CUMBRE

Se encaminan a un acuerdo

En el primer día de la cumbre en Vietnam, Trump y Kim se mostraron distendidos; anunciaron la firma de un documento

Analistas estiman posible que se acuerde el fin formal de la Guerra de Corea y pasos concretos para la desnuclearización. Foto: AFP
Analistas estiman posible que se acuerde el fin formal de la Guerra de Corea y pasos concretos para la desnuclearización. Foto: AFP

Donald Trump y Kim Jong-un podrían sorprender al mundo con la firma de un histórico acuerdo que marque efectivamente la desnuclearización de Corea del Norte y el fin formal de la Guerra de Corea (1950-1953). La segunda cumbre en Vietnam culminará hoy jueves, y por las señales que enviaron ambos ayer en el marco de la cena que mantuvieron en un hotel de Hanói, todo está bien encaminado.

Trump y Kim sonrieron, se dieron la mano y cenaron juntos, expresando su optimismo de que una diplomacia a nivel personal conducirá a un acuerdo sobre las armas nucleares norcoreanas.

Un poco antes, Trump había pronosticado una cumbre “muy exitosa”. Y al ser preguntado sobre si está “dando marcha atrás” sobre la desnuclearización, respondió: “No”.

“Gran reunión y cena con Kim Jong-un en Hanói, Vietnam, esta noche”, dijo Trump en un mensaje en Twitter al final del primer día de cumbre.

Ambos líderes sostendrán una reunión individual de 45 minutos hoy jueves, seguida de conversaciones ampliadas en las que participarán sus asistentes, dijo la Casa Blanca.

Donald Trumop y Kim Jong-un. Foto: AFP
Donald Trumop y Kim Jong-un. Foto: AFP

Kim, por su parte, había asegurado antes de la reunión de ayer que superaron varios obs- táculos para celebrar su segunda cumbre y alabó a Trump por su “valiente decisión” de comenzar un diálogo. “Ahora que nos estamos reuniendo aquí de nuevo, confío en que habrá un resultado excelente que será celebrado por todos, y haré todo lo posible para que esto ocurra”, señaló Kim.

Este encuentro en Vietnam de dos días es la segunda parte de la reunión histórica en Singapur en junio, donde Trump lanzó su ofensiva de seducción para que Kim aceptara abandonar su arsenal nuclear.

Trump se encuentra bajo presión luego de que esa primera cumbre de Singapur concluyera con una vaga declaración sobre la desnuclearización de la península norcoreana.

Sus adversarios temen que Trump esté dispuesto ahora a realizar demasiadas concesiones, incluso a costa de los aliados surcoreano y japonés, para reclamar una victoria y desviar la atención de lo que ocurre en Washington, donde su exabogado personal Michael Cohen declaró ante una comisión del Senado (ver B2). Interrogado, junto a Kim, sobre esta comparecencia, Trump se dio la vuelta.

“Mi amigo Kim”

La cena de ayer fue en el Sofitel Legend Metropole, un lujoso hotel en pleno centro de la capital vietnamita.

Ambos se sentaron el uno al lado del otro -no frente a frente, como en el almuerzo del año pasado en Singapur- en una pequeña mesa redonda dispuesta para seis comensales.

Trump estuvo acompañado por su secretario de Estado, Mike Pompeo, y por su jefe de gabinete, Mick Mulvaney. Kim fue con Kim Yong Chol, su asesor de confianza que ya estuvo en la Casa Blanca, y con Ri Yong Ho, el ministro de Relaciones Exteriores.

Horas antes de esta nueva cita Trump prometió a su “amigo Kim Jong-un” un desarrollo económico espectacular si Corea del Norte acepta finalmente renunciar a su arsenal nuclear. Trump puso como ejemplo a Vietnam, un país comunista que abrazó el capitalismo y dejó atrás la confrontación con Estados Unidos.

“Vietnam progresa como pocos lugares en el mundo. Corea del Norte haría lo mismo -y muy rápidamente- si decidiera deshacerse de su arsenal nuclear”, escribió Trump en Twitter, evocando un futuro “ESTUPENDO” para el hermético régimen, objeto actualmente de numerosas sanciones internacionales.

Criticado por la ausencia de resultados tangibles, Trump sugirió a sus adversarios demócratas que dejen de decirle lo que debería hacer y que más bien se pregunten “por qué no lo hicieron durante los ocho años (de presidencia de Barack) de Obama”.

Un acuerdo con Kim ahora le vendría muy bien a Trump de cara a la campaña para su reelección en 2020.

Deshielo

Los dos dirigentes, que pasaron en unos meses de los insultos personales y las amenazas apocalípticas a las declaraciones “de amor” de Trump, deben concretar los compromisos asumidos en su primera cumbre, que muchos analistas consideran un teatro.

Desde entonces, Corea del Norte no ha hecho nada para reducir el arsenal del que dispone. Los propios responsables de los servicios de inteligencia de Trump estiman que Kim está determinado a conservar el arma que considera la clave de la supervivencia de su régimen.

Para callar a sus detractores, Trump podría intentar arrancar un anuncio al “Chairman Kim”, como por ejemplo la promesa del desmantelamiento del reactor de Yongbyon, el principal complejo atómico norcoreano.

Sin apuro

Estados Unidos podría por su parte aceptar gestos simbólicos, como la apertura de una oficina de contacto -un primer paso para restablecer relaciones diplomáticas- o una declaración para poner fin oficialmente a la Guerra de Corea, que terminó en 1953 con un simple armisticio.

Trump insiste en que no tiene prisa en convencer a Corea del Norte de que renuncie a su arsenal nuclear, mientras el país siga sin realizar disparos de misiles. “No quiero apurar a nadie”, dijo antes de partir rumbo a Vietnam, en lo que pareció un intento por rebajar las expectativas.

En Singapur, Trump sorprendió a sus propios colaboradores al anunciar la suspensión de las maniobras militares conjuntas con Corea del Sur, una reivindicación mayor del Norte que las considera como el simulacro de una invasión de su territorio.

Se espera que la declaración que resulte de esta cumbre sirva para impulsar el proceso de desnuclearización que se planteó en Singapur, y que apenas ha cosechado avances ante la falta de una hoja de ruta.

En ese sentido, se cree que Corea del Norte podría ofrecer un desarme parcial centrado en su complejo nuclear de Yongbyon, donde produce su combustible para bombas atómicas y el cual Kim ya se ofreció a desmantelar “permanentemente” a cambio de “medidas correspondientes” de la Casa Blanca.

Esas medidas podrían pasar por una flexibilización de las sanciones que permita revivir proyectos de cooperación económica entre las dos Coreas, y una declaración política para dar el portazo a la Guerra de Corea.
Al ser preguntado por la posibilidad de que ambos países firmen alguna declaración de paz bilateral, Trump se limitó a contestar “ya veremos”, aunque en todo caso no cerró la puerta a rubricar un documento que podría ayudar a poner fin a la guerra que ambos países se declararon hace casi ya 70 años.

Casa Blanca vetó a tres periodistas de la cena

La Casa Blanca impidió a tres periodistas acceder al inicio de la cena entre Donald Trump y Kim Jong-un. Trece corresponsales ante la Casa Blanca tenían autorización para seguir a Trump, pero al menos tres de ellos, de las agencias AP, Reuters y Bloomberg, se quedaron fuera del inicio de la cena. Estos periodistas habían preguntado a Trump poco antes sobre las declaraciones de su exabogado (ver B2) y si había dado marcha atrás sobre la desnuclearización de Corea del Norte.

Vietnam, algo más que la sede de la cumbre

El Hanoi Night Market puede resultar otra opción disfrutable para el viajero.
Foto: archivo El País.

Vietnam, que acoge la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un, representa un punto de encuentro ideal por su situación geográfica y su buena relación con Estados Unidos y Corea del Norte, pero además por su modelo económico y su experiencia en la reunificación de un país dividido.

El primer punto a favor de Hanói, la capital sede de la cumbre, es su ubicación, no demasiado alejado de Corea del Norte, lo que ha ayudado a Kim a salvar las limitaciones logísticas para sus desplazamientos. Kim ha podido cubrir por vía férrea los 4.500 kilómetros que separan Pionyang de la frontera entre China y Vietnam, un trayecto de casi tres días.

Al igual que Singapur, que acogió la primera cumbre Trump-Kim el pasado 12 de junio, Vietnam reunía el requisito indispensable de mantener vínculos diplomáticos con ambos estados. Además, tiene la particularidad de que pasó dos décadas sin relaciones diplomáticas con Estados Unidos, desde el final de la guerra en 1975 hasta 1995, lo que según algunos expertos puede dar algunas pistas sobre el camino a seguir ahora con Corea del Norte.

Al mismo tiempo, Vietnam mantiene una correcta relación con Corea del Norte, con quien comparte un histórico vínculo por las raíces comunistas de ambos regímenes, pese a sus enormes diferencias políticas y económicas. La experiencia vietnamita también puede resultar valiosa por la reunificación de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur tras terminar la guerra en 1975. Las dos Coreas llevan separadas desde 1945, tras el final de la II Guerra Mundial.

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