Julia Rodríguez Larreta
Muchos son los hechos que asombran a la opinión pública en estos tiempos de elecciones legislativas de mitad de mandato, en la vecina orilla. Y los hay de variado tenor. Desde el anuncio de que el cierre de campaña de Kirchner podría ser en el programa de Tinelli, lo cual diría mucho, del grado de superficialidad al que se ha llegado en la política argentina, hasta las sorprendentes palabras de la Presidente respecto de la prensa. O por otro lado, las enormes diferencias que presentan los sondeos de opinión.
Sobre el fenómeno de la "tinellización", un virus para el que no hay "tapaboca" que alcance, o que impida su llegada a nuestras tierras, (no falta en el periodismo local quien busca subir su "rating", sea como sea), más vale ni hablar.
A fines del mes pasado,Cristina Fernández les ofreció a cinco medios de comunicación, un convenio de cancelación de deudas impositivas. Pasivos nacidos a partir de medidas de no innovar de la Justicia, respecto de la caída de los planes de competitividad de los medios. Los que fueron cuestionados por éstos, pero la AFIP les seguía reclamando, a pesar de la concesión por parte de la Cámara de Apelaciones del recurso interpuesto por los representantes de las empresas periodísticas.
Llamó bastante la atención, la oratoria presidencial de tono halagador respecto de la importancia de la prensa libre, por provenir de alguien que habitualmente, lo mismo que su marido, se indigna con las críticas periodísticas. Además de que durante toda su campaña y en su primer año de gobierno, Cristina nunca dio una conferencia de prensa y su marital antecesor, jamás lo hizo durante su mandato.
Sin embargo, ahora da la impresión que la postura, en vez de ser la del enfrentamiento, es la de hábilmente manipular, dado que con el nuevo convenio, dispondrán de un vasto crédito para hacer publicidad del gobierno. Del tipo del que han estado haciendo, últimamente, con la que se promocionan los logros de su Administración.
En los 5 meses que van del año que corre, el gobierno central gastó 125 millones de dólares, más de ocho veces lo gastado en el 2003.
Para los grandes medios de comunicación, que tienen una amplia gama de clientes privados, la publicidad estatal no tiene tanta gravitación, pero si la posee y es hasta cuestión de supervivencia, para los de tamaño chico. Por lo tanto, es lógico pensar que esa clientela cautiva del Estado y en general los que han acordado, tenderán a ser más complacientes con el poder, de acuerdo a su grado de autonomía. Entre los diarios más representativos que firmaron el acuerdo, figuran La Gaceta de Tucumán, La Nueva Provincia de Bahía Blanca, América TV, Telefé y Canal 10 de Mar del Plata. Más adelante habrá otros. No participó en cambio, la Asociación de Editores de la Ciudad de Buenos Aires, ni la de revistas o los medios más importantes.
El proyecto de una nueva ley de prensa que propulsa el gobierno, restringe la cantidad de licencias de un grupo, pero no contiene restricciones presupuestarias para el uso de la publicidad oficial.
Por el lado de las encuestas, hay predicciones asombrosas. A principios de mes, se conocieron los resultados de 5 muestreos referidos a la provincia de Buenos Aires. Las tres más cercanas al gobierno le otorgan una ventaja de 8 puntos al binomio Kirchner-Scioli. Otra más discreta le augura un 3% de mayoría, lo que queda dentro del llamado margen de error.
Mientras el relevamiento de Poliarquía, aparecido en La Nación, el más amplio y con abundante información sobre el método de trabajo y las razones en que basan sus resultados, le daba al Pro peronismo, 3 puntos por arriba del FPV.
Y tal vez la demostración más clara de que Néstor está inquieto, son los ataques que se perciben sobre De Narváez. Al punto de preguntar en unos carteles, cuando jugaba Colombia y Argentina ¿A quien apoyará Narváez? (es nacido en el primer país). Al tiempo que el Juez Faggionatto Márquez lo llamaba a declarar en la causa de la efedrina con la que le han tirado y bien sabido es, el control del Kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura.