Scioli lidera en Argentina, pero Macri y Massa intentan forzar segunda vuelta

Elección con una duda: el balotaje

Las elecciones que se realizan hoy en Argentina pueden definir al sucesor de Cristina Fernández, quien tras dos períodos consecutivos y sin posibilidad de una nueva reelección finaliza su mandato el próximo 10 de diciembre y no se presenta a ningún cargo.

Los favoritos a sucederla son protagonistas en un escenario en que hasta las encuestas proponen incertidumbre que solo las urnas darán la respuesta.

"La realidad es que hoy no podemos decir si hay o no balotaje, es la gran duda", coincidieron ante El País los analistas Mariel Fornoni y Ricardo Rouvier. Ambos son directores de consultoras, ambos tienen una medición diferente, pero ambos comparten la incertidumbre a la hora de referirse a los resultados; y eso puede extenderse a la mayoría de las encuestas que se difundieron antes de la veda (que en el caso de las cifras inicia 8 días antes de los comicios) y que dan un rango de más menos dos puntos por arriba o por debajo que ubica a Daniel Scioli del oficialista Frente para la Victoria (FPV) primero y rondando el 40%; a Mauricio Macri de Cambiemos en torno a los 30; y al candidato de Una Nueva alternativa (UNA), Sergio Massa en un 20%. En ese sentido, mientras la proyección de Management & Fit ubica a Scioli está a menos de dos puntos porcentuales de obtener una victoria en primera vuelta pero no le alcanzaría para evitarla; y para la de Ricardo Rouvier & Asociados la obtendría raspando.

"La del domingo (hoy) va a ser una jornada y una noche complicada, puede darse que los argentinos se vayan a dormir teniendo un presidente y amanezcan con otro escenario, no creo que ninguno acepte la derrota antes de la medianoche", añadió Fornoni. Además, la magnitud de estas elecciones generales generará demora en los resultados.

"No creo que haya nada antes de las 10 de la noche y hasta las 11 no van a estar los datos de todas las provincias y a las 12 vamos a tener tendencias para todos los cargos", expuso a la prensa argentina el director nacional electoral Alejandro Tullio, quien además recordó que el escrutinio definitivo "es el único legal y para la categoría presidente se terminará el martes de la semana que viene en algunas provincias y el miércoles a la mañana en otras". Asimismo, Tullio habló sobre la probabilidad de que haya fraude: "Nunca hay una comprobación, ni siquiera una denuncia de fraude a nivel nacional. Argentina tiene un sistema de voto primitivo, pero puede ser auditado por cualquiera, a diferencia del voto electrónico, que requiere elementos complejos para auditarlo y por ello fue removido en Alemania, por ejemplo".

Lo que sí es seguro es que de haber balotaje será el primero de la historia de la Argentina y la fecha establecida prevista para el mismo dentro del calendario electoral es el próximo 22 de noviembre.

Según el sistema electoral argentino, para eludir una segunda vuelta los candidatos deben obtener más del 45% de los votos o más del 40% y una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre el segundo. Esta posibilidad fue instaurada en la reforma constitucional 1994 y si bien en 2003 los resultados llevaban a un balotaje finalmente Carlos Menem renunció al mismo y terminó asumiendo Néstor Kirchner con sólo el 22,24% de los votos.

Tras el "voto volátil".

Desde inicios de 2015, la mayoría de las encuestas y analistas políticos planteaban un escenario de balotaje entre Scioli y Macri, dejando en un tercer lugar a Massa a pesar de que tras las elecciones de medio término de 2013 se perfilaba como revelación y favorito de cara a las Presidenciales.

Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del pasado 9 de agosto fueron el termómetro con el que se midieron y de acuerdo a la que se ajustarnon las estrategias políticas de cada candidato. El oficialista FpV sacó el 38,41% de los votos; Cambiemos (la coalición en la que competían el PRO de Macri, el radicalismo y la Coalición Cívica de Elisa Carrió) el 30,07%; el UNA que hizo competir a Massa con José Manuel de la Sota, el 20,63%, Progresistas el 3,5%, el FIT 3,3%; y Compromiso Federal 2,11%. "En general lo que ocurre en las primarias hace que en las elecciones los votos se refuercen para el ganador; pero en este caso eso no ocurrió y se estancaron las tendencias", dijo Fornoni, a lo que agregó que hay que tener en cuenta que los candidatos también "tienen su techo". En el caso de Scioli el límite está en sumar el voto no kirchnerista, incluso dentro de aquellos que se identifican como peronistas, lo que explica la alianza entre Massa y el líder del peronismo cordobés José Manuel de la Sota y el que Adolfo Rodríguez Saá compita aparte con su frente Compromiso Federal.

Una de las disputas se da en torno a lo que ocurrirá en la provincia de Buenos Aires, que concentra el 37% del padrón electoral, un enclave en donde si bien Scioli es gobernador le jugaría en contra la mala imagen que posee el candidato por el kirchnerismo Aníbal Fernández relevarlo en ese cargo.

"El escenario no es tan claro en cuanto a las elecciones bonaerenses, pero en general el corte de boleta no es usual en la Argentina; lo nombran en las encuestas pero no lo hacen, por ejemplo en las PASO el 35% te decía que iba a cortar boleta y luego cortó sólo el 1%; y eso de la diferencia entre los que se dice y lo que se hace, está todo muy ajustado", dijo Fornoni.

Consultados sobre la posibilidad de un fraude electoral la directora de Management & Fit señaló que "denuncias de presuntas irregularidades siempre hay"; a lo que Rouvier dijo: "Eso es difícil que haya a nivel nacional, en este caso será un escrutinio complejo sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, porque es voto a voto y estamos con la idea de que estamos andando sobre décimas de diferencias y las encuestas influyen y eso hace que nadie resigne".

A su vez, en lo que refiere a los cargos que se disputan en el Congreso Nacional, el oficialismo es el que más bancas pone en juego en diputados y por ende el que más perdería, con lo que para lograr quórum en la Cámara Baja, cualquiera de los favoritos a presidente no tendrá mayorías y deberá negociar. Sin embargo ese panorama no ocurre en Senadores donde el actual oficialismo conservará la mayoría. "En la política va a haber saltos, hay que ver cómo el UNA se mueve en eso, porque Massa tiene dificultades de liderazgo sobre sus filas", remarcó Rouvier.

En ese entramado, y con la vista en la coyuntura política y social local y la económica a nivel regional y mundial los cierres de campaña se movieron casi como si las primarias hubieran sido una primera vuelta. Tanto Scioli como Macri morigeraron su discurso, tratando de quebrar la "polarización K AntiK".

"Las encuestas son radares y a veces nos equivocamos pero lo que estamos viendo en el caso de las presidenciales y tras las primarias es que no hay movilidad de votos", dijo Rouvier quien expuso que Massa no tiene posibilidad de lograr el segundo lugar y muy pocas encuestas lo muestran cerca de Macri en ese sentido, aunque es quien a su parecer, aunque tarde, es el que ha hecho la campaña más acertada y agresiva para sumar.

¿Entonces a qué voto se dirigieron las estrategias de los candidatos la última semana? La respuesta es al "voto volátil", es decir, ese margen que para las consultoras representan los indecisos y aquellos que estarían dispuestos a cambiar su voto; y que para este caso, según Fornoni ronda el 30% en total. Un porcentaje altísimo que explica los esfuerzos y a la que apunta claramente por ejemplo la expectativa del massismo.

En los últimos días surgió el caso de espionaje a políticos, periodistas y otras figuras, aunque no se sabe si tendrá repercusión en la decisión de voto.

Planteos.

Scioli, representando la continuidad, pero exponiendo que habría un cambio en la forma de liderazgo en "busca de la unión y del acuerdo", durante su masivo cierre de campaña en el mítico Luna Park, prometió modificar el tope del impuesto a as ganancias (lo que sería el IRPF en Uruguay). Cristina no lo acompañó aunque en las últimas semanas el candidato oficialista se mostró en varios actos con la mandataria argentina y se reunió con mandatarios regionales —entre los que estuvieron José Mujica y Tabaré Vázquez—, reincorporando en sus filas a muchos de los peronistas que se habían ido con Massa e incluso yendo a buscar a aquellos radicales que no se sintieron cómodos con la alianza que su partido hizo con el PRO en Cambiemos.

Así si en la oposición la puja se externalizó, en el oficialismo argentino es interna y tiene como eje al peronismo. En las últimas semanas la estrategia de campaña sciolista y su "muestra de fuerza" se basó también en un juego de equilibrista e ir soltando a modo de lista los nombres de los potenciales miembros de gabinete y de alguna manera exponiendo así que habrá poco lugar para dirigentes pertenecientes al llamado "nucleo duro del kirchnerismo" como La Cámpora, pero sin romper.

En ese sentido se destaca especialmente la oficialización del nombre de Silvina Batakis al frente del Ministerio de Economía. Todavía sigue pendiente quien ocuparía Relaciones Exteriores, que es el cargo que más expectativas genera y podría demorarse.

Se especulaba con el actual gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, pero él mismo se encargó de negarlo. Otro nombre circundante es el del secretario de Relaciones Internacionales, Rafael Folonier, motor detrás de otro eje de la campaña: los encuentros que el candidato oficialista tuvo entre 2014 y 2015 en el marco de su campaña con líderes latinoamericanos, aunque desde su entorno exponen que tras años en la política éste no quiere un cargo ejecutivo y preferiría seguir en su rol de asesor. A su vez, según detalla el diario Clarín, un nombre que resuena fuerte es el actual embajador en Brasil, Luis María Kreckler.

32 millones eligen hoy 24 senadores y 130 diputados.


Los argentinos también eligen senadores nacionales (se renuevan 24 cargos); diputados nacionales (se renuevan 130 escaños); parlamentarios del Mercosur a nivel nacional (19 representantes) y por distrito regional (24, uno por cada provincia y uno por la ciudad de Buenos Aires). Además en simultáneo 11 provincias eligen a sus gobernadores. Más de 32 millones de argentinos están en condiciones de emitir su voto, siendo el principal distrito electoral la Provincia de Buenos Aires con más del 37% del padrón al que le siguen Córdoba con el 8,68%; Santa Fe con el 8,36%, la Ciudad de Buenos Aires con el 7,95% y Mendoza con el 4,25%. Las elecciones son obligatorias para los ciudadanos empadronados que tengan entre 18 y 70 años; a partir de los 16 y desde los 70, el voto es voluntario.

ESCENARIO.


Medir un balotaje es barajar y dar de nuevo.


"Realmente con este escenario de haber un balotaje y para saber quién podría ganarlo, lo más serio es barajar y dar de nuevo a nivel encuestas", afirmó Mariel Fornoni de Management & Fit y Ricardo Rouvier la secundó exponiendo que "el sondeo para medir los resultados sobre un balotaje tiene que comenzar el 26 de octubre". "Hoy no podemos decir si lo hay o no y ambos resultados son posibles. El 22 de noviembre nos podemos encontrar con otro contexto de país que tendrá que ver también con cómo se desarrolla esta elección", explicó Rouvier, quien consideró que de haberlo "Macri actuará como un ordenador del peronismo, lo pone a todo el peronismo en frente", porque "el peronismo no se va a perder la oportunidad de gobernar" y Macri concentra el voto antiperonista. A su vez, en tal caso a Scioli que representa un "eje de gobernabilidad" le convendrá tener una campaña de mayor autonomía de la figura de Cristina Fernández y el kirchnerismo en donde tratará que "nadie se le caiga". Coincidieron que a nivel de la oposición "falta un comando nacional" y que de llegar Macri deberá "construir poder rápidamente" ya que en los "focus groups" se lo muestra como con "una lejanía de poder, como un líder de menor anclaje y más lábil". A Scioli lo mencionan como "el yerno perfecto, de una paciencia casi oriental", secundó Fornoni.

Presencia e influencia de Cristina Fernández.


Un escenario que también marcan los sondeos es que la actual presidenta Cristina Fernández, tras ocho años de gobierno, deja su cargo con una imagen personal y de gestión alta, que supera el 40 %, incluso para las consultoras menos afines. La jefa de Estado argentina no se presenta a ningún cargo en estas elecciones y, según Fornoni, eso reforzaría esa imagen positiva, "en tanto es una persona que se está yendo y eso aporta una mirada más contemplativa hacia su figura". Sin embargo, para Rouvier, esos altos índices implican una tendencia que aporta a las elecciones nacionales ya que "hay conformidad" y entonces es raro que se quiera cambiar. Siempre activa, además de proclamar a Scioli como "el próximo presidente de los argentinos", la semana pasada Fernández mantuvo conversaciones con su par de Rusia, Vladimir Putin y continuó con una intensa agenda de cara al cierre de su mandato. En ese sentido las ilusiones del núcleo duro kirchnerista se centran en Scioli como un presidente de transición y con la vuelta de Cristina en 2019, a la vez que sus detractores temen y alertan sobre esa posibilidad.

De no haber regreso de la líder, y dado que el Frente para la Victoria configura una alianza, la puja de poder estaría entorno a la continuidad del kirchnerismo como fuerza política en argentina. De todas formas mucha agua correrá en los próximos cuatro años.

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