GUERRA MUNDIAL POR LA TECNOLOGÍA

EE.UU. y China chocan por comercio; el real conflicto es por dominar las redes 5G

Estados Unidos y China sostienen desde hace meses un enfrentamiento por el comercio que estremece al mundo y genera fuertes repercusiones económicas y financieras.

Tecnología 5G. Foto: AFP
Tecnología 5G. Foto: AFP

Pero, es un conflicto que va más allá del comercio. La decisión que tomó el presidente Donald Trump, el miércoles último, de lanzar una ofensiva contra el sector de tecnología para neutralizar al grupo chino Huawei, revela que la verdadera guerra que libran los dos gigantes es por el dominio mundial de las nuevas tecnologías, como es el caso de la 5G.

La innovación 5G permitirá navegar en la web hasta diez veces más rápido que con la 4G. Eso implica que miles de millones de datos fluirán sin escollos lo cual agrava el riesgo de robo de secretos industriales e informaciones personales.

A poco del lanzamiento mundial de la tecnología 5G, Trump prohibió utilizar en Estados Unidos equipos de telecomunicaciones de empresas extranjeras consideradas peligrosas, una medida que apunta a Huawei. La compañía está desde hace tiempo en la mira de Estados Unidos, debido a que sospecha que espía para China y que eso la ha ayudado en su espectacular expansión internacional. Al menos públicamente, Estados Unidos no presentó pruebas de su acusación, pero presiona a sus aliados a que prescindan de la infraestructura de la compañía china.

El Ministerio de Comercio aumentó la presión, al colocar a Huawei en una lista de empresas con las que compañías estadounidenses no pueden hacer transacciones sin permiso previo de las autoridades. Entre esas empresas aparecen diversas tecnológicas como Intel, Qualcom y Broadcom. Venden a Huawei microchips y otras partes especializadas que son introducidas en los smartphones y otros equipos de telecomunicaciones. De los US$ 70.000 millones que Huawei gastó en componentes y otros suministros, el año pasado, US$ 11.000 millones fueron de empresas estadounidenses, indicó Joe Kelly, vocero de Huawei.

Impacto.

Si se le impide seguir obteniendo las partes de esos proveedores estadounidenses, las repercusiones pueden ser catastróficas para millones de personas que usan los smartphones de Huawei, así como para las redes móviles, a lo largo de una amplia zona del planeta, que funcionan con equipos producidos en China.

La decisión de Trump es la medida más severa tomada por Estados Unidos contra el sector tecnológico chino, el cual se encuentra en plena expansión, especialmente en países emergentes de África, América Latina y Asia. Ya hace mucho que China ganó la batalla en la industria manufacturera. Con su plan Fabricado en China, quiere ahora extender el dominio del mañana.

Las dos potencias luchan por el dominio tecnológico. Mientras los estadounidenses están decididos a conservar su ventaja sobre los chinos en el sector, estos están desesperados por tomar la delantera. Hay varios frentes de combate.

Drones.

El número uno mundial del dron civil es un chino. DJI, fundado en 2006 en Shenzhen (sur) por un joven apasionado del modelismo, produce 70% de los drones civiles del planeta. No existe ningún competidor de peso estadounidense, después que se retirara de este sector la firma californiana GoPro. Un control sobre el sector que ha presentado algún problema a Washington: en 2017, el ejército estadounidense prohibió el uso de drones DJI por razones de seguridad.

División.

Algunos expertos están preocupados por el riesgo de tener un mundo partido en dos por una “cortina de hierro tecnológica”. Ya en China, los BATX (Baidu, Alibaba, Tencent, Xiaomi),aprovechando la prohibición de todas las redes sociales y de motores de búsqueda extranjeros, reemplazan a los GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon) y tienen ambiciones internacionales.

Los gigantes de pago con tarjeta de crédito (Visa, Mastercard, American Express), penalizados en China por una legislación muy restrictiva, están marginados por actores chinos (Alipay, WeChat, UnionPay) y la tendencia a realizar los pagos por smartphone.

GPS.

En el sector de la geolocalización, China tomó distancia del GPS estadounidense y concibió su propio sistema de navegación satelital, Beidou. Como garantía de independencia estratégica y económica se apoya en una red de unos 30 satélites y estará en pleno funcionamiento en todo el mundo a partir de 2020. Pekín tiene su vasto proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda para convencer a los países participantes de que utilicen su tecnología.

Meta.

Ser autónomo en el ámbito tecnológico y desarrollar sus propias habilidades. Este es el objetivo del ambicioso programa Made in China 2025, que apunta a convertir al gigante asiático en una potencia de las nuevas tecnologías: desde la industria aeroespacial a las telecomunicaciones, pasando por la robótica, la biotecnología y los vehículos eléctricos. Pekín apunta a la autosuficiencia tecnológica en el 70% de los componentes y materiales clave para el año 2025.

Prevención.

Washington ha considerado durante mucho tiempo a Huawei como una amenaza al gigante chino de las telecomunicaciones debido al pasado de su fundador Ren Zhengfei, exingeniero en el ejército chino, y una ley en 2017 que exige que las compañías chinas cooperen con los servicios de inteligencia del país. Estados Unidos ha prohibido a sus agencias adquirir equipos de Huawei, por temor a que Pekín pueda espiar sus comunicaciones y acceder a infraestructuras clave en el país. Estados Unidos también ha aumentado la presión sobre sus aliados para que prohíban a Huawei en sus infraestructuras de redes.

La directora financiera del grupo, Meng Wanzhou, durante mucho tiempo favorita para suceder a su padre en la dirección de Huawei, también está en la mira de Washington, que la acusa de haber eludido las sanciones contra Irán. Detenida en Canadá en diciembre, Meng Wanzhou podría tener que rendir cuentas ante la justicia de Estados Unidos próximamente.

Patentes.

egún la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Estados Unidos ocupa el primer lugar que ha mantenido durante cuatro décadas en número de patentes presentadas internacionalmente, pero China podría superarlo en 2020. En 2017, dos empresas chinas dominaron el podio mundial: Huawei (4.024 solicitudes) y el otro gigante chino de las telecomunicaciones ZTE (2.965 patentes). La primera empresa estadounidense estaba solo en el tercer puesto: Intel (2.637).

Gigante presente en 170 países
Huawei continúa como una de las más grandes de China. Foto: Reuters

El técnico del ejército chino Ren Zhengfei creó Huawei con un capital inicial de solo US$ 5.000, según se relata en la empresa, pero 32 años más tarde la compañía se ha convertido en objeto de titánica batalla entre Estados Unidos y China por la supremacía tecnológica.

Fundada en 1987 en la sureña ciudad china de Shenzhen, es un gigante global de la tecnología, el mayor productor mundial de equipos de telecomunicaciones y el numero dos en el sector de los smartphones, detrás de Samsung y por delante de Apple. Huawei asegura tener 190.000 empleados, opera en 170 países y tuvo ingresos superiores a US$ 100.000 millones en 2018.

Mientras sus ingresos crecían en China, empezó a aventurarse en el exterior desde 1997, buscando mercados poco desarrollados del sudeste asiático.

Huawei asegura que las acciones son propiedad de sus empleados, y Ren afirma que no tiene ningún trato de favor del gobierno chino, lo cual es cuestionado por los analistas. (Fuente: AFP)

¿Caballo de Troya moderno?

El pasado militar de Ren Zhengfei, el fundador de Huawei y miembro del Partido Comunista, así como la cultura de opacidad de la empresa, preocupan al gobierno de Estados Unidos y han alentado las sospechas de que la compañía se encuentra de hecho bajo el control de Pekín.

Muchos afirman que sin el apoyo estatal Huawei no podría haberse convertido en líder en la nueva generación de telefonía e internet móvil. Asimismo, las inversiones han colocado a la empresa china como uno de los grandes protagonistas en el mundo de la futura red de telefonía móvil 5G.

Pero Estados Unidos considera que las antenas de Huawei son una especie de caballo de Troya moderno y sospechan que la compañía transmite datos al gobierno chino, ejerciendo una especie de ciberespionaje.

La decisión de Estados Unidos de colocar a Huawei en una lista de empresas con las que firmas estadounidenses no pueden hacer transacciones sin permiso previo de las autoridades -entre ellas, Intel y Qualcom- puede poner en serias dificultades al gigante chino.

Si la medida estadounidense se aplica de forma efectiva, “ello puede poner en peligro a la propia compañía y a la red de clientes en todo el mundo”, afirma Paul Triolo, analista tecnológico de Eurasia Group.

“Pero, no está clara la vocación de esta medida, si se trata de un proyectil contra la empresa, o de una táctica negociadora en las conversaciones comerciales” entre Pekín y Washington, agrega. (Fuente: AFP)

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