VIOLENCIA

Ecuador-Colombia, la nueva frontera caliente

Luchas por el control de zonas de coca, antes de las FARC.

Frontera Ecuador Colombia. Foto: Flickr
Frontera Ecuador Colombia. Foto: Flickr

Bombas, muertos y ahora el secuestro de periodistas: Ecuador está sufriendo una forma hasta ahora desconocida de violencia en la convulsa frontera con Colombia.

El país que se preciaba de ser un remanso de paz en medio de los problemas derivados del narcotráfico que enfrenta Colombia, y en menor medida Perú, quedó envuelto en una espiral de ataques. El último episodio fue el secuestro el lunes de un equipo del diario El Comercio. Y todo apunta a que el acuerdo de paz que comenzó a extinguir la prolongada guerra en Colombia está en la raíz de sus problemas.

Los expertos coinciden en que esta inusual oleada de violencia, que ha dejado por ahora tres policías muertos y 45 heridos en cinco ataques en los dos últimos meses, es consecuencia directa del acuerdo de paz firmado a finales de 2016 entre el gobierno colombiano y las FARC. Con el desarme de la otrora guerrilla más poderosa de América Latina, convertida ahora en partido político, arreciaron disputas territoriales entre desertores del pacto de paz, bandas procedentes de antiguos paramilitares desmovilizados y otras guerrillas.

Es el caso del sureño departamento colombiano de Nariño, fronterizo con la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, donde se concentra la mayor área sembrada con coca. Además, es un punto estratégico de la ruta del Pacífico para transportar droga hacia Estados Unidos. "En esa zona, 12 grupos pequeños se disputan el control que antes tenían las FARC. Se está viviendo un reacomodamiento criminal, y esa violencia ha pasado también a suelo ecuatoriano", explica Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación de Colombia.

Con 720 kilómetros, la frontera común está delimitada en varios tramos por caudalosos ríos que cruzan los departamentos colombianos de Nariño y Putumayo y las provincias ecuatorianas de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos, que figuran entre las más pobres y abandonadas de ambos países.

Desde hace décadas, esta porosa y selvática frontera, con numerosas trochas ilegales, es utilizada por las bandas que viven del tráfico de droga, de armas y de combustible, así como de la minería y de la tala ilegal.

En este contexto, las Fuerzas Armadas colombianas responsabilizan del secuestro del equipo periodístico de El Comercio al ecuatoriano Walter Artízala, alias "Guacho", uno de los hombres más buscados en Colombia y quien se marginó de las FARC tras permanecer en ellas 15 años.

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