CÁRCEL EN CUBA

El exescolta de Bin Laden queda libre de Guantánamo

Su encarcelamiento no representaba una amenaza para Estados Unidos por lo que dispusieron su liberación.

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Detenidos se sientan en área de espera. Foto: Reuters

El exguardaespaldas de Osama bin Laden, antiguo líder de la organización terrorista Al Queda fue transferido de Cuba a Montenegro, según informan en las últimas horas los medios montenegrinos.

Abdul Malik al Rajabi, de origen yemení, se encontraba recluido en la cárcel de la Base Naval estadounidense de Guantánamo, en Cuba, la cual el presidente de EEUU, Barack Obama, busca clausurar. Por lo tanto, los presos que cumplen su condena allí, serán transferidos a otros países.

Debido a que el encarcelamiento de Al Rajabi ya no se considera necesario por no representar ninguna amenaza contra la seguridad de EE.UU., el recluso llevará a cabo el proceso de reinserción en Montenegro. Según las autoridades estadounidenses, el presidario tiene ganas de "olvidar el pasado y de comenzar a construir un futuro pacífico junto con su mujer e hija".

Al Rajabi fue detenido en 2001 y ha pasado los últimos catorce años en Guantánamo, aunque nunca se presentaron cargos contra él.

Historia de un cronista.

La historia de este guardaespaldas es una de las tantas que existen dentro de esta cárcel.

También la de Mohamedou Ould Slahi, quien podrá escribir pronto la palabra "fin" en el capítulo más oscuro de su vida. Las autoridades estadounidenses han dado a mediados de julio el visto bueno a la puesta en libertad del mauritano convertido en cronista de Guantánamo, que lleva 14 años encerrado en esa cárcel en la base militar en territorio cubano sin que jamás se le acusara de delito alguno.

Pese a que buena parte del relato está censurado, el diario de su cautiverio, Guantanamo Diary, que Slahi logró publicar en 2015 tras años de batallas legales, constituye un espeluznante recuento de los aberrantes abusos que sufrió durante su estancia en la controvertida cárcel.

Pese a que buena parte del relato está censurado, el diario de su cautiverio, Guantanamo Diary, que Slahi logró publicar en 2015 tras años de batallas legales, constituye un espeluznante recuento de los aberrantes abusos que sufrió durante su estancia en la controvertida cárcel.

Slahi nació en Mauritania en 1970 y ganó una beca para estudiar en Alemania. A comienzos de los años 90, se entrenó en un campo de Al Qaeda, en la época en que esta organización combatía al Gobierno comunista de Afganistán y era apoyada, como subrayaron sus abogados, por Estados Unidos. Slahi, que estudió ingeniería electrónica, trabajó varios años en Alemania y Canadá, antes de regresar a su país en 2000.

Un año más tarde, después del 11-S, fue detenido a petición de Estados Unidos, lo que supuso el inicio de un infierno que lo llevó a una prisión en Jordania, luego a la afgana de Bagram y, finalmente, a Guantánamo, donde languidece desde 2002. El motivo de su detención eran sus posibles lazos terroristas, pero las autoridades estadounidenses nunca llegaron a presentar cargos contra él.

Aun así, fue uno de los dos seleccionados para el programa de "Proyectos Especiales" aprobado personalmente por el secretario de Defensa de George W. Bush, Donald Rumsfeld, recordó ACLU. El propio Slahi explica en su libro en qué consistía ese trato "especial": privación de sueño y alimentación, le obligaban a escuchar toda la noche, de pie, canciones de heavy metal a todo volumen le volcaban un cubo de agua sobre la cabeza y luego bajaban la temperatura de su celda al máximo...

En 2010, un juez federal validó su petición de hábeas corpus y decretó su liberación, pero el Gobierno recurrió y paralizó la decisión. Hasta ahora. Una junta revisó su solicitud de libertad provisional el 2 de junio. La decisión llegó el pasado 20 de julio. Ould Slahi tendrá una nueva vida.

Hay 76 detenidos; 31 podrían ser transferidos.

De los 76 detenidos que quedan en Guantánamo, 31 han recibido el visto bueno para ser transferidos. "Sigue habiendo decenas de hombres atrapados en la miseria que constituye la detención indefinida en Guantánamo", recordó ACLU.

"El tiempo se le está acabando al presidente Barack Obama para cumplir su promesa de cerrar Guantánamo y evitar que esta injusticia manche su legado", advirtió la organización en un comunicado de prensa.

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