CAMBIO DE POLÍTICA

Estados Unidos volvió al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Estados Unidos vuelve a confiar en el Consejo para promover libertades fundamentales, pero no a cualquier precio, ya que este órgano, dijo Antony Blinken, necesita cambios.

Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos. Foto: Reuters
Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos. Foto: Reuters

Estados Unidos regresó ayer martes al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, después de tres años de ausencia durante la Administración Trump. En su primer día advirtió que se concentrará en denunciar las violaciones a las libertades en China, Rusia o Venezuela.

El secretario de Estado, Antony Blinken, intervino por primera en una sesión del Consejo de Derechos Humanos, celebrada en formato virtual debido a la pandemia. Blinken dijo que Estados Unidos vuelve a confiar en el Consejo para promover libertades fundamentales, pero no a cualquier precio, ya que este órgano, en su opinión, necesita cambios.

El Consejo debería reconsiderar, por ejemplo, “su desproporcionado enfoque contra Israel” o el hecho de que entre sus miembros haya frecuentemente regímenes autoritarios, aseguró Blinken, quien afirmó que “los que tienen peores registros de derechos humanos no deberían ser miembros”.

Las frecuentes condenas del Consejo de Derechos Humanos a Israel fueron precisamente usadas por Trump para abandonar este órgano en 2018, aunque en contraste Blinken anunció que Estados Unidos se presentará como candidato a formar parte de él para el trienio 2022-24.

El Consejo de Derechos Humanos, que se reúne unas tres veces al año durante varias semanas para debatir los principales problemas globales en la materia, se compone de 47 miembros que se renuevan parcialmente cada año.

Entre los países que actualmente integran el Consejo están Rusia, China, Venezuela o Cuba, muy criticados por Estados Unidos por sus políticas sobre derechos humanos.

Todos ellos fueron mencionados en su discurso por Blinken, quien señaló que Washington usará el foro para “seguir denunciando abusos en países como Venezuela, Nicaragua, Cuba o Irán” así como “las atrocidades cometidas en Xinjiang” (región del noroeste chino) o “cuando las libertades fundamentales son atacadas en Hong Kong”.

Al Gobierno ruso le exigió una vez más que “libere inmediatamente y sin condiciones a Alexei Navalni y otros cientos de ciudadanos rusos erróneamente detenidos por ejercer sus derechos”, y también recordó los ataques a las libertades fundamentales en Birmania, Siria o Corea del Norte.

“Esperamos trabajar con nuestros socios en este órgano y con las ONG de todo el mundo para garantizar que el Consejo cumple su función y efectivamente contribuye a la mejora de los derechos humanos en el mundo”, resumió el jefe de la diplomacia estadounidense.

Reconoció que “Estados Unidos no es perfecto, pero trabajamos cada día para mejorar y rendir cuentas”, haciendo gala de una apertura que, afirmó, no suele observarse en regímenes autoritarios “que violan los derechos humanos con impunidad”.

Blinken intervino pocos minutos después de que lo hiciera su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, quien frente a las peticiones de cambio del secretario de Estado estadounidense, aseguró que el Consejo de Derechos Humanos “no necesita una reforma radical en su estatus”, aunque sí concedió que precisa de “algunos ajustes”.

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