COLPASO EN MADRID

Drama bajo la tormenta de nieve en España: hay 4 muertos

El temporal ya se ha cobrado cuatro vidas, dos personas en Málaga, una en Madrid y una hace dos días en Calatayud.

“La tormenta ha barrido una buena parte del país”,  dice el ministro José Luis Ábalos. Foto: AFP
“La tormenta ha barrido una buena parte del país”, dice el ministro José Luis Ábalos. Foto: AFP

Madrid amaneció ayer sábado en una situación crítica por el temporal Filomena. El caos era absoluto. Una ciudad, una comunidad autónoma, inmovilizadas.

María, en San Blas, de parto en su domicilio sin poder recibir asistencia: las ambulancias no llegan a ningún sitio porque no se pueden mover. Aunque una buena parte de ellas cuenten con cadenas, la gruesa capa de nieve impide su desplazamiento. La mujer ha recurrido a los bomberos. Este cuerpo solicita voluntarios entre ellos mismos, de cualquier turno, haciendo un llamamiento a quien “por la ubicación de su domicilio y circunstancias personales, pueda desplazarse a su parque en transporte público seguro”, según una nota interna. Pero hay algo más: “No hay cadenas y los neumáticos que piensan que valen para nieve, no valen”, dice un bombero. Resultado, un coche de bomberos auxiliado por viandantes para poder moverse; otro vehículo, atascado frente a la Puerta de Toledo. “Estamos yendo a las intervenciones con las furgonetas”.

No hay vehículos por la ciudad. No hay desplazamiento viario. Solo bajo la superficie funcionan algunas líneas del metro. Pero hay situaciones chocantes. De la estación de La Latina sale un ciudadano con sus esquíes, los monta y se desplaza por la calle. Caminar por la calle es incómodo, con casi metro de nieve bajo los pies, pero, además, es peligroso: algunas vías están repletas de ramas caídas.

“Caminaba por la calle”, recuerda Laura, “y escuché un crujido a mis espaldas”. Una rama se desplomó en la acera. Hay dos millones de árboles en Madrid, que en un día como este sábado, se han convertido en una amenaza.

El colapso en los hospitales es absoluto. El viernes por la noche, en el hospital de La Paz habilitaron el gimnasio para que decenas de sanitarios pudieran dormir esa noche, aquellos que no podían llegar a casa. Pero el problema, ayer sábado por la mañana, es que quienes pudieron regresar a sus domicilios no pueden acudir al hospital. O no pueden llegar buena parte de los del turno del día. Hay plantas y departamentos totalmente desasistidos. Las llamadas a voluntarios de cualquier turno, para reclutar enfermeros o médicos, son constantes. A media mañana, resultaba imposible conocer cuál era el estado operativo de los hospitales de Madrid.

Desastre en todo el país.

El ministro de Fomento, Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, ha dicho ayer por la tarde que la situación complicada que ha causado el temporal no va a terminar con el final de las nieves: “Filomena ha barrido buena parte de España con una fiereza inusitada. Y es la antesala de una ola de frío intenso” que provocará heladas.

Su homólogo en Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha pedido a la población que evite los desplazamientos por el empeoramiento del temporal, que ya se ha cobrado cuatro vidas, dos personas en Málaga, una en Madrid y una que murió de frío hace dos días en Calatayud: “Afrontamos el temporal más intenso en los últimos 50 años”. Marlaska ha afirmado que ya no hay personas esperando a ser rescatadas en sus coches en las carreteras españolas, con lo que los servicios de emergencia ya han auxiliado a todos los atrapados, unas 1.500 personas solo en la Comunidad de Madrid. Valencia, Castellón, Tarragona, Teruel y Zaragoza permanecen en alerta roja. La situación ha llevado a Renfe suspender el tráfico ferroviario desde y hacia Madrid. El aeropuerto de Barajas ha ampliado su cierre al sábado. El servicio de ómnibus y Cercanías ha sido suspendido en la capital.

“Me rescatan en medio de la nada”

Rubén García Díaz, de 28 años, estuvo 13 horas atrapado en su auto, en la vía de servicio de la A-3 a la altura de Valdemingómez (en el sureste de Madrid), y con la calefacción “a tope”. La nevada dejó intransitables las rutas. Hambriento y sin nuevas noticias, decidió dejar el coche. Tuvo suerte. En el camino, una patrulla de la Guardia Civil se acercó. “Me recogieron por casualidad. Estaba en medio de la nada”.

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