Operativo de rescate

España en vilo por un niño que cayó a un pozo de 110 metros

El ancho del agujero es de apenas de 25 centímetros.

La zona donde buscan al niño que cayó al pozo. Foto: @E112Andalucia
La zona donde buscan al niño que cayó al pozo. Foto: @E112Andalucia

Un centenar de efectivos trabajaban sin descanso ayer lunes intentando rescatar a un niño de dos años que cayó el domingo al mediodía en un profundo y estrecho pozo en Totalán, una zona rural de Málaga.

Hasta anoche solo se localizó en el pozo, un agujero de prospección para buscar agua de 25 cm de diámetro y 110 metros de largo, una bolsa de golosinas que tenía el niño, indicó María Gámez, subdelegada del gobierno en Málaga.

La complejidad de las labores "es alta" por las características del terreno.

"Sigue cayendo material que se compacta, es húmedo, la zona es fría, en definitiva no es fácil seguir rastreando", dijo Gámez.

Según señaló su familia, el niño, de nombre Yulen, cayó en el pozo no señalizado cuando jugaba en un terreno cerca de donde sus padres almorzaban en la sierra de Totalán.

La operación es seguida de cerca por los medios españoles y ha generado numerosos comentarios en las redes sociales, incluso del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, quien dijo en Twitter compartir "la angustia de la familia del pequeño".

"Nadie está preparado técnicamente para rescatar un cuerpo en un espacio tan estrecho", lamentó Gámez. Pero "existen tecnologías para acceder a sitios estrechos y profundos, como es el caso, y todas se están tomando en cuenta", señaló Gámez, que agradeció a "tantísimas empresas (...) de todas partes de España que nos están ofreciendo sus soluciones".

Los trabajos se centran en acceder con una cámara para visualizar dónde se encuentra el pequeño, y averiguar si hay agua en el fondo del agujero.

No se trata solo de llegar hasta el fondo, sino de "conservar el hueco por el que se debe rescatar" al niño, por lo que no se desecha ninguna alternativa, explicó Gámez.

Los padres del niño están siendo atendidos desde primera hora por un equipo de psicólogos.

Hace poco menos de dos año perdieron a otro hijo en una tragedia similar. Según relatan los vecinos de la barriada de El Palo, donde residen, en la primavera de 2017 falleció su otro hijo, Óliver, cuando apenas tenía tres años. Ocurrió mientras paseaba por la playa junto a sus padres y "de muerte súbita". "Fue de repente, se quedó en el sitio", explicó Bienvenido Ariza, que posee un negocio junto al bloque donde residen los abuelos de Yulen. "Fue una tragedia muy grande para la familia", añadió.

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