Evo Morales niega la renuncia de los ministros

Mañana hará un balance de su primer año de gestión

la paz El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó ayer que ratifica su confianza en el gabinete de ministros y que no se producirá una renuncia colectiva, como había anunciado en la víspera el titular de Desarrollo Rural, Hugo Salvatierra.

"Todos los ministros son de mi confianza; hicieron un trabajo satisfactorio para Bolivia y por tanto quisieran que me acompañen en adelante", dijo Morales, en una declaración ofrecida en la Vicepresidencia, donde se reunió con dirigentes de su partido.

El mandatario boliviano ne-gó que hubiese pedido la renuncia de nadie y comentó que el anuncio de su ministro Salvatierra "seguramente es una propuesta personal".

Salvatierra había declarado ayer que lamentaba la dimisión de su colega de Obras Públicas, Salvador Ric, y anunció que el gabinete acordó presentar "una renuncia voluntaria y colectiva", para que fuera el propio presidente quien decidiera si se quedaban los demás ministros.

La prensa local, citando fuentes del Gobierno sin identificar, también dio ayer por descontado que los 15 ministros que quedan en el Gabinete, tras la renuncia de Ric, presentarían su dimisión para darle al gobernante la oportunidad de elegir a su equipo para el segundo año de su mandato.

Mañana, Morales hará un balance de su gestión ante el Congreso nacional y por la tarde tiene previsto asistir a una concentración popular en el centro de La Paz con sindicatos y organizaciones sociales, para celebrar el primer aniversario de su llegada a la Presidencia boliviana.

El primer año de gestión del indígena estuvo marcado por su voluntad de impulsar grandes reformas estructurales, pe-ro a un enorme costo político por las confrontaciones continuas que se han creado frente a la oposición y las regiones más ricas del país.

Morales, quien llegó a la presidencia el 22 de enero de 2006 con un 54% de los votos, ha mostrado dos facetas: la del político que cumple con sus promesas y la del dirigente que recurre a una dialéctica por lo general virulenta contra sus opositores y grupos sociales afectados por sus reformas.

El mandatario boliviano alcanzó un éxito aplaudido de manera casi unánime, cuando recuperó para el Estado los hidrocarburos.

En cambio generó fricciones cuando puso en marcha la reforma agraria, en un país en que sólo el 5,7% de la tierra cultivable está en manos de los pueblos originarios. EFE Y AFP

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