DEBATE SOBRE LA MUERTE ASISTIDA

Un fallo en Francia da un paso a la eutanasia

El Tribunal Supremo reabrió la vía para desconectar a un hombre de 42 años tetrapléjico desde 2008.

Lambert sufrió en 2008, cuando tenía 32 años, un accidente automovilístico que lo dejó con daños cerebrales irreversibles. Foto: AFP
Su esposa quiere desconectarlo, pero sus padre, católicos, se oponen y apelan a la Justicia. Foto: AFP

La batalla judicial en torno al mantenimiento con vida de Vincent Lambert, un paciente en estado vegetativo desde hace diez años, dio ayer viernes un nuevo giro, con la decisión del Tribunal Supremo de Francia de cerrar por completo la posibilidad de nuevos recursos.

Con su dictamen, la máxima instancia judicial francesa declaró incompetente al Tribunal de Apelación, que frenó ese proceso el pasado 20 de mayo, horas después de que el hospital de Reims iniciara el protocolo para detener su alimentación e hidratación artificiales.

“Esto pone un punto definitivo al asunto”, dijo Patrice Spinosi, abogado de la esposa de Lambert, Rachel, quien estimaba que lo más humano era dejar morir a su esposo.

“No hay otro recurso posible porque no hay más jueces a los que apelar”, añadió el abogado tras un fallo que de forma indirecta autoriza a que los médicos paren los cuidados a Lambert, de 42 años.

Sin embargo, los abogados de los padres de Lambert aseguraron que no tirarán la toalla en lo que definieron como un “combate político”.

“Claro que es un combate político. Cuando vemos que todo un Estado desencadena sus considerables recursos humanos, financieros, políticos para ensañarse contra un hombre (…) yo digo que Francia no merece más llamarse el país de los derechos humanos”, afirmó Jérôme Triomphe, un letrado vinculado a movimientos de extrema derecha y ultracatólicos como los padres de Lambert.

Pierre Lambert, el padre de Vincent, expresa a los medios su rechazó a la decisión tomada por los médicos. Foto: Reuters
Pierre Lambert, el padre de Vincent, expresa a los medios su rechazó a la decisión tomada por los médicos. Foto: Reuters

Esta batalla legal se ha convertido en un símbolo en torno al cual se articula el debate sobre la muerte asistida en Francia y divide a la familia de Vincent en dos bandos: el de los padres, que luchan porque siga conectado, y el de su esposa y tutora legal, Rachel Lambert, que junto con los médicos, seis de los nueve hermanos de su esposo y un sobrino proponen desconectarlo.

Rachel, que se declara “católica, pero no muy practicante”, asegura que Vincent decía que no habría querido vivir así.

La falta de testamento vital está en el origen de este litigio.

La defensa de los padres analiza denunciar al médico de Lambert, Vincet Sanchez, por “asesinato con premeditación”.

Y no descarta tampoco medidas penales contra los ministros implicados si el gobierno francés no respeta la decisión del Comité de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, que ha solicitado al Estado velar por que no sea desconectado hasta poder revisar el fondo del caso, algo que puede prolongarse meses.

“Si el doctor Sanchez pretende volver a iniciar el proceso para asesinarlo, además de medidas disciplinarias y de medidas penales por no asistencia a una persona en peligro, también deberá afrontar una demanda civil por asesinato con premeditación sobre una persona vulnerable”, advirtió Triomphe, quien adelantó que la madre de Vincent, Viviane, hablará el próximo lunes ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

El sobrino de Vincent y uno más activos en la defensa de su derecho a una muerte digna, François Lambert, se declaró “sereno” tras escuchar el fallo y dijo confiar en que los médicos, que al igual que otros especialistas en los últimos años han concluido que el estado de su tío es irreversible, iniciarán el proceso para garantizarle esa muerte digna.

El Tribunal Supremo francés se pronunció solo sobre la forma de esta querella, no sobre el fondo ni sobre esas medidas provisionales reclamadas por la ONU, que no son legalmente vinculantes.

Lambert sufrió un accidente de tránsito en 2008 que le dejó tetrapléjico y totalmente dependiente. En 2011, los médicos descartaron toda posibilidad de mejora, y en 2014 su estado fue calificado de vegetativo. En este tiempo, el hospital ha obtenido tres veces la autorización para cesar el tratamiento, pero no pudo aplicarla por la acción judicial de los padres.

La última fue en mayo, cuando recurrieron con urgencia al Tribunal de Apelación después de que el equipo médico, respaldado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y por el Consejo de Estado -la máxima instancia de la justicia administrativa francesa- procedió a detener su alimentación e hidratación artificiales. “Francia no puede colocarse al margen de las naciones civilizadas y arriesgarse a ser condenada por la ONU”, dijo Triomphe, insistiendo en que piden exclusivamente el respeto del paréntesis solicitado por el comité.

Muchos esperan que este caso establezca, como en Bélgica, una jerarquía de decisiones.

El diputado Olivier Falorni anunció un proyecto de ley para jerarquizar a los familiares. Según Falorni, la voz que debe primar es la de la persona de confianza designada por el paciente. “Si no la hay, la decisión la tomará el cónyuge o compañero sentimental. Si tampoco hay uno, serán los hijos mayores de edad, después sus padres y, finalmente, sus hermanos y hermanas mayores de edad”, señaló. Con esta ley, no habría habido un caso como el de Lambert.

“Pero hasta entonces viviré”

Mientras Francia debate el caso de Lambert, en Holanda el gobierno inició una campaña instando a las familias a hablar de cómo quieren que sea el final de sus vidas, antes de llegar a una situación límite. “Morir no parece encajar en nuestra ‘sociedad del Instagram’. Pero es importante hablar de la muerte como parte de la vida”, dijo el ministro de Sanidad, Hugo de Jonge. Cada año, en Holanda mueren unas 150.000 personas y en el 80% de los casos, el fallecimiento no es inesperado para el médico, lo que significa que unas 120.000 personas cada año pueden necesitar cuidados paliativos, según el Ministerio, que lanza su campaña bajo el lema “Me han dicho que voy a morir, pero hasta entonces, viviré”.

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