FRANCIA

Estalla violencia en París al infiltrar marcha por el clima

Extremistas de black block generan incidentes y daños; hay 163 detenidos.

Protesta en París. Foto: AFP.
La manifestación por el clima fue infiltrada por grupos extremistas que levantaron barricadas y quemaron motos, así como dañaron comercios en París. Foto: AFP.

Tenía que ser una jornada de protesta contra las políticas del presidente francés, Emmanuel Macron, y en favor de acciones más contundentes contra el calentamiento global. El gobierno de Francia temía que la coincidencia de tres manifestaciones -la de los chalecos amarillos, la ecologista y la sindical contra la reforma de las jubilaciones- provocase el caos en París y reforzase la presión social.

Todo quedó desdibujado. La fuerte presencia policial desactivó a los chalecos amarillos. Y estos, junto a violentos antisistema del llamado black block, acabaron por sumarse a una marcha por el clima poco concurrida y empañada por los choques violentos de una minoría con las fuerzas del orden.

A la espera de que pudieran producirse nuevos incidentes por la noche, la jornada terminó con 163 detenciones. De estos 99 pasaron a disposición judicial.

Complicado

Que el sábado de protestas coincidiese con las jornadas del patrimonio, en las que los edificios y monumentos están abarrotados de ciudadanos y turistas, complicaba la tarea para gestionar el orden público en la capital.

“Está bien que la gente se exprese. Debe poder hacerse en la calma”, avisó el presidente Macron en vísperas de un sábado que algunos chalecos amarillos había pronosticado que sería “histórico”.

Era la primera gran manifestación de este movimiento en el inicio de curso y la oportunidad de retomar fuerza tras casi un año de 45 protestas semanales ininterrumpidas.

El movimiento salió a la calle, por primera vez, el 17 de noviembre de 2018, en protesta por el aumento de la tasa sobre la nafta que grava a las personas que necesitan desplazarse en coche. En seguida se transformó en un movimiento -mayoritariamente pacífico pero con estallidos de violencia- contra las élites de país y contra su presidente.

Hubo manifestaciones semanales en París que comenzaron con masiva concurrencia y después vieron reducida su magnitud. Los chalecos amarillos hicieron sentir sus reclamos sobre todo en las ciudades del interior de Francia, donde muchos alegan que sus ingresos les permiten llegar a fin de mes con muchas dificultades.

El despliegue de 7.500 policías en París frustró de buena manera las protestas no autorizadas de los chalecos amarillos. Después de algunas escaramuzas, decenas de detenciones y el lanzamiento de gases lacrimógenos, se dispersaron.

Debido a la situación de tensión que había surgido, las ONG Greenpeace y Youth For Climate, que convocaron la manifestación por el clima, instaron a los participantes a abandonar la marcha, a causa de la violencia.

Mientras, en otro punto de la capital, discurría sin altercados una manifestación tradicional del sindicato Force ouvrière.

Los chalecos amarillos se adhirieron entonces a la marcha por el clima y la defensa del planeta, al igual que los agitadores del black block. Participaron en esta marcha 15.200 personas, de acuerdo con un recuento independiente.

Fue muy distinta de las de Berlín y otras capitales, el día anterior, no solo por el número de asistentes -aunque en París el viernes se manifestaron también unos 9.000 jóvenes-, sino por la tensión permanente.

Daños

Tras el paso de la marcha climática en el bulevar Saint-Michel se veían escaparates rotos, papeleras quemadas, mobiliario urbano destrozado y pintadas anticapitalistas o favorables a violencia. El olor de gases lacrimógenos impregnaba buena parte del recorrido.

En un momento de la marcha, Greenpeace llamó a los manifestantes a abandonarla y señaló a la policía como responsable. “No se dan las condiciones de una marcha no violenta. Denunciamos el uso de lacrimógenos sobre manifestantes no violentos y sus familias”, escribió la organización en la red social Twitter.

Algunos veían una oportunidad para que la protesta social contra la reforma de las jubilaciones, la de los chalecos amarillos y la medioambiental confluyesen en una sola. Pero la “convergencia de las luchas” no acaba nunca por concretarse.

Los intereses de unos y otros no coinciden siempre, e incluso pueden oponerse, como es el caso del uso del automóvil o las ecotasas.

MÁS

Reclamos para salvar al planeta y contra el el “Rey del bla-bla”

Los manifestantes de la marcha por el clima, en París, llevaban consignas como “El fin del petróleo ahora” y “El fin del mundo”, mientras que algunos tenían efigies de Carnaval, entre ellas una del presidente Emmanuel Macron con una corona marcada “Rey del bla-bla”.

Llegada con su hijo Lucien, de 7 años, Noémie Izbicki explicó que acudió a la manifestación en defensa del planeta para que su hijo “tome conciencia del desafío”.

Jean-Claude Moralez, un profesor de 65 años, expresó su pesimismo, al subrayar que la situación había alcanzado un punto de no retorno. “Este tipo de manifestación es importante, pero deberían haber tenido lugar hace tiempo”, comentó.

En otras partes de Francia, también hubo manifestaciones. En Lyon (centro-oeste), unas 5.000 personas se congregaron, según la prefectura. “Stop el ecocidio”, se leía en la pancarta de los manifestantes. (Fuentes: AFP y Reuters)

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