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Ahora Estados Unidos matiza la "opción militar" en Venezuela

El vicepresidente Pence, de gira por la región, dijo que no quieren un “Estado fallido” en el hemisferio.

Donald Trump parece haber dado marcha atrás en su "opción militar" en Venezuela, pero la Casa Blanca dejó claro que no permitirá que ese país se convierta en un "Estado fallido" porque eso amenaza la seguridad del hemisferio. Así lo afirmó ayer lunes el vicepresidente estadounidense Mike Pence, antes de partir de Colombia hacia Argentina, segunda escala de su gira latinoamericana centrada en la crisis venezolana.

Pence habló luego de reunirse en Cartagena con exiliados venezolanos. El encuentro tuvo como escenario la Calvary Chapel, una iglesia cristiana en el turístico barrio de Bocagrande, que fue fundada por misioneros estadounidenses. También acudió la esposa del vicepresidente, Karen Pence, que dirigió una oración a la que se sumaron unos 50 venezolanos, la mayoría de origen humilde; no portaban distintivos de partidos políticos o banderas de su país.

"No nos quedaremos esperando mientras Venezuela se desmorona, pero es importante señalar, como dijo el presidente (Trump), que un Estado fallido en Venezuela amenaza la seguridad y la prosperidad del hemisferio", dijo Pence a la salida del encuentro. "Un Estado fallido en Venezuela impulsará una mayor migración", advirtió.

Trump, que considera al régimen de Nicolás Maduro como una dictadura, reconoció el viernes que maneja una opción militar para intervenir en la crisis política en Venezuela, una advertencia que Pence matizó a su paso por Colombia, en medio de un rechazo generalizado por parte de los gobiernos de América Latina. El domingo el presidente Juan Manuel Santos le pidió a Pence desechar esa opción. "La posibilidad de una intervención militar no debe ser contemplada". Y añadió: "Ni Colombia ni América Latina —desde el sur del Río Grande hasta la Patagonia—, podrían estar de acuerdo".

Ayer lunes en el Consejo de Ministros en Nuevo Berlín, el presidente Tabaré Vázquez condenó una eventual intervención militar de Estados Unidos en Venezuela.

La gira de Pence, que también incluye a Argentina, Chile y Panamá, se enmarca en una ofensiva diplomática que lanzó Estados Unidos contra el gobierno de Maduro.

Pence advirtió el domingo que Estados Unidos no aceptará "una dictadura" en Venezuela, pero desalentó en principio la opción militar que mencionó Trump. "Como dijo el presidente Trump hace unos días, tenemos muchas opciones para Venezuela pero el presidente tiene confianza en que, al trabajar con nuestros aliados en América Latina, vamos a poder lograr una solución pacífica a la crisis", declaró.

Santos-Pence: el presidente de Colombia y el vice de EEUU en Cartagena. Foto: AFP
Santos-Pence: el presidente de Colombia y el vice de EEUU en Cartagena. Foto: AFP

En tanto, la Casa Blanca no solicitó al Departamento de Defensa estudiar opciones militares sobre Venezuela. "No puedo especular sobre ello porque no se nos ha solicitado presentar ninguna opción" al respecto, dijo el coronel Rob Manning, portavoz del Pentágono.

El anuncio de Trump de que manejaba una opción militar le sirvió al régimen de Maduro para reforzar su tesis de una conspiración internacional para intervenir en Venezuela a fin de apoderarse de las reservas de petróleo. Ayer lunes el ministro de Defensa venezolano, el general Vladimir Padrino, dijo que "el imperio norteamericano se ha quitado la careta para ir por la vía directa de la agresión militar".

También le sirvió al régimen chavista para fines propagandísticos. Miles de venezolanos marcharon ayer lunes en Caracas para repudiar a Trump. Al grito de "¡Yankee go home!", seguidores de Maduro, vestidos de rojo, se movilizaron hacia el palacio presidencial de Miraflores. "Vamos a seguir en la calle protestando contra cualquier forma de injerencismo del imperialismo, sea directamente o con sus aliados en Latinoamérica. Exigimos respeto", aseguró el poderoso dirigente chavista Diosdado Cabello en la manifestación.

La advertencia de Trump llegó precisamente cuando varios gobiernos habían aumentado su presión contra Maduro, tras la instalación hace una semana de la Asamblea Constituyente oficialista que rige el país con poderes absolutos.

"Esto hará más difícil la acción multilateral en Venezuela. Dará crédito a la denuncia de que Estados Unidos amenaza su soberanía y planea invadirla. Es absurdo, pero será usado políticamente por el gobierno. Es un regalo para Maduro", dijo Michael Shifter, presidente del centro Diálogo Interamericano, con sede en Washington.

El analista Diego Moya-Ocampos, del IHS Markit, con sede en Londres, opinó que "servirá para que los altos rangos civiles y militares radica- les del gobierno se unan más en el corto plazo bajo una narrativa de una posible amenaza externa".

"El presidente Trump terminará siendo, sin querer, el mejor sponsor político del presidente Maduro", opinó el analista político Luis Vicente León.

La sicóloga social Colette Capriles comentó que la advertencia "cuadra muy bien con la imaginación arcaica del régimen de Maduro y del propio Trump, cuya política exterior no parece tener un rumbo definido" y está "bajo extrema presión para dar un sentido al rol de Estados Unidos en la geopolítica global".

El default, un fantasma que persigue al régimen chavista

La situación en Venezuela pinta mal, pero pronto podría ponerse mucho peor debido a la crisis de su deuda que ya roza el nivel de default. ¿Cuán cerca está realmente Venezuela de incumplir con el pago de su deuda, estimada en más de 100.000 millones de dólares?

Hasta ahora, Nicolás Maduro ha recurrido siempre a medidas extraordinarias para cumplir con sus obligaciones, priorizando los pagos de deuda sobre cualquier otro.

Pero la producción de crudo y los ingresos que genera han venido declinando. Las reservas internacionales se han reducido a 10.000 millones de dólares, la mayoría en lingotes de oro bien guardados en Caracas. Octubre y noviembre, cuando Venezuela y Pdvsa deberán pagar unos 3.800 millones de dólares en vencimientos de bonos, serán meses cruciales.

Esas amortizaciones "son un reto, pero probablemente el gobierno pagará", opinó Andrés Abadía, economista encargado de temas latinoamericanos para la inglesa Pantheon Macroeconomics. Sin embargo, el país se está quedando sin liquidez y "la perspectiva es que la situación se agrave mucho más", señaló.

Las dudas sobre la capacidad de pago del gobierno de Maduro alcanzan incluso el ámbito jurídico, tras la elección el 30 de julio de la polémica Constituyente.

Estados Unidos, bajo cuya legislación están redactados los contratos de la deuda venezolana, no reconoce a la Constituyente, a la que considera una herramienta ilegítima de la dictadura de Maduro. Y el Departamento del Tesoro impuso sanciones a Maduro y a una veintena de funcionarios, entre ellos el vicepresidente Tarek El Aissami. La Constituyente "conlleva un riesgo de reputación de los bonos de Venezuela y Pdvsa", señaló Juan Carlos Rodado, encargado de investigaciones latinoamericanas en el banco de inversión neoyorquino Natixis.

China y Rusia han sido los principales prestamistas de Venezuela, con una exposición de deuda actual de unos 50.000 millones de dólares entre los dos. (AFP)

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