WASHINGTON

EE.UU. retirará su tropas de combate de Irak a fin de año

El presidente Joe Biden explicó que el “papel” del ejército estadounidense en Irak sería “entrenar” y “ayudar” a las fuerzas iraquíes contra el yihadista Estado Islámico (ISIS).

Joe Biden saluda al primer ministro iraquí Al Kazami. Foto: AFP
Joe Biden saluda al primer ministro iraquí Al Kazami. Foto: AFP

El presidente Joe Biden anunció ayer lunes el cese de la “misión de combate” de Estados Unidos en Irak para fines de año. “No estaremos a fin de año en una misión de combate” en Irak, pero “nuestra cooperación contra el terrorismo continuará incluso en esta nueva fase, que estamos discutiendo”, dijo Biden tras recibir al primer ministro iraquí, Mustafá al Kazimi, en la Casa Blanca.

Explicó que el “papel” del ejército estadounidense en Irak sería “entrenar” y “ayudar” a las fuerzas iraquíes contra el yihadista Estado Islámico (ISIS), sin dar un cronograma o elementos concretos sobre el número de efectivos.

“Nuestra relación es más sólida que nunca”, dijo Kazimi, quien llegó a Washington para buscar una señal política que le permita consolidar un poco su muy precaria posición, tres meses antes de las elecciones legislativas.

A la cabeza de un país devastado por la corrupción, la pobreza y la pandemia de coronavirus con más de 12.000 casos en las últimas 24 horas, Kazimi se debate entre el aliado estadounidense y las poderosas facciones pro Irán.

Estados Unidos ha tenido una presencia militar casi continuada en Irak desde que, en 2003, el entonces presidente George W. Bush ordenara la invasión de Irak bajo el pretexto, que luego resultó falso, de que Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva.

Barack Obama logró en 2011 retirar por completo a todas las tropas estadounidenses de Irak, pero tuvo que ordenar su regreso en 2014 para liderar una coalición internacional contra el ISIS. La mayoría de las tropas enviadas ese año fueron retiradas por Donald Trump.

Los cerca de 2.500 soldados estadounidenses que siguen desplegados en el país, oficialmente, no combaten sino que tienen tareas de “asesoramiento” y “formación”.

Con este anunciado fin de la “misión de combate”, el primer ministro iraquí espera recuperar un poco el dominio sobre las poderosas facciones pro-Teherán reunidas dentro de Hachd al Chaabi, una coalición paramilitar pero que está integrada al Estado.

Estos últimos, que exigen la salida total de los estadounidenses, han multiplicado los atentados contra los soldados norteamericanos destacados en Irak. Pero los expertos no prevén una retirada total, mientras las células residuales del ISIS sigan activas.

La semana pasada, el ISIS reivindicó un ataque suicida en un mercado de Bagdad que dejó 30 muertos, según datos oficiales.

Irak es estratégico para Estados Unidos, que lidera una coalición internacional que combate al ISIS en Siria. Dejar a Irak a merced de la influencia de Irán está fuera de discusión para Estados Unidos debido a sus tensiones con Teherán.

Ramzy Mardini, especialista en Irak del Instituto Pearson de la Universidad de Chicago, cree que la reunión entre Biden y Kazimi fue diseñada para ayudar al líder iraquí a aliviar las presiones domésticas, “pero la realidad en el terreno reflejará el status quo y una permanente presencia de Estados Unidos”.

Lo que más temen los especialistas regionales es, sin embargo, una continuación, o incluso intensificación, de los ataques de los proiraníes.

Un dron atacó el viernes una base militar en el Kurdistán iraquí que alberga tropas estadounidenses pero no se reportaron víctimas.

El denominado Comité de Coordinación de la Resistencia Iraquí amenazó el viernes con continuar con los ataques hasta que se retiren todas las tropas estadounidenses y termine la “ocupación”.

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