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Economía de Brasil frente a un panorama muy sombrío

El presidente del Banco Central de Brasil, Alexandre Tombini, afirmó ayer que la decisión de la agencia Standard & Poor’s (S&P) que rebajó la nota del país al nivel de "bono basura" obliga a adoptar urgentes reformas estructurales.

"La situación (económica) se ha puesto más desafiante después de la retirada del grado de inversión a los títulos soberanos de Brasil", declaró Tombini frente a una comisión parlamentaria, en referencia a la decisión que la agencia de riesgo anunció la semana pasada. Según Tombini, la pérdida del "grado de inversión" que identifica a los buenos pagadores "refuerza la necesidad de proseguir con más determinación y perseverancia en el proceso de ajustes", que debe llevar a "reformas estructurales" en la economía brasileña.

El presidente del Banco Central respaldó el plan de ajuste que ha adoptado el Gobierno e instó a los parlamentarios a aprobar con celeridad los aumentos de impuestos propuestos este lunes por los ministerios de Hacienda y Planificación. En el frente tributario, la "medida central" del nuevo paquete tributario será la adopción de un nuevo impuesto a las operaciones financieras, con una tasa del 0,2 %, destinado a cubrir gastos con el sistema de jubilaciones y pensiones, pero que enfrenta una firme resistencia en el Congreso.

Ese tributo, que al igual que casi todas las medidas requiere de la aprobación del Parlamento, es similar a uno eliminado hace ocho años por presiones de la oposición y que tasaba en 0,25 % cada operación financiera realizada en el país, para financiar el sistema de salud.

Según Tombini, ese conjunto de medidas, que incluyen un fuerte recorte del gasto público previsto para este y el próximo año, permitirá "fortalecer los fundamentos macroeconómicos" del país y llevarán a que la economía vuelva a crecer en un corto plazo.

Turbulencias.

Como suele hacer la mandataria Dilma Rousseff, el presidente del Banco Central atribuyó a un "escenario internacional turbulento" buena parte de las dificultades que enfrenta el país.

En ese marco, se refirió al frenazo de la economía de China, el principal socio comercial de Brasil, y a la "incertidumbre" que hay en los mercados financieros globales frente a una posible alza de los tipos de interés en Estados Unidos.

"Es un proceso complejo. Es natural que genere ciertas dosis de volatilidad en los mercados internacionales" y eso obliga a las autoridades brasileñas a "repensar las estructuras tributarias y de gasto público" y a adoptar "reformas estructurales para lograr una mayor eficiencia económica", declaró.

Tombini también descartó que, en el corto plazo, el Banco Central pueda volver a aumentar las tasas de interés referenciales, que ya están en un elevado 14,25 %, un nivel que consideró necesario para mantener cierto control sobre la inflación, que aún así cerrará este año en torno al 9,5 %.

Según el presidente del Banco Central, la inflación caerá "con fuerza" en 2016, tal como prevé el mercado financiero, que espera que la tasa se reduzca al 5,58 % el año próximo.

Sin embargo, los analistas del sector privado no comparten el optimismo del Gobierno y el propio Tombini respecto a una posible retomada del crecimiento en 2016.

Presupuesto.

Dos semanas después de presentar el primer presupuesto en rojo de la historia del país, el Gobierno se arrepintió y decidió hablarle a los mercados con una nueva versión que plantea conseguir 17.000 millones de dólares adicionales, cortando hasta la joya de la corona del Partido de los Trabajadores (PT) que gobierna hace 12 años: los programas de asistencia social.

Los anuncios hicieron cerrar filas a los legisladores opositores, en particular el que busca resucitar el denominado "impuesto a los cheques" que tasa hasta las transacciones bancarias más pequeñas como la compra de una entrada de cine.

El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, un legislador incisivo que se convirtió en 2015 en la némesis de Rousseff, dijo que el ajuste consistía apenas en "seudocortes" que difícilmente superen el test en el Parlamento.

Paradójicamente, el anuncio oficial puso del mismo lado a los industriales, que criticaron el intento de subir la carga tributaria, y a varias agrupaciones radicalizadas de izquierda, como el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que convocó a protestas callejeras contra un ajuste "que daña derechos de los trabajadores y corta las inversiones sociales". El Gobierno necesita que el Congreso apoye la mayoría de sus iniciativas, que en algunos casos requieren hasta de cambios en la Constitución.

Perdida del grado inversor pone la tapa sobre una economía con pronóstico reservado. Foto: AFP
Perdida del grado inversor pone la tapa sobre una economía con pronóstico reservado. Foto: AFP
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Dilma fustigó a la oposición política


La presidenta Dilma Rousseff, afirmó ayer que su Gobierno está "atento" a "todos los intentos" de producir "inestabilidad" en el país y prometió "impedir" el fortalecimiento de movimientos antidemocráticos. "Haremos de todo para impedir que los movimientos no democráticos crezcan y se fortalezcan", dijo Rousseff en declaraciones en Planalto.


La mandataria recordó que "Brasil a duras penas conquistó una democracia" y volvió a criticar a los grupos de "pesimistas de guardia" que, según ella, son los únicos que "ganan" con la crisis. Seis partidos aliados de Rousseff divulgaron ayer un manifiesto en "defensa de la democracia", frente al empeño de la oposición por promover un juicio político.

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