LA BITÁCORA

El fantasma de la xenofobia

El conflicto sirio devora vidas y vomita olas de refugiados, como la que está inundando Europa. Esa masa desesperada acrecienta el riesgo de un poderoso resurgir de las ultraderechas, que germinan en la xenofobia, exacerbadas por las inmigraciones masivas.

Petra Laszlo, la camarógrafa que pateaba niños y gente desesperada por ingresar a Hungría, es más que una señal de brutalidad. Es lo que siente una porción grande de húngaros y también el gobierno Víktor Orban. Por eso crece el extremismo que expresan partidos como Jobbit, que predica el "purismo magiar" y tiene un brazo activista, la Guardia Húngara, inspirado en los "fasci de combattimento" de Mussolini.

En países centroeuropeos como Hungría y Polonia, el giro hacia el extremismo lleva tiempo. Por eso, al único país eslavo que es católico lo gobernó el partido de los hermanos Kaczynski; mientras que hoy a los húngaros los gobierna Fidez (Unión Cívica Húngara), cu-yo marcado conservadurismo se fue radicalizando en los últimos años.

Cuando empezó a discutirse la distribución de los refugiados, Varsovia dijo que solo recibiría dos mil, que no fuesen musulmanes, sino de comunidades árabes cristianas como los asirios, caldeos y siriacos.

La ola de refugiados hará crecer a DSSS, el partido de los ultranacionalistas checos, y Amanecer Dorado, el partido neonazi que lidera Nikolaos Michaloliakos en Grecia, así como también a los seguidores del intolerante Jorg Haider en Austria y de Marine Le Pen en Francia.

Lo mismo ocurrirá en todos los países que reciban refugiados y el fenómeno se agravará si la ola no se detiene. Pero para que eso ocurra, Europa y Estados Unidos deben modificar su percepción sobre el conflicto sirio.

La prioridad en esa guerra no puede ser la caída de Ba-shar al Asad. El régimen de la minoría alauita es una dictadura, pero en modo alguno puede ser peor que lo engendrado por milicias como ISIS y el Frente al Nusra.

Esos ejércitos demenciales y sanguinarios, han convertido gran parte de Siria y una porción de Irak en un gigantesco campo de concentración, donde perpetran el primer genocidio de la historia conocido en tiempo real por el resto del mundo.

Hasta ahora, Francia y otros países de la coalición occidental solo han bombardeado a ISIS en Irak, mientras que, en Siria, esperan que primero caiga el régimen de Al Asad.

Si no se revierte esa percepción equivocada del conflicto, Europa seguirá recibiendo oleadas de refugiados que enervarán su extremismo. Porque Siria seguirá siendo un agujero negro que devora vidas y vomita refugiados.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados