LA MARCHA DE LA PANDEMIA

EE.UU. descarta que diseñaran el COVID-19 como un arma biológica

El virus del COVID-19 no fue desarrollado “como arma biológica”, y “probablemente” no fue diseñado “genéticamente”, concluyó el informe que pidió Joe Biden.

El presidente Joe Biden recibió ayer al primer ministro de Israel, Naftali Bennett. Foto: AFP
El presidente Joe Biden recibió ayer al primer ministro de Israel, Naftali Bennett. Foto: AFP

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos han descartado que el virus SARS-CoV-2, causante de la pandemia de COVID-19, fuera diseñado como un arma biológica, según un resumen del informe que pidió el presidente Joe Biden en mayo y que se hizo público ayer viernes.

El virus del COVID-19 no fue desarrollado “como arma biológica”, y “probablemente” no fue diseñado “genéticamente”, concluyó el informe, según el resumen hecho público.

El informe, sin embargo, no llega a una conclusión definitiva sobre qué originó el virus y muestra que la inteligencia estadounidense sigue dividida entre dos hipótesis: que el virus pasara de un animal a un humano o que fuera producto de un accidente en un laboratorio en China.

Específicamente, cuatro agencias de inteligencia de Estados Unidos creen que el virus tiene origen animal, aunque tienen una “confianza baja” en esa idea.

Mientras, otra agencia concluye con “confianza moderada” que el primer contagio fue producto de un accidente en el Instituto de Virología de la ciudad china de Wuhan, donde se detectó la enfermedad por primera vez.

El informe asegura que, para llegar a mejores conclusiones sobre el origen del virus, sería necesaria la colaboración del Gobierno chino, al que acusa de “resistirse” a dar información y de “entorpecer” las investigaciones.

No obstante, pese a las críticas a China, Estados Unidos afirma que las autoridades chinas no sabían del virus hasta que apareció el primer caso. “La comunidad de inteligencia de Estados Unidos considera que los funcionarios chinos no tenían conocimiento previo del virus antes del inicio de la epidemia”, señala el resumen.

Los servicios de inteligencia se consideran “incapaces de proporcionar una explicación más definitiva” del origen del COVID-19 sin “nueva información” proporcionada por China, según el resumen difundido.

El expresidente Donald Trump insistió durante meses en que el virus se originó en un laboratorio en Wuhan, lo que provocó fuertes tensiones con China.

Biden decidió encargar a las agencias de inteligencia un informe sobre los orígenes del virus en mayo, después de que se descubriera que varios investigadores del Instituto de Virología de Wuhan se enfermaron en noviembre de 2019 y tuvieron que ser hospitalizados.

El presidente recibió el informe completo a principios de esta semana. El documento completo sigue clasificado y este viernes solo publicó un resumen.

El informe de los servicios de inteligencia de Estados Unidos se conoce en momentos en que la popularidad de Biden cae por la crisis afgana, pero también debido a nuevos brotes de COVID-19 por la variante Delta, mucho más contagiosa que otras.

“Los republicanos que piden a Biden que renuncie son tan insignificantes como los demócratas que pedían a Trump que renuncie”, señaló en Twitter este viernes Lis Smith, estratega demócrata y exgerente de comunicaciones de Pete Buttigieg durante su campaña por la candidatura presidencial del partido. “En un momento, esa palabra pierde su significado y te ves como un tonto”, explicó.

China.

En tanto, Biden acusó ayer viernes a China de retener “información crucial” sobre los orígenes de la pandemia de COVID-19, tras conocerse el informe de los servicios de inteligencia.

“Existe información crucial sobre los orígenes de esta pandemia en la República Popular de China, pero desde el principio, los funcionarios del gobierno chino han trabajado para evitar que los investigadores internacionales y miembros de la comunidad de salud pública mundial accedan a ella”, dijo Biden en un comunicado.

“Hasta el día de hoy, la República Popular China sigue rechazando los llamamientos a la transparencia y reteniendo información, incluso cuando el número de víctimas de esta pandemia sigue aumentando”, agregó.

Casi 4,5 millones han muerto por COVID-19 desde que la oficina de la Organización Mundial de la Salud en China dio cuenta de la aparición de la enfermedad en diciembre de 2019.

El régimen chino ha negado ser responsable del origen del COVID-19, y en cambio acusa a Estados Unidos de estar detrás de la pandemia.

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