Europa ya tiene una nave rumbo a Venus

Venus Express tiene que recorrer 350 millones de kilómetros hasta llegar dentro de cinco meses a Venus. Allí se colocará en una órbita de trabajo muy elíptica, acercándose hasta 250 kilómetros de la superficie del planeta y alejándose 66.000 kilómetros.

"Para comprender el cambio climático en la Tierra y todos los factores implicados no podemos dedicarnos exclusivamente a observar nuestro propio planeta, declaró poco después del despegue Jean Jacques Dordain, director de la ESA, desde el centro de control de la agencia (ESOC), en Darmstadt (Alemania). "Necesitamos descifrar los mecanismos de las atmósferas planetarias en general. Al principio Venus y la Tierra debieron ser planetas muy similares y necesitamos comprender por qué y cómo se diferenciaron hasta el punto de que uno se convirtió en cuna de la vida y otro en un ambiente tan hostil.

Más de una veintena de naves han ido a Venus desde que, en 1962, la NASA envió su primera misión, Mariner2, a ese planeta vecino.

En la década de 1970 incluso se logró descender en la superficie con varias naves automáticas Venera soviéticas, que tomaron fotografías del paisaje desolado y duraron en funcionamiento hasta un par de horas, en las condiciones infernales de alta temperatura y presión del planeta. A principios de la década pasada la última nave dedicada a ese planeta, la Magallanes, de la NASA, levantó con radar un mapa tridimensional de casi toda la superficie.

"EL PAIS" DE MADRID

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