MÉDICO DE PRESTIGIO INTERNACIONAL

Falleció Ivo Pitanguy, el "Papa" brasileño de la cirugía plástica

“Brasil pierde a uno de sus más renombrados científicos”, afirmó Temer.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Poco antes de los Juegos, Ivo Pitanguy portó la antorcha olímpica. Foto: Reuters

El célebre cirujano plástico brasileño Ivo Pintaguy, que convirtió a Brasil en una de las potencias mundiales de la especialidad, murió el sábado a los 93 años de un ataque cardíaco en su casa de Rio de Janeiro, dijo una portavoz de su clínica.

El renombrado cirujano, que operó a decenas de famosos, muchos de los cuales alojaba en su isla de Angra dos Reis, en el estado de Río de Janeiro, cargó durante un trecho la antorcha olímpica de los Juegos de Rio en una silla de ruedas el viernes, en la víspera de su muerte.

"Ivo Pitanguy falleció hoy (por el sábado) en su casa de Gavea (...) Tuvo un ataque cardíaco", informó la portavoz Patricia Sallum. Ayer, fue cremado.

En septiembre del año pasado, durante un viaje a París, el médico fue diagnosticado con insuficiencia renal y desde esa época pasaba por un tratamiento de hemodiálisis.

Nacido en Belo Horizonte e hijo de un médico, en su formación recibida en Europa Pitanguy fue alumno del francés Marc Iselin, considerado el padre de la cirugía de mano por su trabajo con víctimas de la Segunda Guerra Mundial, una especialidad de la que el brasileño logró serl el pionero en Sudamérica.

Mantuvo siempre su lista de pacientes en secreto, pero según numerosos reportes de prensa celebridades como Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Farah Diba, Jackie Onassis o Elizabeth Taylor se rindieron ante su mágico bisturí.

"Brasil pierde a uno de sus más renombrados científicos e intelectuales. Ivo Pitanguy dedicó su vida a que las personas vivieran mejor", dijo el presidente de Brasil, Michel Temer.

"También es el autor de un importante trabajo social que privilegia la atención a los más necesitados. Hará mucha falta", agregó.

Un profesional.

Pitanguy —autor de más de 1.800 publicaciones, entre libros, capítulos de libros, prefacios, conferencias y artículos científicos— trabajó incansablemente por tornar la profesión más respetada, y formó a centenares de jóvenes cirujanos plásticos.

"El sufrimiento del individuo no es proporcional a la deformidad y sí al trastorno a su armonía que puede provocarle convivir con su imagen", dijo una vez al defender el derecho de los seres humanos a alterar su cuerpo o su rostro.

Refinado y de sólida formación , este hombre de baja estatura y delgado no por ello dejaba de admitir que el culto más importante no es al cuerpo sino "a la inteligencia".

La excesiva preocupación con el cuerpo "no es culpa de la cirugía plástica, sino del marketing que vende la imagen de la juventud, de la belleza", lamentó una vez en Madrid, hace una década.

La cirugía estética es "para sentirse bien con uno mismo, no para los otros", decía. En 1989, el papa Juan Pablo II le concedió el Premio Cultura de la Paz y también recibió distinciones de diferentes organismos como el Premio de Divulgación Internacional de Investigación Médica de las Naciones Unidas.

Lo que más le gustaba de las mujeres era la cintura.

En una entrevista concedida al diario O Globo en 2010, aseguró ser "entusiasta" de la curva que va del seno a la cadera, que "lleva al infinito" y es la "marca de la feminidad".

El médico se negaba a reconocer cuál era para él la mujer más bella.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)