SITUACIÓN CRÍTICA

Estudiar afuera, la otra crisis venezolana

El bloqueo a las divisas por parte del gobierno deja a miles en una situación difícil.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Ángel Arellano vino a estudiar a Uruguay y tuvo que buscar trabajo para mantenerse. Foto: Darwin Borrelli.

Un basquetbolista juvenil de la selección venezolana estudiaba en una universidad de Estados Unidos. Todo iba bien hasta que, en octubre de 2014, el Gobierno venezolano les prohibió el acceso a dólares. El joven quedó indocumentado en este país y encontró un lugar para dormir: un restaurante de 24 horas. Historias similares les han ocurrido a unos 20.000 estudiantes venezolanos en el exterior, otra arista de la crisis social y económica del país sudamericano.

El envío de remesas y el acceso a dólares preferenciales fue cortado por el gobierno de Nicolás Maduro. La consecuencia fue inmediata: muchos abandonaron sus estudios y otros tantos decidieron trabajar de manera ilegal para poder subsistir.

Una de las caras más visibles en este problema es Carlos Moreno. Este estudiante venezolano llegó en 2009 a Utah, Estados Unidos, para estudiar inglés como segunda lengua. Luego, quiso hacer una carrera sobre seguridad nacional y lucha contra el terrorismo. De un día para el otro, empezó a tener dificultades para recibir dinero desde Venezuela. Vio que no era el único caso y creó una organización que llamó Estudiantes Venezolanos en el Exterior. "Empecé a contactar a más estudiantes que tenían el mismo problema", cuenta a El País.

Lejos de enojarlo, Carlos se plantó frente a ese obstáculo y pudo salir adelante. Pidió dinero en instituciones religiosas para subsistir y, en su universidad, fue elegido como presidente de los estudiantes, trabajó en las oficinas del centro universitario y logró algunas becas.

"La vida no para. Uno acumula deudas y tiene un montón de cosas que pagar aquí", dice.

En varios casos, hay estudiantes que completaron sus estudios y lograron extender el pago con sus universidades. Pero éstas les rehúsan entregarles sus títulos hasta que no abonen la totalidad de sus matrículas, según testimonios recogidos por el portal estadounidense El Nuevo Herald.

En Uruguay.

Ángel Arellano, periodista, profesor univesitario y asesor de un diputado de la oposición venezolana, arribó a Uruguay en noviembre de 2015 para estudiar un doctorado de Ciencias Políticas en la Universidad de la República.

A sus 26 años, quería seguir estudiando. Como en Venezuela "es muy difícil", decidió venir a Uruguay.

Como sabía que era imposible acceder a dólares, no tuvo otra que buscar trabajo. Y en menos de un mes lo consiguió: "Fue en una empresa como vendedor de ropa. Como empiezan todos los venezolanos aquí", contó. En esa misma compañía, una compatriota suya, ingeniera industrial, era la cajera del lugar y otra mujer, licenciada en Educación con una maestría en dificultad de aprendizaje, hacía la misma función que él.

Hace poco, logró un cargo como ejecutivo comercial en otra firma, lo que le permite tener otro aire económico.

"¿Cuánto le cuesta al Estado venezolano que un ingeniero que tuvo que bancar el país cinco años para que se graduara esté trabajando en el extranjero?", cuestiona.

La fuga de cerebros es moneda corriente. Y Uruguay es uno de los destinos favoritos para esos profesionales y de otros tantos que buscan salir del país: en el último año y medio 2.107 venezolanos pidieron residencia en Uruguay, Un promedio de cuatro por día, según publicada en junio en El País.

La emigración se dispara día a día. Mientras Ángel intenta explicar este tema, toma su celular y dice: "Mira, hermano, esto pasó hoy, hace un rato". Abre WhatsApp y muestra una foto de una mujer llorando abrazada a otra con una mochila. "Abril se fue", decía el texto enviado por su hermana. Abril es su prima, quien decidió tomar las valijas y buscar un futuro en España.

Qué hacer.

Sonia Medina, diputada de la oposición en la Asamblea Nacional venezolana, dijo a El País que la solución a este problema pasa por un cambio de gobierno. Aunque este proyecto parece poco probable que se dé este año —el chavismo dilata la posibilidad de que se realice el referéndum revocatorio— hay otras iniciativas en curso.

Dada la crisis, en la Comisión de Política Exterior que integra Medina, los legisladores opositores abrieron una subcomisión para investigar la falta de otorgamiento de divisas a los estudiantes que están en el exterior.

Su intención es que en un plazo "breve" se declare una emergencia migratoria para que muchos de ellos no pierdan su estatus en estos países y puedan seguir allí.

El gobierno hace oídos sordos a esta crisis. El vicepresidente Aristóbulo Istúriz, ha explicado más de una vez por qué tomaron la medida de control de cambio: "Si nosotros la quitamos ustedes (en alusión a la oposición) nos tumban".

El tema también llegó a la OEA.

El vocero de Estudiantes Venezolanos en el Exterior, Carlos Moreno, se reunió en febrero con el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, a quien le explicó la crisis que enfrentan él y miles de jóvenes más. También se reunieron con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a quien le pidieron que aplican una medida cautelar que obligue a los gobiernos a facilitarle recursos a los estudiantes.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)