Europa Bajo Presión

El drama en el Mediterráneo sigue y desata nueva polémica

Al ahogarse 100 personas, cuestionan política que da intervención a Libia.

Varios países de la Unión Europea sufren las consecuencias de la inmigración ilegal. El Mediterráneo es escenario del drama. Foto: AFP
El Mediterráneo es escenario del drama. Foto: AFP.

Decenas de migrantes —quizá más de cien personas— se ahogaron en el mar Mediterráneo mientras intentaban llegar a Europa este mes después de que su bote se hundió y los pasajeros esperaron en el agua durante horas hasta que arribara una embarcación de rescate, de acuerdo con Médicos Sin Fronteras.

Aviones europeos dejaron caer botes salvavidas en el lugar, dijeron los sobrevivientes, pero Italia no envió un barco. En cambio, le delegó la responsabilidad a Libia, y aunque la guardia costera de aquel país rescató a casi 300 de los migrantes varados, las circunstancias plantearon preguntas acerca de si pudieron haberse salvado más personas.

Los pasajeros dijeron que la catástrofe comenzó cerca de la costa de Malta, un pequeño país que está más cerca de Italia que de Libia, y que les habían notificado sus coordenadas a los funcionarios italianos. No quedó claro si Malta envió un barco, pero ninguno llegó a tiempo para alcanzar a los sobrevivientes.

"¿Por qué no intervino la Guardia Costera italiana?", preguntó Sara Creta, una trabajadora de asistencia humanitaria en el norte de África. "¿Por qué enviaron a la guardia costera libia? Creo que es importante saberlo".

La Guardia Costera italiana dijo que "el rescate tuvo lugar en la zona de búsqueda y rescate de Libia y fue coordinado por la autoridad libia, que envió sus embarcaciones al área después de que se hizo cargo de la coordinación de los operativos".

La zona de responsabilidad de Libia se estableció en un acuerdo de 2017 cuando Italia adoptó una postura significativamente rígida respecto de los migrantes que tratan de abrirse camino a Europa.

Detención.

Médicos Sin Fronteras, que atendió a los sobrevivientes, dijo que Libia había puesto a 276 de ellos en lo que el grupo de asistencia describió como "detención arbitraria indefinida", un procedimiento que se ha convertido en práctica común en la cooperación de aquel país con las iniciativas europeas para frenar el flujo de migrantes desde África y el Medio Oriente. Algunas de las personas rescatadas sufrieron quemaduras químicas por la exposición al combustible que su bote derramó en el agua.

Puesto que Italia eligió un nuevo gobierno populista este año después de una ola de sentimiento antinmigrante, los funcionarios le han jurado al país que ya no recibirán a gente que trate de entrar ilegalmente. Incluso les han negado la entrada a las embarcaciones de rescate.

Sin embargo, algunos migrantes dicen que un repunte reciente de la violencia en Trípoli, la capital libia, después de años de caos y guerra, los animó a intentar cruzar el peligroso trayecto. Una mujer con dos niños dijo temer convertirse en víctima del tráfico de personas si se quedaba en Libia, mientras que un hombre que había vivido ahí durante dos años habló de su miedo a los tanques y los soldados en las calles, señaló Médicos Sin Fronteras.

La Organización Internacional para las Migraciones, que está afiliada con Naciones Unidas, señala que desde el inicio de 2014, casi 13.000 personas han muerto mientras intentan cruzar el Mediterráneo. Naciones Unidas también reportó este mes que el trayecto por mar ahora es más mortífero que en cualquier momento desde el punto máximo de la crisis migratoria europea en 2015, aunque la migración ilegal a lo largo de la ruta haya caído a su nivel más bajo en el mismo periodo.

En este cruce mortífero más reciente, dos botes de goma partieron juntos desde la costa libia en las primeras horas del 1.º de septiembre, atestados de cientos de migrantes. El motor de uno de los botes falló y lo dejó a la deriva, mientras que el otro comenzó a desinflarse cerca del mediodía, señaló Médicos Sin Fronteras con base en los recuentos de los sobrevivientes.

Los pasajeros utilizaron un teléfono satelital para enviar un desesperado SOS mientras la gente comenzaba a caer al agua desde el bote desinflado. El Centro Italiano de Coordinación de Rescate Marítimo "recibió una alerta respecto del suceso e informó a la autoridad de búsqueda y rescate con jurisdicción en esa zona del mar", comentó la guardia costera.

Un sobreviviente le dijo a Médicos Sin Fronteras que los migrantes no podían nadar y que solo algunos tenían chalecos salvavidas. El migrante agregó que el bote que se hundió llevaba a 185 personas, entre ellas veinte niños, y solo 55 habían sobrevivido, por lo que el número de víctimas sería de 130, dijo el grupo de asistencia. Añadió que otros pasajeros fueron menos precisos pero estuvieron de acuerdo en que más de cien personas estaban extraviadas y se presumían muertas.

Este año, casi 21.000 ya lograron cruzar

La Organización Internacional para las Migraciones señaló que las autoridades libias habían reportado solo dos cadáveres encontrados y a 25 personas extraviadas.

La cantidad de personas del Medio Oriente y África que intentaron tener seguridad y oportunidades económicas en Europa aumentó en 2015 y 2016, en su mayor parte impulsada por la guerra en Siria. Desde entonces ha cedido, pero determinar cómo manejar a quienes ya están en Europa, y a los que quieren llegar, sigue siendo un punto político conflictivo en el continente.

Muchos sobrevivientes del desastre del 1º de septiembre estaban furiosos de que los hubieran devuelto a Libia, y Médicos Sin Fronteras sostuvo que era incapaz de dar atención médica adecuada a muchos de los rescatados, entre ellos bebés, mujeres embarazadas y personas con padecimientos graves.

En los primeros ocho meses de este año, señaló Médicos Sin Fronteras, han detenido y regresado a Libia a más de 13.000 migrantes recogidos en el mar.

Las costas que se extienden entre Trípoli y la frontera con Túnez se han convertido en los últimos dos años en el principal bastión de las mafias de tráfico de migrantes, pese a la presencia de patrulleras europeas.

De acuerdo con datos de la Organización Internacional de las Migraciones, al menos 171.635 inmigrantes irregulares lograron cruzar a Europa en 2017, mientras que 3.116 desaparecieron en el mar.

Desde el inicio de 2018, cerca de 21.000 han logrado cruzar a través de la llamada ruta central del Mediterráneo, que parte de las costas de Libia y Túnez rumbo a Italia y Malta, y más de 1.100 han muerto en el intento. 

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