Policías hacen tarea de inteligencia

Europa frena violencia en el fútbol

Lluis Miquel Venteo Fernández es hincha de Barcelona desde hace muchos años, por lo que tenía en mente a un rival específico para el club de fútbol que ama cuando se iban a definir los cruces de cuartos de final de la Champions League.

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"Quiero a Mónaco", dijo. Mónaco, de la Liga 1 de Francia, es uno de los clubes más débiles que siguen en el torneo. Pero, la calidad en la cancha no era la preocupación principal de Venteo.

"Mónaco sería perfecto, porque tiene pocos hinchas", agregó.

El interés de Venteo por los cruces de los mejores equipos de Europa es diferente del de otros hinchas, debido a que supervisa la seguridad relacionada con los deportes en Barcelona. Venteo quiere partidos contra equipo como Mónaco, que tiene una base de hinchas, en gran medida, muy tranquila, si no invisible.

Venteo terminó teniendo un cruce que parecía difícil —tanto para su club como para él— porque Barcelona va a recibir a Paris St. Germain en el partido de vuelta.

A medida que la Champions League se despliega a lo largo de Europa, el foco en la seguridad es mayor que de costumbre, después que varios incidentes desagradables estropearon partidos en las etapas anteriores de este torneo, así como en la Europa League.

Michel Platini, el presidente de UEFA, el organismo que gobierna el fútbol europeo, hizo un llamado a formar una fuerza policial continental que se enfoque en los deportes. Ayudaría a evitar conflictos como el que ocurrió en febrero, en Roma, donde los hinchas del club holandés Feyenoord, se enfrentaron a la Policía y se dijo que fueron responsables del daño provocado a la Barcaccia, una fuente con forma de bote al pie de la escalinata. Un jerarca del gobierno municipal describió el incidente como "la obra de los incivilizados".

En fecha reciente, en París, algunos hinchas del club londinense Chelsea, se negaron a permitir que un negro subiera al mismo vagón del subterráneo que ellos y fueron registrados en un video cantando su orgullo de ser racistas.

A veces, el choque puede ser más violento. Un hincha del club inglés Tottenham fue apuñalado antes de un partido de la Europa League, en Italia, en 2012, en tanto aficionados del club alemán Borussia Dortmund fueron atacados por las barras del club turco Galatasaray en las calles de Estambul antes de un partido por la Champions League, en 2014.

Pero, mediante creciente cooperación y preparación, el fútbol ha evitado las calamidades de gran escala como el desastre ocurrido en 1985 en el Estadio Heysel, en Bruselas, en la que 39 personas murieron después que un muro se derrumbó durante un enfrentamiento entre hinchas de Liverpool y Juventus, en la final del máximo torneo continental de clubes.

"La evolución de las hinchadas ha cambiado", afirma el vice alcalde de Deportes y Turismo de París, Jean-François Martins. "A lo largo de Europa, los hooligans, y la manera que la gente pensaba de ellos, desaparecieron. Pero, eso no significa que no tengamos problemas. Debemos abordar a los hinchas de una manera diferente a la de otros tiempos".

Los grandes partidos entre clubes de diferentes países —con hinchas de culturas diversas— siguen siendo una fuente potencial de violencia, por lo cual las autoridades de seguridad planifican para cada partido europeo desde dos vertientes: la experiencia en el estadio y su entorno, y el contacto de los hinchas visitantes con los locales —incluyendo monumentos, estatuas y otros elementos— del centro de una ciudad. La preparación es crucial. John OHare, quien supervisa la seguridad del fútbol en Manchester, Inglaterra, dijo que se comunica con sus contrapartes en otros países para identificar a los hinchas que han sido detenidos por violencia en sus países de origen y pueden intentar viajar a un partido. Si bien no existe una lista central de sospechosos de generar violencia, OHare indicó que tiene archivos detallados y los comparte con otros funcionarios cuando Manchester United o Manchester City juegan en el exterior.

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Usan internet para prevenir

Gran parte de la información de inteligencia es recogida en Francia por una unidad especial del gobierno creada para encarar los problemas de la violencia. "Si vienen 45.000 hinchas a un partido, no podemos poner un policía al lado de cada uno", dijo Jean-François Martins. "Usamos todo lo que podemos, especialmente Internet, para encontrar a los estúpidos que quieren hacer cosas estúpidas".

En Europa, en general, se manejan las amenazas previas a un partido, y después en el estadio se aplican medidas, como destinar un sector a la hinchada visitante, rodeado de policías.

Los más peligrosos tienen identificación ideológica

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Muchas fuerzas policiales, particularmente en Europa Occidental, han intentado reducir la tensión entre los hinchas y los funcionarios encargados de aplicar la ley y mantener el orden, asumiendo un enfoque proactivo. John OHare, el supervisor de seguridad deportiva en Manchester, dijo que en las semanas previas a un partido, él u otro funcionario habla directamente con los líderes de los principales grupos de hinchas del equipo visitante para establecer los planes de dónde se congregarán (y beberán) antes del partido.

A su vez, el vice alcalde de Turismo y Deportes de París, Jean-François Martins, señaló que mientras algunas ciudades, sobre todo en Europa Occidental, se mantienen con la antigua filosofía de desplegar muchos policías que llevan montones de armas, una estrategia más pacífica crece en popularidad. En lugar de "usar palos y perros" para mantener la paz, el objetivo es llevar a los hinchas visitantes hacia una zona en particular de la ciudad y después ayudar a acompañarlos hasta el estadio.

"Eso generalmente funciona bien", dijo Jan-Henrik Gruszecki, quien es miembro de un grupo de hinchas de Dortmund. "A veces hay problemas por cuestiones culturales, como cuando jugadmos contra Arsenal. En Alemania, vamos al estadio varias horas antes del partido, pero en Inglaterra no nos esperaban tan temprano. Son problemas menores. La comunicación habitualmente deja a todos contentos".

Las barras más peligrosas son, en general, los grupos separados o que no están afiliados a organizaciones que apoyan a un club determinado. Muchos de esos grupos tienen filiación política o ideológica, lo que puede hacer que sus interacciones entren en combustión.

"Tampoco tiene que ver con el tamaño", dijo el barcelonista Lluis Miquel Venteo. "A veces, un grupo pequeño puede ser más peligroso que uno grande. Puede ser más difícil abordar a quinientos hinchas de CSKA Moscú que mil hinchas, sobre todo si son de Monte Carlo".

La Policía de Francia usa las redes sociales —Twitter, Facebook e Instagram— para hacer el seguimiento de la mayor cantidad posible de grupos, debido a que las confrontaciones con los rivales se planifican, con frecuencia, por Internet.

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