CONFLICTO DE 52 AÑOS EN COLOMBIA

Falta crucial voto popular por paz

El gobierno y la guerrilla marxista logran acuerdo tras guerra que causó 280.000 muertos.

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Miembros de las FARC en la Cordillera Oriental,. Foto: Reuters.

comienza el final del sufrimiento, del dolor y la tragedia de la guerra", afirmó el presidente de Colombia, Juan M. Santos, al anunciar que su gobierno y los jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, el grupo guerrillero que buscó implantar un régimen marxista en ese país) ponían punto final a un sangriento conflicto que desgarró a la sociedad colombiana durante 52 años y tuvo consecuencias estremecedoras: 260.000 muertos, 6,9 millones de desplazados y 45.000 desaparecidos, según las cifras oficiales.

Después de casi cuatro años de difíciles y complejas negociaciones realizadas en La Habana, entre representantes del gobierno colombiano y de las FARC, el miércoles pasado fue anunciado el acuerdo que está redactado a lo largo de 297 páginas y que permitió al presidente Santos proclamar 24 horas después: "Como jefe de Estado y como comandante en jefe de nuestras fuerzas militares he ordenado el cese del fuego definitivo con las FARC a partir de la hora cero del próximo lunes 20 de agosto (mañana). ¡Se termina así el conflicto armado con las FARC!".

Desde julio de 2015, la guerrilla ha mantenido un alto el fuego unilateral, al que el gobierno respondió con la suspensión de los bombardeos para desescalar el conflicto. Las Fuerzas Armadas se reservaban hasta ahora su función de combate a grupos armados como las FARC.

El acuerdo alcanzado en La Habana significa el final de la última lucha guerrillera en América Latina y fija un cronograma para que los integrantes de las FARC abandonen las armas. Asimismo, define un camino para que los guerrilleros vuelvan a la vida civil y, en algunos casos, puedan postularse a cargos electivos.

La guerra permanece como una de las situaciones con mayor carga emocional en Colombia, debido a que hubo numerosos secuestros, masacres de civiles que quedaron atrapados por los combates y oleadas de colombianos que partieron al exterior a raíz de la violencia. La amplia mayoría de los millones que no tuvieron la posibilidad de emigrar, fueron golpeados por el conflicto.

Si bien quedó todo acordado después de largas y trabajosas negociaciones, el documento que sella la paz deberá ser aprobado por la ciudadanía en un plebiscito que está convocado para el 2 de octubre. "Le estamos entregando al pueblo la última palabra sobre la paz de Colombia", enfatizó el presidente Santos.

El acuerdo debe reunir al menos 4,4 millones de votos afirmativos, equivalentes al 13% del padrón electoral y que estos no sean superados por el "No".

Las bases.

El complejo contenido jurídico y técnico del acuerdo de paz, que prevé que las FARC se desarmen y conviertan en partido político, tiene seis puntos clave.

Fin de la guerra. El alto el fuego bilateral entre las Fuerzas Armadas y las FARC empezará a regir una vez que entre en vigor el acuerdo de paz. Entonces, las FARC entregarán la lista completa de sus miembros (el gobierno estima que son unos 7.000 combatientes), se concentrarán temporalmente en 23 zonas y ocho campamentos de Colombia, y dejarán las armas en un plazo de seis meses.

Víctimas. Serán cobijadas por un sistema que buscará garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de que jamás volverán a sufrir violencia. El esquema prevé la creación de tribunales especiales con un total de 48 magistrados —10 de ellos extranjeros— que juzgarán a guerrilleros, agentes del Estado y civiles involucrados en delitos graves como secuestro, violaciones sexuales, desplazamiento, reclutamiento de menores, entre otros. Quienes confiesen su responsabilidad en este tipo de delitos podrán evitar la cárcel, de lo contrario pagarán condenas de ocho a 20 años. Al final será la corte especial la que determinará la pena alternativa y la reparación, que en el caso de las FARC no está claro si lo harán con recursos propios.

Narcotráfico. A partir de los años 80, el narcotráfico alimenta el conflicto con los rebeldes. Se denunció que la guerrilla maneja la droga. El gobierno del presidente Santos y las FARC acordaron un plan para la sustitución de narcocultivos en las zonas de influencia guerrillera, mientras el grupo marxista se comprometió a desvincularse del negocio. Las autoridades seguirán combatiendo el narcotráfico, pero darán alternativas de sustento a los campesinos que acepten la sustitución voluntaria. El consumo de drogas será tratado como un problema de salud pública.

Sin armas. Las FARC pasarán a ser una fuerza política, para lo cual recibirán garantías legales y de seguridad para competir en elecciones. El compromiso del gobierno es asegurarles algunos escaños en el Congreso de 268 legisladores por dos períodos, si no logran los votos suficientes. Asimismo, habrá circunscripciones especiales de paz en las zonas castigadas por el conflicto donde serán elegidos representantes de movimientos no tradicionales, lo que se supone ampliará el espectro democrático.

Atención del campo. Históricamente, las FARC intentaron justificar su lucha, argumentado que defendían a los campesinos pobres y las víctimas de la violencia estatal. El gobierno se comprometió a dar mayor acceso a tierras, créditos y dotar de servicios básicos a las zonas rurales azotadas por la violencia. Este punto demanda inversiones millonarias a largo plazo.

Plebiscito. El acuerdo logrado en La Habana deberá ser sometido a plebiscito y solo si se aprueba el Congreso podrá votar las leyes y reformas necesarias para los pactos, cuya implementación tardará en principio hasta 2018. Si triunfa el "No", el acuerdo no se aplica.

Campesinos temen por la ausencia de la policía.

Esperanza Rivera se crió en las mismas montañas de Colombia donde nacieron las FARC, pero como a muchos en la cuna de la guerrilla, el acuerdo de paz le genera más incertidumbres que certezas.

"Lo que queremos es que se firme la paz y que el plebiscito gane, para que haya paz", asegura Rivera en la plaza de Planadas, un municipio situado en el centro de Colombia donde surgieron las FARC, en 1964. Esta campesina de 41 años advierte que comenzó a aparecer la delincuencia común. "Al campo no llega la Policía, no llega ninguna otra fuerza a defendernos de la delincuencia común. Acá los bandidos le temían mucho a la guerrilla y entonces no se robaban ni una gallina porque había quien los castigara", dice y pide que con la paz "llegue más ayudita del gobierno, que nos tiene muy abandonados".

A su vez, Eustaquio Jiménez, de 75 años, dice que "hacer la paz en Colombia es muy difícil porque hay mucha pobreza, mucho desempleo". Campesino de toda la vida, que conoce al dedillo las montañas que rodean Planadas, tiene una visión muy poco optimista: "lo que va a pasar es más derramamiento de sangre porque hay más gente en armas que trabajando en el campo".

Según los expertos, existe la posibilidad de que el vacío que dejen las FARC sea llenado por otros grupos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), aún activo. Fuente: AFP

La guerra de 52 años que desgarró a Colombia.

El 27 de mayo de 1964 es la fecha fundacional de las FARC, ya que tuvo lugar la primera acción del grupo liderado por Pedro Antonio Marín, conocido por su nombre de guerra Manuel Marulanda Vélez, "Tirofijo".

Hubo cuatro procesos de paz fallidos entre los gobiernos y las FARC en 1984, 1991 y 1999.

Los años 90 del siglo pasado, estuvieron marcados por la estrategia de las FARC que incluyó ataques a poblados, bases militares y cuarteles de policía. Secuestaron a numerosos civiles para el cobro de rescates. El caso que tuvo repercusión mundial, en 2002, fue el de la candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, liberada seis años después por el Ejército. Su cautiverio se convirtió en el símbolo del drama de civiles, policías y militares que cayereron en manos de las FARC, algunos de los cuales fueron rehenes hasta por diez años.

Estados Unidos y el gobierno del presidente Andrés Pastrana lanzaron en 2000 el Plan Colombia, una estrategia contra el narcotráfico ampliada después a la lucha contra la guerrilla. Se destinaron en 15 años, US$ 10.000 millones de fondos estadounidenses a equipamiento y entrenamiento militar. Se abrió una década de ofensiva de las Fuerzas Armadas, liderada por el presidente Álvaro Uribe (2002-2010), que asestó duros golpes a la guerrilla. Tirofijo murió de causas naturales y cayó abatido Raúl Reyes en una operación del Ejército. Tras el acceso de Juan M. Santos a la presidencia, murieron en un bombardeo Jorge Briceño, Mono Jojoy, y en otra operación militar, Alfonso Cano, el sucesor de Tirofijo.

El 18 de octubre de 2012, después de la ofensiva militar, a instancias del presidente Santos y con respuesta favorable del nuevo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño, Timochenko, se lanzó el diálogo de paz que finalizó con el acuerdo anunciado el miércoles.

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