Migración

España recibe al Aquarius y Francia e Italia se "amigan""

Macron recibirá hoy a Conte en París, que el lunes visitará a Merkel por crisis migratoria en Europa.

Aquarius: el viaje está demorado por razones climáticas; llegaría a Valencia el domingo. Foto: AFP
El viaje está demorado por razones climáticas; llegaría a Valencia el domingo. Foto: AFP

Autoridades y equipos de emergencias preparaban ayer jueves su dispositivo en Valencia para recibir este fin de semana a los más de 600 migrantes del buque Aquarius, algunos de ellos enfermos y agotados, y que se están retrasando por el mal tiempo en el Mediterráneo. En tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, intentaba apaciguar las tensiones con Italia, afirmando que nunca tuvo la intención de ofender a ese país al criticar su decisión de rechazar al barco.

En el Aquarius y los dos buques italianos que los escolta, viajan 629 migrantes, entre ellos seis embarazadas, 123 menores no acompañados y 11 niños de menos de cinco años.

Según la ONG Médicos Sin Fronteras España, en los buques van migrantes de 26 nacionalidades, 23 africanas y tres asiáticas.

El gobierno español del socialista Pedro Sánchez ofreció acoger el barco luego de que lo rechazara Italia y Malta. El Ejecutivo español dice obrar por razones "humanitarias", pero ha indicado también que aquellos que sean inmigrantes económicos se exponen a ser expulsados.

El "Aquarius" rescató el sábado frente a las costas de Libia a 629 migrantes. Foto: Reuters
El "Aquarius" rescató el sábado frente a las costas de Libia a 629 migrantes. Foto: Reuters

En el caso de aquellos que pudieran ser expulsados la incógnita está en saber cuál será su suerte. Y es que los siete centros donde suele retenerse a estos migrantes a la espera de su devolución están saturados, reconoce el gobierno español.

La vicepresidenta del gobierno, Carmen Calvo, dijo que ciertos migrantes susceptibles de expulsión podrían con todo ir a dichos centros. No obstante, puntualizó que los menores "sí se quedan en Valencia" por el momento.

Tensión diplomática.

España es actualmente la tercera vía marítima de entrada de inmigrantes irregulares en la Unión Europea, por detrás de Italia y Grecia.

En lo que va de 2018, más de 9.300 inmigrantes irregulares llegaron a las costas de España, más del doble que en el mismo período de 2017, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Hasta el 10 de junio 244 personas perdieron la vida en el intento, frente a 61 el año pasado en las mismas fechas.

El caso del Aquarius ha provocado además una crisis diplomática entre Italia, desbordada por las llegadas continuas de migrantes desde Libia, y Francia, que criticó al gobierno italiano, en el que participa la ultraderecha, por no abrir sus puertos a este buque.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, intentaba ayer jueves apaciguar las tensiones con Italia, afirmando que nunca tuvo la intención de ofender a su gobierno al criticar su decisión de rechazar al barco de rescate de migrantes Aquarius. Macron acusó al gobierno de Italia de "cinismo e irresponsabilidad".

Pensamiento: Emmanuel Macron entre literatura y política. Foto: AFP
Emmanuel Macron, presidente de Francia. Foto: AFP

La Cancillería italiana convocó el miércoles al embajador de Francia y amenazó con anular un encuentro previsto entre Macron y el jefe del Gobierno italiano, Giuseppe Conte, en París hoy viernes, al menos que Francia emitiera una "disculpa oficial". "Italia no puede aceptar lecciones hipócritas de países que prefirieron mirar hacia otro lado en materia de inmigración", declaró Conte.

Pero las tensiones parecían apaciguarse ayer después de una conversación telefónica en la víspera entre ambos dirigentes.

"El presidente afirmó que no hizo ningún comentario con el objetivo de ofender a Italia y al pueblo italiano", señaló en un comunicado la Presidencia francesa.

Ambos dirigentes se reunirán hoy viernes en el Elíseo, como estaba previsto. "Sí, absolutamente", el litigio está cerrado, confirmó Conte ayer al llegar al palacio Madama, sede del Senado italiano.

El nuevo Gobierno italiano, formado por el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la ultraderechista Liga, tiene una política dura con respecto a los inmigrantes.

"Ha llegado el momento de dar vida a una política migratoria eficaz, que no vea solo a nuestro país gestionando las emergencias que afectan a muchos inmigrantes que alcanzan nuestras costas", consideró Conte.

Giuseppe Conte. Foto: AFP
Giuseppe Conte. Foto: AFP

El primer ministro italiano llevará su reivindicación de cambio de reglas en materia de inmigración en la UE a París pero también a Alemania, el próximo lunes, cuando mantendrá un encuentro con la canciller Angela Merkel.

La nueva postura de Italia también ha sido defendida por el ministro de Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, que apuesta por un eje con Alemania y Austria para revisar las medidas sobre inmigración durante la presidencia austríaca de la UE, en el segundo semestre del año.

Tensiones y falta de acuerdo en la UE

La situación de los 629 migrantes del Aquarius, forzados a errar desde hace casi una semana en el Mediterráneo, ha puesto el foco en la incapacidad de la Unión Europea (UE) de gestionar la actual crisis migratoria que sacude al Viejo Continente.

Según las normativas comunitarias, los inmigrantes que quieran solicitar el asilo deben hacerlo en el primer país del bloque europeo al que llegaron, lo que supone una importante carga para Italia y Grecia, dos de los principales puntos de entrada de los migrantes que buscan entrar a Europa por el Mediterráneo.

Un plan de la UE para repartir de forma equitativa la oleada de inmigrantes que llegan a Europa ha fracasado, con algunos países, sobre todo del este, que han rechazado rotundamente la imposición de cuotas y otros, como Francia, que están por debajo de la cifra asignada. Por lo que Italia, que desde 2013 vio desembarcar en sus costas a unos 700.000 migrantes, siente que sus socios europeos la han dejado sola en el manejo de esta situación.

Vaticano: mantener sensibilidad humanitaria
Vaticano: el papa Francisco ayer domingo hablando ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro. Foto: Reuters.

El secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, pidió que Italia no pierda la sensibilidad humanitaria de los últimos tiempos en la acogida de inmigrantes, pero dijo que la comunidad internacional debe dar una respuesta común a este asunto. Parolin participó ayer jueves en el "II Coloquio de la Santa Sede - México sobre la migración internacional" que se celebra en el Vaticano.

Preguntado por la situación que ha vivido el barco Aquarius, al que Italia y Malta prohibieron el domingo atracar en sus puertos, Parolin rehusó pronunciarse sobre la negativa del Gobierno italiano y dijo que espera que Italia siga mostrando sensibilidad humanitaria.

"Yo solo digo que tengo confianza en que por la parte italiana no se termine la sensibilidad humanitaria que ha caracterizado siempre al país, tanto a su población como a sus instituciones, y que forma parte de su identidad", señaló. "Sobre la decisión no quiero entrar porque la situación jurídica es muy compleja por lo que he podido conocer", agregó.

ENTREVISTA

"Símbolo del fracaso de la Unión Europea

La odisea del buque Aquarius, obligado a dirigirse a España, es "el símbolo de un fracaso de la Unión Europea", a juicio de David Noguera, presidente en España de Médicos Sin Fronteras (MSF), la oenegé que junto a SOS Mediterráneo fletó el buque con los inmigrantes.

—¿Qué puede significar para el futuro de las operaciones de rescate en el Mediterráneo el hecho de que Italia haya negado la entrada del Aquarius a sus puertos?

—Es claramente otro paso atrás, en una dinámica muy negativa que llevamos desde hace meses y años (...) de bloqueos y de dificultades, de juicios y de acusaciones, en medio de lo que llamamos una criminalización de la solidaridad y estigmatización de los refugiados. Creemos que este desvío del barco es un precedente muy negativo. La verdad es que hay un interrogante encima de la mesa sobre si es un hecho puntual que se resuelve rápido o si ya no nos van a dejar desembarcar más en Italia y el bloqueo se consolida, lo cual cambiará toda la operativa de operaciones de rescate. Y todo esto en el momento de temporada más alta de salidas (de barcos) en el mar por el buen tiempo.

—¿Qué simboliza el desvío del Aquarius?

—No es una victoria para nadie, ni para (el ministro italiano del Interior) Matteo Salvini, aunque él lo crea así, ni para MSF, ni para la Unión Europea, ni sobre todo para los refugiados. (...) Un barco que debería estar rescatando gente en el mar, va a estar 10 días fuera de la zona de rescate y eso va a causar más muertes. El desvío del Aquarius es claramente el símbolo de un fracaso de la Unión Europea y de los gobiernos europeos con políticas contradictorias.

—¿Tras recibir este barco, qué actitud puede asumir España, país gobernado desde el 1 de junio por el socialista Pedro Sánchez?

—Este viaje del Aquarius es un episodio que ha cobrado una magnitud mediática y social (...) pero esto no nos puede distraer de la discusión necesaria: ¿Cómo damos una respuesta global, responsable, mucho más humana y mucho más solidaria, al desastre de los refugiados en el Mediterráneo? Este mar donde nos bañamos todos en verano, que es el corredor migratorio más peligroso del mundo. Es evidente que al gobierno español le agradecemos el gesto, pero le pedimos que este gesto no sea puntual. Que de alguna forma lidere la Unión Europea en este cambio de políticas. (...) España, por ejemplo, es de los países que menos ha cumplido su compromiso con las cuotas de refugiados que se pactaron con la Unión Europea.

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