FUERZAS ARMADAS

EE.UU. busca al soldado del futuro

Crearon una unidad especial para estudiar cómo serán las guerras dentro de 30 años.

Soldado de EEUU. El Pentágono pretende un ejército más móvil y con efectivos mas letales. Foto: AFP.
El Pentágono pretende un ejército más móvil y con efectivos mas letales. Foto: AFP.

El Ejército de Estados Unidos acaba de crear una nueva unidad cuya finalidad es dilucidar cómo será la guerra del futuro para así poder preparar al soldado del mañana, una misión para la cual, por primera vez, el Pentágono ha establecido un puesto de mando en una academia.

En una decisión inédita, el Departamento de Defensa estadounidense ha instalado el puesto de mando de su nueva unidad en el edificio de Sistemas de la Universidad de Texas, ubicada en Austin, donde trabajarán buena parte de los 500 empleados que acabarán conformando el equipo, de los que 400 serán civiles.

“En el Mando de Futuros del Ejército abogamos por contar con cualquier conocimiento, de cualquier fuente, para crear soluciones innovadoras más rápidamente y mejor”, explica esta unidad futurista en su página web.

Por ello, el Pentágono y la comunidad científica unirán fuerzas con el objetivo de esbozar cómo serán los conflictos armados dentro de 30 años.

“No podemos solventar todos los retos a los que nos enfrentamos nosotros solos”, reconoció a EFE el coronel Patrick Seiber, director de Comunicación del Mando de Futuros del Ejército.

Al frente de esta ambiciosa misión estará el general de cuatro estrellas John Murray, quien se incorporó a las Fuerzas Armadas en 1982 y que cuenta con experiencia en Afganistán.

“Esta debe ser una tarea de equipo, debemos trabajar juntos para garantizar que nuestros soldados tengan todo lo necesario, cuando sea necesario, para poder ser desplegados, luchar y vencer en un campo de batalla moderno contra un enemigo increíblemente letal”, señaló Murray el pasado 24 de agosto, durante la ceremonia de inauguración del nuevo mando.

China y Rusia

Desde hace meses el Departamento de Defensa venía expresando su preocupación ante la posibilidad de que los ajustes presupuestarios de los últimos años acaben mermando la capacidad militar estadounidense en un momento crítico en el que otros países están aumentando su inversión.

“En el pasado hemos estado centrados en la guerra actual, mientras que algunos de nuestros adversarios nucleares, como pueden ser Rusia y China -o en menor medida Corea del Norte e Irán- estaban mirando al futuro”, sopesó Seiber en el transcurso de la entrevista telefónica.

A pesar de que las tropas estadounidenses continúan absortas en la llamada Guerra contra el Terror en países como Afganistán, Irak, Siria o Níger, la nueva Estrategia de Defensa Nacional establece que la prioridad del Pentágono deben ser China y Rusia, que están invirtiendo en dos nuevos escenarios bélicos: el espacial y el cibernético.

La formación de este nuevo mando, explicó Seiber, supone la primera reorganización formal del Ejército desde hace 45 años, es decir, desde 1973, cuando tras el varapalo sufrido en Vietnam, el Pentágono se percató de que no era posible seguir combatiendo como en tiempos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Esa decisión fue la semilla que acabó dando algunos frutos, como son los helicópteros Black Hawk o el sistema de misiles Patriot.

Prioridades.

La cuestión que se plantea Washington ahora es cuáles podrían ser los nuevos elementos que inclinen la balanza en el campo de batalla.

“Existen seis prioridades que se han planteado en esta modernización: precisión en el disparo de largo alcance, desarrollo de vehículos de combate de nueva generación, plataformas de alzamiento vertical, formación de un ejército más móvil y expeditivo, sistemas de defensa aérea y de misiles, y un soldado más letal”, enumeró Seiber.

Durante la ceremonia de inauguración de la nueva unidad, el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor del Ejército, subrayó además la importancia de campos como la robótica y la inteligencia artificial, en los cuales el sector privado y el mundo académico pueden resultar determinantes.

“Sabemos que existen una multitud de tecnologías emergentes que van a tener, nos guste o no, un impacto en cómo se llevan a cabo las operaciones militares. Y va a ser este comando el que determine la victoria... o la derrota”, concluyó Milley.

Muere un líder de ISIS en bombardeo

Estados Unidos confirmó ayer domingo la muerte del líder del grupo yihadista Estado Islámico (ISIS) en Afganistán, Abu Saad Orakzai, también conocido como Saad Arhabi, en un bombardeo el pasado 25 de agosto. El ataque de las tropas estadounidenses se produjo en la provincia oriental de Nangarhar, donde la formación yihadista tiene su bastión en Afganistán, informó la misión de la OTAN en el país asiático, “Apoyo Decidido”.

Un día después del bombardeo el 25 de agosto, la principal agencia de inteligencia afgana, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS, en inglés), ya había dado por muerto al líder del Estado Islámico.

Orakzai es el tercer emir de ISIS fallecido en ataques de Estados Unidos desde julio de 2016.

En abril de 2017 murió el antiguo jefe del ISIS en Afganistán, Abdul Hasib, en una operación de las fuerzas afganas y de Estados Unidos en Nangarhar. Apenas nueve meses antes, en julio de 2016, el anterior líder del grupo, Hafiz Sayed Khan, falleció en un bombardeo. (EFE)

Un general de operaciones especiales jefe en Afganistán

General Austin "Sott" Miller. Foto: Reuters.
General Austin "Sott" Miller. Foto: Reuters.

El general estadounidense, Austin “Scott” Miller, asumió las riendas de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, sucediendo al general John Nicholson durante una ceremonia ayer domingo en Kabul. Nicholson, que dirigió las fuerzas desde marzo de 2016, un periodo récord en este puesto, vuelve al Pentágono.

Miller, exmiembro de las fuerzas especiales, asume sus funciones en un momento en el que Afganistán se hunde cada vez más en la violencia, tras 17 años de guerra, con la multiplicación de mortíferos atentados reivindicados por el grupo yihadista Estado Islámico (ISIS), y la ofensiva de los talibanes en el terreno. “Es un combate duro”, admitió el general Miller ante una audiencia de altos dignatarios afganos y de diplomáticos extranjeros.

Actualmente hay unos 14.000 militares estadounidenses desplegados en Afganistán, donde forman el núcleo esencial de la misión de la OTAN, dedicada principalmente al apoyo y a la formación de las fuerzas afganas.

Miller pasó los últimos dos años al frente del reservado Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC) y tiene una larga experiencia de colaboración con las unidades de élite estadounidenses.

El cambio de jefatura militar llega apenas dos semanas después de que el gobierno de Afganistán ofreciese a los talibanes un alto el fuego de tres meses y sin que los insurgentes hayan contestado todavía.

Miller recibió la bandera de la misión aliada ante altos cargos del Gobierno afgano, como el ministro de Interior, Wais Ahmad Barmak, y el asesor de Seguridad Nacional, Hamdullah Mohib, además de representantes de la comunidad internacional, como embajadores y el jefe de la misión de la ONU en Afganistán, Tadamichi Yamamoto.

“Para salir victoriosos, debemos aprender continuamente y adaptarnos al enemigo y al ambiente”, dijo durante la ceremonia el nuevo comandante de las tropas internacionales, que será también jefe de las fuerzas de Estados Unidos en el país.

Llamó, además, a posibilitar que los “compañeros afganos construyan su capacidad militar y de seguridad, para que puedan impedir a los terroristas que tengan santuarios a largo plazo y de una forma sostenible”. Miller insistió en el “poder” del número 41, la cifra de naciones que participan en la misión de la OTAN en Afganistán, “Apoyo Decidido”, iniciada tras el fin de las tareas de combate en enero de 2015 y centrada en la capacitación y entrenamiento de las tropas afganas. En la actualidad, Apoyo Decidido cuenta con cerca de 16.000 efectivos.

Nicholson, por su parte, dijo adiós dando las gracias y convertido en uno de los que durante más tiempo comandaron las tropas internacionales desde el inicio del conflicto en 2001 tras los atentados del 11 de septiembre de ese año. (En base a AFP, EFE)

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