La crisis política

España: bloqueo político abre la puerta a elecciones anticipadas

El Congreso rechazó el presupuesto del gobierno socialista; mañana anuncian la fecha.

Sánchez perdió en el Congreso el apoyo de los independentistas catalanes. Foto: AFP
Sánchez perdió en el Congreso el apoyo de los independentistas catalanes. Foto: AFP

España está a las puertas de elecciones anticipadas. La duda se develará mañana viernes, cuando el presidente socialista Pedro Sánchez anuncie se convoca o no elecciones este año, después de que ayer miércoles el Congreso rechazara su propuesta de presupuestos del Estado de 2019.

Sánchez está en el poder desde junio del año pasado, tras ganar una moción de censura parlamentaria contra el presidente Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP). Pero se encuentra en minoría, ya que su Partido Socialista Obrero Español (PSOE) solo cuenta con 84 de los 350 diputados de la Cámara. Su período de gobierno termina en junio de 2020.

En la votación de ayer coincidieron en rechazar los presupuestos el PP, los liberales de Ciudadanos y los independentistas catalanes (PDeCAT y ERC), cuando estos últimos habían apoyado a los socialistas en la moción de censura contra Rajoy. En cambio, el PSOE, el izquierdista Unidos Podemos y los nacionalistas vascos votaron los presupuestos. En total fueron 191 votos en contra, 158 a favor y una abstención.

“La mayoría que hizo posible la moción de censura contra Mariano Rajoy ha quedado rota”, dijo ayer el diario El País de Madrid.

Tras la derrota parlamentaria del gobierno, la convocatoria a elecciones se hace “absolutamente inaplazable”, sostuvo el líder del PP, Pablo Casado.

“Hay que echar a Sánchez”, abundó Albert Rivera, presidente de Ciudadanos.

“El presidente del Gobierno, oído el Consejo de Ministros, decidirá”, anunció ayer el canciller Josep Borrell, mientras que el número dos del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, avanzaba que habría “noticias en breve”.

La decisión de un adelanto electoral corresponde al presidente del Gobierno pero, según la Constitución, antes debe deliberarse en el Consejo de Ministros.

La principal fecha que se baraja entre los socialistas para los comicios es el próximo 28 de abril, frente a los que abogan por llamar a las urnas el 14 de abril, una fecha simbólica en España, ya que es el aniversario de la proclamación de la última república, en 1931.

La posibilidad de que el presidente pueda hacer coincidir las elecciones con los comicios municipales, autonómicos y europeos del 26 de mayo cuenta en estos momentos con poco apoyo dentro del PSOE.

Influyentes dirigentes socialistas opinan que Sánchez no debería adelantar los comicios ante un incierto resultado electoral, ya que puede seguir gobernando con reales decretos y los presupuestos prorrogados del anterior gobierno de Rajoy.

Esta es la segunda vez que unos Presupuestos del Estado son rechazados en la democracia española, ya que en 1996 el Congreso se opuso a las cuentas públicas del entonces gobierno socialista de Felipe González, lo que provocó elecciones anticipadas.

“La historia se repite aunque las circunstancias sean otras. En 1996 los nacionalistas catalanes, entonces CDC, dejaron caer al Gobierno presidido por Felipe González al rechazar sus Presupuestos. Tras ello, convocó elecciones. Y las perdió”, recordó ayer el diario madrileño El País.

El factor catalán.

Lejos de centrarse solo en cuestiones económicas y financieras, el debate presupuestario giró en torno a asuntos políticos, fundamentalmente la situación en Cataluña, gobernada por los independentistas, quienes exigen que se reconozca el “derecho de autodeterminación”.

ERC y PDeCAT argumentaron que el Gobierno no avanza con unas mesas de diálogo que resuelvan lo que denominan “conflicto” político en Cataluña y urgieron más inversiones estatales en esa región en función de su importancia en el Producto Interior Bruto español.

El debate presupuestario coincidió además con las dos primeras sesiones del juicio de doce líderes soberanistas catalanes en el Tribunal Supremo por el proceso independentista inconstitucional de 2017.

PP y Ciudadanos, que exigen elecciones desde hace meses, rechazaron la propuesta de Presupuestos porque creen que están pactadas con los independentistas catalanes, aumentan el gasto público sin proponer ingresos creíbles y supondrán más endeudamiento.

El propio Sánchez se esforzó en estos ocho meses en el gobierno en dialogar con los separatistas en el poder en Cataluña. Pero el diálogo quedó roto con la exigencia de estos de negociar el derecho de autodeterminación, inadmisible para Madrid.

Fragmentación.

Los más recientes sondeos de intención de voto vaticinan que en caso de adelanto de las elecciones podría configurarse una mayoría en el Parlamento formada por PP, Ciudadanos y los ultraderechistas de Vox, como sucedió en Andalucía, donde sacaron a los socialista del gobierno regional.

Sin embargo, el politólogo Antonio Barroso advirtió que una eventual negociación entre PP, Ciudadanos y Vox no sería “tan evidente como la gente piensa”.

Los ultraderechistas de Vox, que han ganado espacio cargando enérgicamente contra el feminismo y el separatismo catalán, “no pondrían las cosas fáciles”, estimó. Y en cualquier caso, “el Parlamento que viene va a ser igualmente fragmentado” que el actual o el que tuvo que enfrentar Rajoy en su segundo mandato, lo que significa que “tendremos un problema a la hora de implementar legislación”.

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