¿Todo vuelve a fojas cero?

—No me cabe duda sobre la voluntad de paz de los colombianos. Incluso en los momentos más difíciles de las negociaciones, la mayoría de los colombianos seguía pensando que la solución negociada era preferible a una militar. La historia nos enseña que el 95% de los conflictos armados en el mundo concluye en una mesa de negociación. Este será un plebiscito sobre el futuro de Colombia y sobre si queremos que las FARC desaparezcan como grupo armado, no sobre Juan Manuel Santos o mi gobierno.

—Recientemente se abrieron los pasos fronterizos de manera temporal con Venezuela. ¿Cómo va la relación entre ambos países y con su presidente Nicolás Maduro?

—Con el Gobierno de Venezuela tenemos grandes diferencias, pero reconocemos y agradecemos el gran aporte que ha hecho en el proceso de paz, al igual que Noruega, Chile y, por supuesto, Cuba, que ha servido de anfitrión para la mesa de conversaciones. Desde el momento en que el gobierno de Nicolás Maduró decretó el cierre unilateral insistimos en que el diálogo era la única alternativa para resolver problemas de seguridad que son comunes a nuestras naciones. Por fortuna, las conversaciones avanzan por buen camino y las cancilleres de ambos países están muy cerca de acordar una hoja de ruta para la reapertura de la frontera en las próximas semanas.

—Venezuela pasa por una crisis política y económica muy seria. ¿Por qué los gobiernos de América Latina no permitieron que se activara la Carta Democrática, tal como lo sugirió el secretario general de la OEA?

—La situación económica de Venezuela le preocupa a toda la región, particularmente a nosotros por ser nuestros vecinos y porque compartimos una frontera de más de 2.100 kilómetros. Creemos que los venezolanos tienen la capacidad de resolver sus problemas a través del diálogo y que cuentan con los mecanismos constitucionales para encontrar salidas.

—La opositora venezolana María Corina Machado ha señalado que una paz genuina no sería posible en Colombia mientras se siga permitiendo al régimen chavista apoyar a las FARC y mientras Venezuela continúe siendo ruta de salida para la droga colombiana.

—Lo que a mí me consta es que Venezuela ha apoyado, y de manera incondicional, las negociaciones de paz. El narcotráfico, sin duda, ha alimentado el conflicto armado en Colombia. Pero a los peruanos y al mundo les debe quedar claro que con la firma de la paz las FARC no solo se comprometen a romper cualquier vínculo con este delito, sino que ayudarán a combatirlo. De hecho, ya empezaron proyectos de sustitución de cultivos con la participación de las FARC, en una especie de plan piloto. Tener a quien antes cuidaba los cultivos ayudando a erradicarlos será un importante paso en la lucha contra las drogas ilícitas.

—La Alianza del Pacífico está tornándose cada vez más importante e influyente en la región. ¿Cree que está opacando a otras organizaciones multinacionales como la Comunidad Andina y el Mercosur?

—La Alianza del Pacífico se ha convertido en el proceso de integración más importante de América Latina, como lo demuestra el creciente interés de otros países por acercarse a los cuatro países que decidimos crearla. ¡Ya son casi 50 estados observadores! La Alianza ya es un sello de calidad que reconocen los mercados. Sus logros le han permitido convertirse en un jugador de talla mundial, adquirir reconocimiento como un bloque regional sólido, estable y con una visión compartida sobre el desarrollo y el libre comercio. Siempre hemos sostenido que los procesos de integración son complementarios, no excluyentes. Mercosur puede complementarse con la Comunidad Andina y la Alianza del Pacífico. Y de estos últimos procesos somos socios Perú y Colombia.

—Colombia y Perú han negociado juntos varios acuerdos como el TLC con la Unión Europea y la entrada sin necesidad de visa a la zona Schengen. Ahora ambos países han iniciado el proceso para ingresar a la OCDE.

—Con el Perú tenemos lazos muy sólidos, y además compartimos nuestra visión sobre el desarrollo y el libre comercio. Ambos países hemos liderado en los años recientes el crecimiento económico de la región y hemos registrado avances históricos en la lucha contra la pobreza. En ese marco, hemos entablado varias negociaciones. Hoy por hoy, Perú es un socio muy importante de Colombia.

—¿Es el país con el que tienen mejor relación en América Latina?

—Somos países hermanos, que nos hemos ido acercando mucho más en los últimos años. Nos unen la geografía, la historia y una amistad entrañable. Ambos estamos comprometidos en la consolidación de la Alianza del Pacífico y compartimos la firme decisión de seguir avanzando en la lucha contra la pobreza. Tenemos una agenda diversa, que se refleja también en nuestro gabinete binacional que ya ha tenido dos reuniones. Pero, sobre todo, agradecemos de corazón el apoyo que el Gobierno del Perú le ha brindado al proceso de paz.

—¿Cuáles son las expectativas de su gobierno con respecto a la relación con el nuevo régimen de Pedro Pablo Kuczynski?

—El presidente Kuczynski es un buen amigo de Colombia y un buen amigo mío. Por eso recibimos con optimismo su posesión. Pero también debo expresar mi gratitud y amistad al presidente Ollanta Humala, con quien tuvimos una excelente relación. Como presidente de Colombia, tengo la decisión de seguir trabajando con el presidente Kuczynski en el fortalecimiento de nuestros lazos. Perú es un socio muy importante de Colombia, que además este año será anfitrión de la cumbre de APEC, a la cual hemos sido invitados. Estamos plenamente comprometidos con la consolidación de la Alianza del Pacífico, y el presidente Kuczynski, que nos acompañó en la undécima cumbre de presidentes el pasado 1 de julio en Chile, comparte la visión de tener un mecanismo sólido, por encima de cualquier coyuntura política.

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